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Sus cualidades tonificantes para el organismo, su bajo precio, que no es asunto baladí en estos tiempos de crisis, y su fácil preparación parece que han dado una segunda oportunidad a la limonada, un brebaje hecho a base de zumo de limón, agua, hielo y un poco de azúcar que sucumbió ante el avance de las bebidas con burbujas.

Una bebida servida en toscos vasos de cristal e interminables jarras que evoca largas tardes de verano, tanto en las playas como en la montaña, y que acompañaba las meriendas de los más pequeños y las partidas de cartas, dominó o animadas conversaciones en porches y veladores de los más mayores.

Originario de India y China, el limón llegó a la vieja Europa de la mano de los árabes en el siglo VII y de los conquistadores españoles del XV al otro lado del charco. Sus propiedades curativas eran largamente conocidas y su poder tonificante bastante reconocido, tanto que dio origen a semejante refrán castellano: “Limonada que trasiego, judío que pulverizo”.

Pero como no se trata de hacer un repaso histórico de esta fruta ni de esta bebida y como cada cual tiene, seguro, sus propios recuerdos asociados a un refrescante vaso de limonada les proponemos cinco razones para que no la destierre de sus recetas estivales.  Ver artículo completo »

“El cambio de la dieta del hombre de las cavernas —consistente en grasa, proteína, algunos vegetales, raíces, semillas, unas pocas frutas y, rara vez, otras fuentes de carbohidratos— hacia una nutrición dominada por los carbohidratos, provenientes principalmente de granos, habría ocurrido en un periodo demasiado corto como para permitir que sucedan las adaptaciones genéticas necesarias que modificarían nuestro metabolismo”.

Esta es una de las descripciones, bajo mi punto de vista, más sencillas para explicar lo que nos está pasado como especie. Pertenece a un estudio que revisa las evidencias existentes sobre los probados beneficios de reducir la ingesta de carbohidratos para prevenir el cáncer, así como herramienta terapéutica contra él. Se centran en los factores de crecimiento relacionados con la insulina (IGF-1) y aportan más información sobre la alimentación para dichos casos.

Que las células tumorales consumen mucha más azúcar y a más velocidad se sabe desde hace más de 80 años. En 1921, A. Braunstein publicó un trabajo al respecto. Además de la predilección por el azúcar de las células tumorales, estas llevan a cabo la glucólisis de forma anaeróbica (sin necesidad de oxígeno), produciendo grandes cantidades de ácido láctico.  Ver artículo completo »

Hace un año aproximadamente se publicaba en un diario que en España se detectan 44 casos de cáncer de mama diariamente. La estadística registraba más de 5.000 muertes anuales debido a este tipo de tumor. Las cifras a escala planetaria son escalofriantes cuando miramos el mapa mundial del cáncer de mama.

En relación a la etiología (causas), como el cáncer en general, es variada, pero el estilo de vida y los hábitos nutricionales tienen un peso importante en la terrorífica ecuación que lleva a una mujer a desarrollar este tipo de cáncer. En este sentido, son varios los trabajos que coinciden en la influencia de la alimentación en la génesis del cáncer de mama.

Un estudio habla de medidas preventivas tan sugerentes como eliminar el alcohol, la carne y la grasa animal. En materia de factores de riesgo, la génesis del cáncer es un poco un suma y sigue, por lo que hasta el más mínimo factor es importante.  Ver artículo completo »


No hay nada más delicioso que un buen vaso de zumo de naranja natural. Creo que está en boca de todos lo beneficioso, refrescante y agradable que es esta bebida, sobre todo cuando se elabora con naranjas de nuestro país.

Creo, sin temor a equivocarme, que casi todo el mundo lo elogia por su contenido en vitamina C  y por las propiedades que presenta esta molécula. Pero hay productos naturales cuyo contenido en esta vitamina supera a los cítricos: el kiwi, el tomate o los pimientos rojos, preferentemente maduros. Ver artículo completo »

Centenarios

Foto de Ryo

Hay personas que, no sabemos muy bien por qué, tienen el privilegio de vivir por encima de los 100 años. Personas apasionantes, por sus historias, por sus vivencias y, en la mayoría de los casos, por sus energías pese a la edad.

Los centenarios no dejan de maravillarnos, biológicamente hablando, pese a que no se sepa todavía de forma clara cuáles son los factores que les hacen ser más longevos. Algunos científicos opinan que es el gen de la telomerasa el que les concede el divino privilegio de vivir más.

La telomerasa es un enzima que alarga unas estructuras presentes en los cromosomas llamadas telómeros, que tienen que ver con el mantenimiento de la  integridad de los cromosomas. Cuando las células de un individuo se vuelven maduras, la telomerasa deja de actuar y los telómeros se van haciendo cada vez más cortos. Este acortamiento conduce al envejecimiento y a la muerte celular.  Ver artículo completo »

No es fácil hacer buenos platos de cocina sin el empleo de alimentos que, por sus propiedades y sabor, hacen que el resultado final sea algo extraordinario. Dentro de estos alimentos, empleados con extraordinaria asiduidad, está la cebolla. Este bulbo es la parte invisible de una planta de la familia de las Liliaceas.

La cebolla, al margen de su sabor peculiar, posee una buena lista de vitaminas relevantes, como la A, la B1, la C y la B. Además tiene minerales y otras sustancias, alguna de las cuales no podemos evitar que nos afecten de cierta manera. No creo que a nadie le pase desapercibido que, cuando se pela una cebolla, en breves segundos uno se pone a llorar como una magdalena.

¿Qué tiene la cebolla para producir ese efecto tan particularmente molesto? La cebolla, dentro del numero elevado de moléculas que contiene, posee trans-(+)-S-(1-propenil)-L-cisteína sulfóxido, un derivado del aminoacido cisteína, que es el inductor de la lagrimación y de la irritación ocular. Esta molécula no nos hace llorar, pero cuando es transformada por una enzima que esta también en la cebolla, denominada alinasa, la molecula trans-(+)-S-(1-propenil)-L-cisteína sulfóxido es transformada en tres más pequeñas, una de las cuales se llama syn-propanotial-S-óxido. Esta molécula es la que produce irritación y lagrimeo en contacto con nuestros ojos. Ver artículo completo »

El alga kelp contiene fucoidan, que protege a la médula ósea de la radiación

A estas alturas del debate sobre las consecuencias para la salud tras la catástrofe nuclear de Japón, quizás sea el momento de detenerse a observar la capacidad de la naturaleza para vencer una crisis de este calado. De hecho, el miso (compuesto fermentado derivado de la soja: no es lo mismo que la soja per se) supuso una clave en la supervivencia de los afectados en Hiroshima por su capacidad de ayudar al cuerpo a enfrentar los problemas de la radiación.

Resulta gratificante asomarse al reino vegetal y comprobar la amplia variedad de productos que ayudan a vencer o prevenir los efectos nocivos ante una contaminación radiactiva.  Ver artículo completo »

vitamina c-vitamina b-nutrición

¿Quieres que tu mente rinda más? ¿Quieres sentirte de mejor humor? Podrían parecer las preguntas de un anuncio pretencioso que intenta vendernos algún tipo de sustancia estimulante o similar. Sin embargo, son precisamente los dos principales hallazgos recogidos de un estudio sobre el rendimiento cognitivo y el estado de humor percibido en personas normales.

Lo asombroso es que las sustancias mágicas utilizadas no son más que vitaminas del grupo B, junto a la vitamina C y algunos minerales, cuyos efectos se multiplican cuando manejamos dosis elevadas de dichas vitaminas. Es decir, si queremos los beneficios hay que abandonar los prejuicios acerca de sobrepasar las tan desacertadas y limitantes cantidades diarias recomendadas (CDR).

Y cuando hablamos de dosis elevadas, es necesario precisar qué significa utilizar dosis elevadas. Por ejemplo, el estudio administró un 1.364% de la CDR para la vitamina B1, el 1.074% de la B2, más del 700% de la B6…  Ver artículo completo »

La medicina también se deja llevar por la corriente de las modas, que en este caso están claramente marcadas por el son que tocan los laboratorios farmacéuticos. Y mezclar salud y negocio no siempre resulta rentable para los pacientes, ni para la sociedad.

En el llamado mundo desarrollado, el corazón (los problemas relacionados con él) ha subido enteros entre las preocupaciones de médicos e investigadores. Numerosos grupos trabajan en el conocimiento y posterior desarrollo de fármacos que acaben con los problemas coronarios y, en este sentido, el exceso de colesterol en relación con las proteína LDL es uno de los focos a combatir.

Uno de los últimos artículos publicados al respecto exalta las virtudes del uso de dosis notablemente elevadas de simvastatina (hasta cuadriplicar la dosis normal). Este medicamento reduce los niveles de LDL entre el 6% y el 15%.

El uso de este tipo de moléculas, denominadas estatinas, se impone como medio preventivo, tal y como se recomienda desde el Colegio Americano en el estudio JUPITER. Los datos parecen no arrojar dudas, su uso reduce a la mitad la incidencia de muerte en los enfermos graves de arteriosclerosis y en una quinta parte en las personas aparentemente sanas.  Ver artículo completo »

Comer, en ocasiones, se ha convertido en un apasionante deporte de riesgo. Y la culpa no es del alimento sino de la falta de empeño del ser humano en cuidar el entorno donde se produce. El calentamiento de los mares y el aumento de vertidos eutrofizantes, llenos de nutrientes que provocan un exceso de filoplancton, se contradicen claramente con la exigencia de producir acuicultura de manera intensiva en las plataformas costeras.

En febrero de 2009, una epidemia de gastroenteritis provocó el cierre temporal del restaurante más famoso de Inglaterra, The Fat Duck. Las sospechas se dirigieron hacia los moluscos, que en la reapertura fueron excluidos por precaución.

Consumir mejillones, ostras o vieiras plantea un gran dilema: ¿un delicioso manjar o un peligroso alimento? Los moluscos son una importante fuente de proteínas (el 12% del peso en los mejillones) con pocas calorías (86 Kcal/100 g). Son ricos en yodo, selenio y vitamina A. Pero además, la relación entre costes de producción y precio de mercado hacen de su cultivo una actividad muy rentable en las deprimidas regiones pesqueras.  Ver artículo completo »