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El médico suele ser interpelado en busca de respuestas. La dolencia del paciente, expresada en algún cambio, como presencia de dolor, falta de apetito, fiebre o cualquier otro síntoma, se le presenta al facultativo como un enigma que debe resolver por sus propios medios y con ayuda de las pruebas complementarias.

El médico debe dar una respuesta al que la demanda, al enfermo. Al hallar una respuesta en forma de diagnóstico, la terapia y por tanto la sanación, deberían ser consecuencias lógicas, anheladas, más que realistas muchas veces. Este es el modo clásico de relación médico-paciente y es el que sustenta toda la estructura asistencial actual. Ver artículo completo »

Los resultados de un reciente estudio (14 de enero de 2011) revelan el papel tan importante que desempeña la curcumina como agente quimiopreventivo en los estadios iniciales del cáncer de próstata. Un ejemplo más de la verdadera medicina preventiva.

La curcumina es el principio activo clave de la especia culinaria cúrcuma (que forma parte del curry). Sus efectos terapéuticos están ampliamente aceptados en el gremio que forman las ciencias biosanitarias. Y es que no es baladí recordar que se utiliza en terapias contra el cáncer, la diabetes, enfermedad cardiovascular, alteraciones neurológicas, enfermedad de Crohn’s… Todo gracias a sus efectos antiinflamatorios, antioxidantes, antiproliferativos y anti-angiogénicos (efectos anticancerígenos).  Ver artículo completo »

Reducir hasta en un 61% el riesgo de muerte y las complicaciones que surgen tras sufrir un cáncer de próstata forma parte de la nueva terapia que recomienda la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard en un estudio publicado recientemente en la revista Journal of Clinical Oncology.

Se trata de una terapia que no se dispensa en el formato habitual. Tiene unas condiciones de administración especiales: debe aplicarse con una intensidad entre moderada y elevada (no tiene los mismos efectos con una intensidad menor), aproximadamente de tres horas (ese resulta el protocolo donde se obtienen los mayores beneficios).

Es digno de mención que la aplicación de este tratamiento también puede hacerse de manera preventiva, y los datos sugieren que aquellas personas que, a pesar de someterse al tratamiento preventivo, son diagnosticadas con cáncer de próstata, por el hecho de haber seguido dicho tratamiento y seguir con él después del diagnóstico, obtienen los mejores resultados.  Ver artículo completo »

La ciencia progresa fundamentalmente a través del experimento, que permite crear una situación controlada en la que se somete a confirmación la hipótesis en estudio, o más bien, a refutación o falsación la hipótesis nula (la de la no asociación, no efecto, etc.). Si hay diferencias observadas entre las dos posibilidades sometidas a estudio, no hay más remedio que rechazar la hipótesis nula y aceptar provisionalmente la hipótesis alternativa, es decir, la de la asociación, la del efecto.

Así se pueden ensayar en el laboratorio sobre células o sobre ratones, por ejemplo, las sustancias cancerígenas, los antioxidantes o los medicamentos para tratar enfermedades inducidas previamente en el animal. Un grupo se somete a la sustancia en estudio y otro a una sustancia inocua, como suero salino.

Este modelo no puede ser trasladado directamente a los seres humanos, pues carecería de unos mínimos éticos el realizar semejante experimentación. En los experimentos en humanos, o ensayos clínicos, se debe cumplir con un riguroso sistema de consentimiento informado y aprobación por un comité ético de investigación clínica. El objetivo general es garantizar la libertad informada de los individuos para rechazar o aceptar participar en el estudio, con todas las garantías de seguridad que sean posibles para los participantes (por eso para ensayar un nuevo medicamento, éste ha debido pasar rigurosos estudios preclínicos que nos den una idea general de su eficacia y falta de toxicidad en animales de laboratorio).  Ver artículo completo »