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mirada

Seguro que usted ha sido víctima o protagonista en algún momento de su vida en pareja de una frase como esta. Cuando esto ocurre, el sujeto mira de arriba abajo y, alarmado, tantea: “¿El vestido?… ¡No! ¿El pelo?… ¡No! ¡Los zapatos!”, exclama nervioso ante la mirada incrédula de su partenaire.

Bien, pues resulta que el culpable de este despropósito no es ni el desinterés ni mucho menos la tan trillada insensibilidad masculina. Los científicos han descubierto al fin que es cierto: hombres y mujeres vemos el mundo de forma diferente. Este desajuste visual tiene su origen en el mayor número de hormonas masculinas, que confiere a nuestros oponentes una receptibilidad distinta. Gracias a ellas los varones, detectan fácilmente los estímulos de movimiento rápido, mientras que nosotras discriminamos y diferenciamos con mayor exactitud las gamas de colores. Ver artículo completo »

invisible

Hacer desaparecer un objeto a la vista y por lo tanto convertirlo en invisible: un truco solo al alcance de los grandes magos o para la mente de los guionistas de películas de ciencia ficción. Pero, desde hace muy poco tiempo, una realidad de laboratorio en Texas (EE UU).

La invisibilidad de los objetos era algo teóricamente posible. Basta tan solo con anular las ondas que emiten los objetos para que estos no puedan ser captados por la visión humana y se vuelvan transparentes a nuestros ojos. Es la sencilla traslación de las leyes de la reflexión en un complicado fenómeno que se produce en la corteza cerebral.

Sin adentrarnos en muchas complicaciones, y teniendo en cuenta que la visión es un fenómeno que no se desarrolla del mismo modo en todas las especies vivas, podemos decir —en lo que nos toca a los humanos— que todos los objetos o figuras proyectan (reflejan) ondas cuando les da la luz. Estos estímulos luminosos son recogidos por el ojo, que los envía al cerebro, donde se transforman en sensaciones visuales. La luz entra en nuestros ojos (donde se enfoca la imagen) llega a la retina, donde se activan las células sensoriales que la transforman en energía nerviosa. Estos impulsos llegan al nervio óptico, que los traslada a la corteza cerebral, donde se interpretan, reconocen y procesan. Y la visión aparece.

Teniendo en cuenta este proceso descrito, bastaría con anular ese campo de ondas para que cualquier cosa resultara invisible a nuestros ojos. Y decimos invisible porque los objetos seguirían estando en su sitio, solo que escaparían a nuestro campo visual; es decir, que solo desaparecerían de la vista. Es como si los cubriéramos con una manta transparente.

Construir esa capa es algo en lo que se lleva trabajando desde hace años en los laboratorios de física y que es una realidad hoy en día. De momento, ya han conseguido ocultar totalmente a la vista un objeto tridimensional, una vara de 18 centímetros de largo.

Estos investigadores norteamericanos han conseguido desarrollar una pantalla metálica extremadamente delgada realizada en cobre y en policarbonato que ha sido capaz de anular las ondas lumínicas de los objetos que cubre consiguiendo ese efecto de transparencia. Para ello, tuvieron que situar la frecuencia de las microondas en 3,6 Ghz.

Otro gran paso para culminar otro sueño de la humanidad, aunque el camino que queda por recorrer todavía es grande. La micropantalla es rígida y, de momento, solo sirve para ocultar un tipo determinado de objetos… Ahora habrá que probarla con otros que tengan otras formas y que sean asimétricos, así como conseguir que la superficie de la pantalla sea lo suficientemente flexible para volver transparente cualquier elemento.

A este paso, parece que la profesión de mago corre serio peligro de extinción.

Dame más luz

velacine 

Dicen que cuando Stanley Kubrick filmó la película Barry Lyndon en 1975  se obcecó en rodar algunas escenas interiores con la única luz de las velas de los candelabros presentes en la escena. Se comenta que para poder hacer la filmación con tan poca luz, el director de cine solicitó a la NASA que le prestara ciertas lentes que permitían a los satélites grabar en condiciones muy bajas de iluminación. Parece ser que la agencia espacial norteamericana le cedió de buen grado las mencionadas lentes. ¿A qué se debe tanta amabilidad? Pues parece ser que es debido al famoso mito de que los americanos no habían llegado a la Luna, sino que todo había sido un montaje realizado precisamente por  Kubrick aprovechando los escenarios de 2001: una odisea del espacio, filmada en 1968. De esta manera, la NASA le devolvía el favor anterior al laureado cineasta. Ahí queda eso… Si queréis hablamos de esto en otra ocasión…

Pero,  ¿qué hace que una lente, por ejemplo de una cámara fotográfica, funcione mejor en condiciones de baja iluminación? Ver artículo completo »

leopardo 

Somos fruto de un complejo mecanismo evolutivo. Gracias a él, todos los organismos tenemos una apariencia determinada que nos permite adaptarnos de la mejor manera posible a los hábitats y sobrevivir.

Los colores de la piel o pelaje, la forma de nuestras extremidades, las capas que nos cubren son una muestra de ello. Ahora bien, existen apariencias que no acaban de explicarse debidamente o, digamos, que no acaban de haberse depurado completamente. Y vamos al lío. Por ejemplo, algo determinante en todos los animales que hemos desarrollado visión es la posición que tienen los ojos en la cabeza. Así se explica que los herbívoros tengan situados los ojos en los laterales porque, según explican los biólogos, sacrifican parte de la visión frontal para tener un mayor campo de visión. Situados a los lados de la cabeza, llegan a tener un campo visual que les permite observar lo que ocurre en un ángulo superior a los 300 grados (prácticamente no tienen ángulos muertos), pero en cambio la visión superpuesta de los dos ojos apenas llega al 30%. Ver artículo completo »

Cuando nos regalan una mascota, normalmente un perro o un gato, le sometemos a un proceso de aprendizaje para que el animalito contenga sus instintos naturales y no nos convierta el hogar en un vertedero. El proceso no se prolonga más allá de unos pocos meses, aunque en ocasiones nos sorprendan —pero qué listo es mi amigo— y en apenas unos días ya use su cajón o nos den cariñosamente con la pata o, mediante un ladrido, nos avisen que toca el momento WC.

Una vez aprendidos estos hábitos, comienzan otro tipo de adiestramientos, bien por necesidades de disciplina, bien por el placer de jugar. A los amantes de los perros es habitual verlos en los parques lanzando pelotas al suelo y esperando a que, tras la veloz carrera, el can la traiga de vuelta. Pero no siempre les sale el chucho obediente… también es común ver cómo tras la carrera, el perro opta por coger entre sus dientes otro objeto —una piedra o un palo— y vuelve seguro de sí mismo —su movimiento de rabo así lo delata— a mostrar a su amo que ha sido obediente. Ver artículo completo »

No vamos a montar un debate sobre cuál de los sentidos resulta el más importante para los humanos. Al menos, en lo tocante a la búsqueda de pareja, si hablamos de hombres no cabe duda que la vista es la que trabaja. El físico, a mi modesto entender, es uno de los elementos más llamativos desde el punto de vista de la atracción, y de ahí los esfuerzos que ponemos en conservar intacta la belleza juvenil, sea en forma de ejercicio físico o de liftings, botox, implates y demás técnicas que más o menos se imponen.

Aunque el primer golpe de vista es básico, personalmente yo cuidaría la cultura, la conversación y el trato, porque estos sí que perduran, mientras que lo de la apariencia, por mucha cirugía o complemento que se aplique, no es eterna. Ver artículo completo »

El sentido de la vista es uno de los más elaborados y sofisticados en los seres humanos. La existencia de un órgano tan complejo como el ojo ha permitido, a lo largo de la evolución, pasar de estructuras sencillas con poca resolución a ojos como el humano gracias al cual podemos maravillarnos de la belleza que nos rodea.

Formalmente hablando, para que una estructura pueda formar imágenes necesita un conjunto de células sensibles a la luz. Estas células reciben el nombre de fotorreceptores  y son los sensores que permiten a la parte de nuestro ojo denominada retina “ver” los objetos. Ver artículo completo »

Estudiando los organismos más primitivos que pueblan la Tierra, se pueden reconstruir los pasos evolutivos que ha dado el ojo en los seres vivos. El desarrollo de las células que captan la luz (fotorreceptores) a través de las opsinas (las moléculas) ha determinado que haya organismos que, por la necesidad de adaptarse al medio en el que han vivido, ven las cosas de manera diferente a la nuestra.

Los insectos tienen fotorreceptores cuyas opsinas pueden detectar las radiaciones del ultravioleta próximo, de ahí que su percepción del color sea diferente y más rica en matices que la de los seres humanos. Sin embargo, pierden la capacidad de ver ciertos colores, como los anaranjados y los rojos.

Al otro lado del espectro visible está el infrarrojo. Muchas serpientes son capaces de verlo, y les resulta extraordinariamente útil, sobre todo a las que viven en el desierto. La capacidad de ver en esta longitud de onda les permite discriminar, entre el calor del medio, el perfil de los pequeños roedores que tienen la temperatura más alta o más baja que el entorno.  Ver artículo completo »

Los detectives de la evolución están obligados a realizar un viaje en el tiempo a través de los organismos más primitivos que todavía existen para, desde su estudio, especular con cómo podrían haber sido los ojos de nuestros ancestros. Si algo condiciona la vida y la evolución, sin duda es la luz.

Desde el punto de vista celular, las opsinas (las moléculas que captan la luz) se localizan en unas células llamadas fotorreceptores y los pigmentos que absorben la luz se sitúan en la membrana de ellas (la parte más superficial). A mayor número, mayor captura de luz, y por ello se han desarrollado bien a través de un estructura ondulada (con forma de cepillo), los llamados rabdoméricos, o, posteriormente, en una estructura con forna de pluma, llamadas ciliares.

Estas últimas son las precursoras de los conos y bastones de la retina humana. Hay organismos que presentan los dos tipos de fotorreptores, como la vieira Pecten, que cuenta con un ojo para ver de cerca y otro para ver de lejos.  Ver artículo completo »

Uno de los enigmas que la evolución plantea es reconstruir cómo se han adaptado a los cambios determinados organismos que no han dejado huella de su paso por el planeta. Hallamos multitud de fósiles, pero son incompletos, no existe rastro de algunos de sus órganos, como los ojos.

Si algo condiciona la vida en la Tierra es la luz (y los ciclos de oscuridad). Por tanto no resulta descabellado pensar que los seres vivos que mejor le sacaran partido (a su presencia y a su ausencia) contarían con ventajas para sobrevivir.

En una primera catalogación, existen dos tipos de ojos, los simples y los complejos; y estos, a su vez, pueden dividirse en otros dos, los que tienen un sólo receptáculo o cámara (los de los humanos) o los que tienen múltiples miniojos, en cuyo caso estaríamos hablando de ojos compuestos (los de los insectos).

En los compuestos, la imagen se genera con la visión conjunta de todas esas partes; como un monitor, que compone las imágenes uniendo todos los puntos de luz que se iluminan en la pantalla. A mayor número, mayor nitidez o capacidad de ver matices.  Ver artículo completo »