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En mi ingenuidad, me resisto a pensar que la química manda y que como organismo vivo gran parte de las respuestas —al entorno siempre hostil— están condicionadas por ella. Como especie compartimos una serie de características comunes, pero gracias a la inteligencia y con ella el desarrollo emocional, cada especimen de Homo sapiens cuenta con características propias que le diferencian del resto.

Esta particularidad, eso creía yo, nos había permitido liberarnos de determinados yugos, como el de la elección de los mejores individuos para la continuidad de la especie, y nos había dotado de una cierta libertad para gozar del amor y de la sexualidad. Ver artículo completo »

Fetichismo


El vocablo fetichismo proviene de la lengua portuguesa y puede, sin duda alguna, tener muchas acepciones, desde las que estáis pensando a las sociopolíticas, como las definidas por Karl Marx.
Es muy probable que desde el punto de vista antropológico el fetichismo tenga mucho que ver con el origen de las religiones. Me estoy refiriendo a que en tiempos pretéritos se le atribuían propiedades mágicas o especiales a determinados objetos y cosas que, con el paso del tiempo, llegaron a ser venerados. Sin embargo, hoy en día, y religiosidad aparte, la acepción sexual de este concepto se eleva sobre las demás, e incluso a veces con connotaciones un poco perversas.

Dudo mucho que cualquier persona sexualmente sana no haya tenido fantasías eróticas en las que haya aparecido algún elemento fetichista. Una mujer con lencería sexy pone la mente de un varón en efervescencia. Esto, lo de la ropa interior, no suele ser tan eficaz en la mujer como lo es en el hombre. Estoy seguro de que cada señora tendrá sus iconos fetichistas, pero me da la sensación de que no son tan básicos como los que tenemos los varones…

Independientemente del objeto fetiche, ¿qué es lo que provoca esa reacción sexualmente positiva al ver, sentir, oler o saborear “ese objeto del deseo”?  Ver artículo completo »

La gran hormona

A veces con la información ocurre lo mismo que con la medicación… si se le añade el prefijo auto, se puede convertir en algo peligroso. Si la automedicación puede convertir en perjudicial algo beneficioso para la salud, una mala autoinformación puede hacernos acabar con una empanada de tal calibre que nos acabe confundiendo.

En estos tiempos en los que se preconiza la cultura de lo sano, de lo saludable y donde en cierto modo se vive una entronización de las hormonas y las vitaminas, hasta hace poco unas desconocidas y ahora elevadas a la categoría de bálsamo de Fierabrás, hay que tener mucho cuidado con tirarse al monte y confeccionar su propia receta para liberarnos de determinado mal o para potenciar determinadas actividades como aumentar la potencia sexual.

Ciertamente, la alimentación cumple un papel fundamental en la vida sexual de los humanos, pero de ahí a confeccionar una dieta a base de apio, carne, huevos, arándanos, nueces y helados para convertirnos en máquinas amatorias va un abismo.  Ver artículo completo »

Deje de buscar los tres pies del gato y de sacar al perro del armario. Definitivamente no, no existe la homosexualidad en los animales. Por más que nos guste atribuir características humanas al resto de especies que comparten con nosotros el Planeta —como están empeñados en hacernos creer los personajes de Disney y demás compañías de animación—, la homesexualidad es una opción sexual exclusiva de los seres humanos. Y por si hubiera alguna duda más, obedece a razones conductuales (de cómo vivimos nuestra sexualidad como Homo sapiens) y de entorno (factores culturales) y no existe ninguna causa genética.

Así que si se encuentra artículos de tal jaez, sencillamente no les haga caso, porque según los investigadores Andrew B. Barron y Mark J. F. Brown, son sencillas manipulaciones —bien intencionadas o no— de la prensa relacionando el contacto sexual en animales con actos puramente humanos.  Ver artículo completo »

Ahora que estamos de vacaciones (es un decir) y que por enésima vez hacemos un examen de conciencia con propósito de enmienda sobre adoptar nuevos hábitos de vida (por ejemplo, comer más equilibrado o hacer algo más de ejercicio físico), tampoco vendría mal, sobre todo a aquellos que viven en grandes ciudades, meter en esa lista el tomarnos la vida con un poco más de calma, liberarnos del estrés cotidiano.

El estrés es uno de los grandes males del mal entendido progreso. En síntesis no es otra cosa que una reacción de defensa de nuestro organismo para afrontar una situación que se precibe como amenazante. Es decir, que estamos ante una respuesta natural para la supervivencia como especie.

Y como nadie puede vivir en defensa permanente, surgen los problemas de salud: unos propios a él y otros asociados, como las enfermedades cardiovasculares o cambios hormonales. Sobre los primeros, esta sobrecarga de tensión frecuentemente deriva en pérdidas de memoria, alteraciones de ámino, nerviosismo y los conocidos transtornos o crisis de ansiedad.  Ver artículo completo »

Superorgasmo

Si les digo que los soldaditos, además de ser los responsables de su progenie, son los causantes de momentos únicos e irrepetibles de placer en las mujeres seguro que me tachan de un inconsciente que lo único que pretende es evitar el uso de preservativos. ¿Cambiarían de opinión si les juro que me lo ha contado una mujer? ¿Y que, según su argumento, el superorgasmo se debe a que el semen humano contiene niveles apreciables de melatonina?

El caso es que la historia picó mi curiosidad —de científico y de varón—, pero tras varias consultas apenas obtuve respuestas convincentes y ningún artículo preciso sobre el tema. Así que ante la posibilidad de que fuera una historia que “de mano en mano va pero ninguno se la quea” —como la falsa monea—, me aventuré a investigar por mi cuenta las relaciones entre melatonina y sexo, y en caso de obtener resultados, trataría de desgranar una hipótesis. Y a eso me dispongo en las próximas líneas. Ver artículo completo »

¿Hasta qué punto manipular la voluntad o el comportamiento sexual de una persona está justificado? Pensemos por ejemplo en un pederasta o en un pedófilo. Conductas delictivas y  éticamente reprobables, sin duda, ¿pero hasta el extremo de aplicarles terapias como administrarle sustancias —por sentencia judicial— para erradicarlas? Y, en caso afirmativo, ¿dónde poner el límite?

Hace ya 14 años, se publicó en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine un artículo que ilustra este controvertido tema. En el año 1998 Ariel Rösler y Eliezer Witztum realizaron un estudio en el que trabajaron con varones, algunos de ellos encarcelados por pedofilia o pederastia. Los tratamientos psicológicos, con antidepresivos y otras drogas hasta la fecha, aplicados a esos individuos, habían resultado siempre ineficaces. Ver artículo completo »

No vamos a montar un debate sobre cuál de los sentidos resulta el más importante para los humanos. Al menos, en lo tocante a la búsqueda de pareja, si hablamos de hombres no cabe duda que la vista es la que trabaja. El físico, a mi modesto entender, es uno de los elementos más llamativos desde el punto de vista de la atracción, y de ahí los esfuerzos que ponemos en conservar intacta la belleza juvenil, sea en forma de ejercicio físico o de liftings, botox, implates y demás técnicas que más o menos se imponen.

Aunque el primer golpe de vista es básico, personalmente yo cuidaría la cultura, la conversación y el trato, porque estos sí que perduran, mientras que lo de la apariencia, por mucha cirugía o complemento que se aplique, no es eterna. Ver artículo completo »

Me he quedado perplejo al escuchar en las noticias que esto de la crisis (económica) nos está afectando más de la cuenta. Me refiero a que además de la Prima de Riesgo  -por cierto, que Riesgo nos podría presentar ya a su prima de una vez-, el paro y los constantes ajustes del cinturón, la población española masculina está sufriendo problemas un poquito más abajo de su cinturón…

Sí, pensad mal y acertaréis, porque a lo que me estoy refiriendo es al aumento de pacientes que reportan lo que se denomina disfunción eréctil. Vamos, que si antes tener un gatillazo era un problema de algunos, ahora hasta el 20%  (uno de cada cinco) de la población masculina se ve afectada por este problema.

Esto podría explicar por qué la tasa de relaciones sexuales en las parejas españolas es menor que en muchos países de la Unión Europea. Claro, nosotros estamos en franca desventaja, es decir que ganas no nos faltan lo que pasa es que…  Ver artículo completo »

Puro placer

Los hombres deberían dar las gracias por tener asignada la función fecundadora. Gracias a eso y a la fricción genital que se genera durante la penetración, disfrutan de momentos de máximo placer. El orgasmo masculino tiene una finalidad primera y única, expulsar los espermatozoides para lograr la fecundación del óvulo.

Lo de el goce y el disfrute viene después –es lo que dicen las teorías de la sexualidad humana–. Un proceso puramente instrumental considerado una adaptación de la sexualidad del hombre.

Con la liberación sexual llegó el redescubrimiento de los cuerpos, los ajenos y el propio. También se conocieron mejor las sensaciones, el placer con uno mismo y la excitación del otro. Aunque en el caso de la mujer, había algo que a menudo era ignorado: el orgasmo. Ver artículo completo »