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dolor de cabeza 

De los males comunes que nos aquejan, sin duda los dolores de cabeza o migrañas son de los más molestos o inhabilitantes. Mucho se ha investigado sobre sus causas y más allá de remedios puntuales para paliar sus efectos, la ciencia —o la medicina, si lo prefieren— ha logrado desarrollar pocos tratamientos para evitar que se reproduzcan.

Aquellos que los padecen deben de conformarse con acudir al uso de analgésicos, más o menos potentes en función del dolor, y ralentizar sus actividades hasta que nuestro riego cerebral vuelva a la normalidad. Los últimos estudios apuntan que, para determinado tipo de migrañas, los analgésicos naturales —es decir, los que produce nuestro propio organismo— son un buen remedio. Estos neurotransmisores no son otros que las endorfinas. Y nada tan liberador de endorfinas como practicar sexo. Ver artículo completo »

 pene

Aunque la Ciencia determinó que pocos centímetros son suficientes para cumplir con nuestro papel reproductor de macho (la virginidad, el principal obstáculo, está situada en la entrada de la vagina y los espermatozoides cuentan con la suficiente movilidad para realizar sin problemas su camino buscando el óvulo), si algo obsesiona al elemento masculino de los seres humanos es el tamaño de su miembro viril. Y, aunque “en rigor no es mejor por ser mayor o menor…” resultaría fatigoso relatar la cantidad de páginas que contienen anuncios sobre milagrosos alargamientos utilizando determinados adminículos o pontigues.

Y que quede muy claro, el tejido cavernoso que forma esta parte de la anatomía masculina solo crece cuando la estimulación lo inunda de sangre, y que su tamaño está determinado genéticamente. Vamos, que solo aumenta de tamaño de manera natural y que no se puede estirar cual goma de mascar a voluntad de los susodichos. Crece de este modo —pasa de la posición de descanso a la de calado de bayoneta— y son apenas dos o tres centímetros los que se puede hacer crecer en un quirófano mediante una técnica que consiste literalmente en sacar a la luz esta porción que queda oculta tras los tejidos del pubis. Ver artículo completo »

sexo por placer

El ser humano se encuentra ubicado, dentro de la escala evolutiva, en el peldaño más alto. Eso nos da una posición de observatorio hasta cierto punto privilegiada, pero por otra parte prepotente. En este sentido, se ha venido pensando en muchos casos que en el mundo animal el concepto de “sexo” se relaciona exclusivamente con la necesidad de perpetuar la especie.

Evidentemente, el ser humano como especie animal no se diferencia del resto de los animales en el tema del sexo y la reproducción, pero tenemos un valor añadido, que es la capacidad de disfrutar del sexo por el mero placer de disfrutar, sin la necesidad de garantizar nuestra descendencia.

Son cada vez mayores las evidencias etológicas que sugieren que los mamíferos superiores podrían tener también deseos de tener sexo por puro placer. En este sentido, es bien conocido que algunos monos se masturban o pueden llegar a usar objetos como elementos para su excitación sexual. En estos casos, queda plenamente claro que el objetivo no es la procreación sino, probablemente, su satisfacción personal. Redundando en este tema de sexo no reproductivo, solo me gustaría comentar que se han reportado unas 1.500 especies con comportamiento homosexual, de las cuales en 500 está demostrada la homosexualidadVer artículo completo »

 

maze

A veces uno no es consciente de lo que pueden complicarse las cosas. Me refiero a que es habitual que queriendo arreglar una cosa fastidiemos otra. Me ha venido a la memoria uno de estos desaguisados monumentales, ocurrido hace no demasiado tiempo.

Existe un herbicida, es decir una sustancia para evitar que crezcan las malas hierbas, llamada atrazina que, además de llevar a cabo su papel, hace cosas que no debería hacer. Me explico. Este herbicida produce una castración química de ranas macho. Mal asunto, pero es que además una de cada diez ranas machos se convierten en hembras. Tela marinera. Ver artículo completo »

pecho

Que los hombres se fijen en los pechos de las mujeres no resulta algo novedoso, más bien puede resultar hasta cansino. Tanto como las explicaciones que buscamos (los hombres, naturalmente) para justificar este particular hobby y la atracción que nos provocan las curvas de la mujer en esta parte de su anatomía, que ha inspirado hasta películas.

Las hay (explicaciones y teorías) de todo tipo, pero les dejamos a ustedes que busquen las otras, desde Más que Ciencia nos quedamos las que formulan reputados científicos para someterlas a su veredicto. La última las hemos leído en un blog amigo, Liffe’s Little Mysteries, y se basa en las explicaciones de un psiquiatra norteamericano (varón, por su puesto) que asegura que la base de ese irresistible atractivo radica en los circuitos neuronales que desarrollaron madre e hijos durante la lactancia. Ver artículo completo »

transexualidad

La sexualidad humana, la hetero y la homo, es sin duda uno de los temas que más páginas ocupan en los escritos tanto literarios como científicos. Interminables y acalorados debates en torno a si es una opción libremente elegida o si tiene componenetes genéticos se han producido y se producirán en el presente y futuro… Pero, del llamado tercer sexo, ¿qué?

Casi siempre resulta el gran olvidado. Poco se habla —y menos se investiga— sobre esta opción, que provoca serios trastornos psicológicos a personas condenadas a vivir presas en cuerpos que no les corresponden.

¿Les parece una afirmación demasiado categórica? Pues no crean, porque a diferencia de las opciones sexuales, existe una raíz biológica en la transexualidad. Así lo demuestra una investigación realizada por científicos españoles, que han analizado el grosor de la corteza cerebral de personas transexuales antes de someterse al tramiento hormonal que conduce a su reasignación sexual.  Ver artículo completo »

lovers

No crean que soy un obseso, aunque parafraseando al director de cine Woody Allen, seguramente es mi segundo órgano favorito, pero el sexo es un tema tan atractivo como recurrente. En estas líneas me gustaría dejar unas notas sobre la atracción entre varones y hembras.

En otro momento, ya descartamos las recetas milagrosas que proceden de los presuntos afrodisíacos. Sin embargo, hay que reconocer que existe un determinado tipo de varones que están tocados con una varita mágica, un don que les permite tener a sus pies al personal femenino. ¿Se echarán algún perfume especial? ¿Tendrán un estilo especial a la hora de elegir sus prendas? ¿O simplemente es que son guapos?

Posiblemente, todos estos factores pueden influir sobre el gusto del personal femenino por determinados varones, pero ¿puede haber algo más?  Ver artículo completo »

chocoamor

Ya se que he hablado en repetidas ocasiones de los dos conceptos que definen el titulo de este post, sin embargo no he tratado el tema en su conjunto. Por separado, ambos asuntos son de lo más tentador, pero lo que en realidad es interesante es que probablemente tengan mucho más que ver de lo que en apariencia pueda parecer. Del chocolate se conocen muchas propiedades y cada vez se descubren más.

Lo cierto es que en esto, los británicos, a los que les gustan las estadísticas un poco marcianas, han podido reportar que el 52% de las mujeres de la Rubia Albión prefieren el chocolate al sexo. ¡Tela! Sí, los varones latinos ya sé lo que estarán pensando: que “a falta de pan… buenas son tortas”.

Lo cierto es que algo de relación entre sexo y chocolate debería haber. En principio, si el chocolate tiene algo de excitante ha de ser por sus componentes. Por ejemplo, tiene teobromina, que es una metilxantina como los excitantes del té (teofilina) o del café (cafeína). Tiene además triptófano, que da lugar a la serotonina, un neurotransmisor que tiene que ver con la con la sensaciones gratificantes. Si a esto le unimos que tiene feniletilamina, que es la sustancia que se produce en momentos de amor y enamoramiento, más anandamida, que sensibiliza aquellas regiones del cerebro que ponen alerta las terminales nerviosas sensitivas, no es de extrañar que ese coctel de transmisores cerebrales genere sensaciones de alta calidad.  Ver artículo completo »

Una mujer y un hombre, heterosexuales se entiende, jamás podrán ser solo amigos. ¿Cierto? Como cliché es una cuestión que ha llenado horas y horas de interminables y agradables charlas de café y cuya afirmación encuentra vehementes defensores y detractores, basándose casi siempre en las experiencias personales o narradas en tercera persona pero muy próximas.

Hay quien afirma sin rubor que haberla hayla, pero que si es posible es porque siempre, y recalcamos el adverbio, una de las dos partes ha de controlar sus impulsos sexuales hacia la contraria (normalmente el varón), cuando no son las dos las que refrenan y/o abortan los impulsos y deseos sexuales. Vamos, que es algo de nuestra naturaleza y cuando se encuentran un espécimen XX con uno XY se activan, y de qué modo, los instintos de reproducción y, por lo tanto, las ganas de ejecutar el ayuntamiento. Ver artículo completo »

 

No se me ha olvidado. Les prometí que tras contarles algunas cosas sobre los organismos unicelulares vendría otro post sobre los pluricelulares, pero he pensado animar un poco el blog narrando algo más jugoso. Estoy seguro que por el título del artículo ya han comprendido que en las siguientes líneas vamos abordar algo que atañe a hombres y mujeres —que por cierto son pluricelulares—. Amor y sexo.

Aunque parezca bastante manido, existen aspectos que, lejos de ser monótonos, no paran de sorprendernos. Me refiero a aspectos comportamentales que he tenido oportunidad de hablar con algún psicólogo.

Existen dos situaciones relativamente frecuentes en el trascurso de una relación (o en relaciones distintas). Por un lado, un comienzo apasionado en el que las sensaciones fluyen por cada poro de la piel y en el que el deseo permite lograr hitos que uno tiene dificultades para creer, a no ser que le estén pasando. En este momento, el número de encuentros y de relaciones es muy intenso y frecuente.  Ver artículo completo »