La sabiduría popular dice que el vino nubla los sentidos o más poéticamente y parafraseando a Neruda, “el vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría. Caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto”. Ahora bien, ¿con una copa de más aumentamos nuestra capacidad de seducción o lo que ocurre es que nuestra percepción de la belleza cambia o se altera?
Los sajones definen este comportamiento como gafas de cerveza y un equipo de investigadores británicos ha demostrado que basta un poco de alcohol para se pierda la capacidad de reconocer la simetría facial, uno de los secretos del atractivo de una persona. Las posibilidades de caer rendidos a los pies de alguien que antes de la copa nos resultaba indiferente aumentan en un 10%.
Los voluntarios, unos más alegres que otros, debían juzgar 20 pares de fotografías de rostros de jóvenes. La mitad de los retratos habían sido retocados para parecer mas simétricos. Tenían que decidir qué rostro les atraía más y descubrir por otra parte qué fotos habían sido retocadas. Ver artículo completo »



