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mussel 

La mitología postindustrial ha relegado a los japoneses como los grandes imitadores del planeta. Un pueblo al que le negamos la capacidad inventiva, pero por el contrario les aplicamos una gran capacidad para perfeccionar y adaptar lo que otros inventan. Como cliché no está mal, aunque dista mucho de la realidad.

Pero no se trata ahora de hacer una disquisición sobre la capacidad de los japos para crear. Más bien al contrario, se trata de llamar la atención sobre que muchas de las soluciones tecnológicas que pretendemos descubrir llevan millones de años funcionando de manera natural y sencilla en la naturaleza. En un mundo que estamos llenando de basura (los humanos, porque el resto de los animales está lleno de grandes recicladores) la solución pasa por la biotecnología: respuestas sencillas y naturales que determinados organismos vivos —sean vegetales o animales— aplican como mecanismos de adaptación a sus respectivos hábitats. Sin ir más lejos, la cinta velcro forma parte de esas respuestas que ofrecen determinado tipo de plantas. Ver artículo completo »

transexualidad

La sexualidad humana, la hetero y la homo, es sin duda uno de los temas que más páginas ocupan en los escritos tanto literarios como científicos. Interminables y acalorados debates en torno a si es una opción libremente elegida o si tiene componenetes genéticos se han producido y se producirán en el presente y futuro… Pero, del llamado tercer sexo, ¿qué?

Casi siempre resulta el gran olvidado. Poco se habla —y menos se investiga— sobre esta opción, que provoca serios trastornos psicológicos a personas condenadas a vivir presas en cuerpos que no les corresponden.

¿Les parece una afirmación demasiado categórica? Pues no crean, porque a diferencia de las opciones sexuales, existe una raíz biológica en la transexualidad. Así lo demuestra una investigación realizada por científicos españoles, que han analizado el grosor de la corteza cerebral de personas transexuales antes de someterse al tramiento hormonal que conduce a su reasignación sexual.  Ver artículo completo »

Foto de Alvimann

Hace ya dos años que salimos a la luz. El 11 de noviembre de 2010, un ilusionado equipo de científicos y periodistas hacíamos público este blog con la intención de difundir historias de ciencia de forma sencilla, sin por ello perder rigor. En el tiempo transcurrido, Más que Ciencia ha ido creciendo, sin prisa pero sin pausa, añadiendo secciones (y las que aun esperan su momento) y haciéndose un modesto nombre (o eso nos gusta creer) entre los medios de difusión científica en castellano.

Así, este sitio sigue creciendo en número de visitas (el mes pasado fue, sin ir más lejos, el que más obtuvo) y ya está asentado en más de 20.o00 mensuales, más del doble que hace un año, cuando celebrábamos nuestro primer aniversario. Asimismo, hemos recibido un premio que nos hizo especial ilusión: el de la categoría de Divulgación en los Premios de la Salud 2012, que concede Caja Rural de Granada. También nos compensa parte del esfuerzo diario comprobar que Más que Ciencia aparece listado en el puesto 18 entre los blogs de ciencia de la plataforma e-Buzzings y que, hace unos días, quedásemos entre los 50 mejores, según los lectores, de los premios Bitácoras (concretamente, en el puesto 39, un par de posiciones mejor que el año pasado: gracias a quienes nos votasteis. El año que viene, a ver si nos lleváis a la final).

Por supuesto, que una editorial como Silente decidiese publicar un libro con lo mejor que hemos publicado aquí (con versiones extendidas de esos artículos) es otro motivo para continuar dedicando parte de nuestro tiempo a este proyecto.  Ver artículo completo »

Pasó a la historia como la precursora de la ciencia de la economía doméstica, un área donde se combinan aspectos como la cocina, la nutrición, el abastecimiento de agua, la higiene y la salud. Nació en Masasachusetts en 1842, en el seno de una familia de profesores que implementaban sus ingresos con una pequeña granja y tienda, donde Ellen Swallow Richards contribuía al sustento familiar.

A pesar de tener marcado un futuro como ama de casa en el medio rural del este de EE UU, la curiosidad y sus inquietudes la animaron a completar su formación académica y ahorrar para poder ingresar en la Universidad. Trabajando como profesora particular y limpiando casas, además de sus ocupaciones en el negocio familiar, Ellen logró reunir el dinero suficiente (300 dólares) para ingresar a los 25 años en el Colegio Vassar (era de las pocas instituciones que aceptaban mujeres en su alumnado) para cursar estudios de Astronomía y Química.

Su brillante currículo le permitió ingresar en el MIT (el Instituto Tecnológico de Massachussets), convirtiendóse en la primera mujer de esta institución en conseguir el grado en Química, aunque no le permitieron doctorarse.  Ver artículo completo »

En estos últimos tiempos se ha asentado con firmeza la creencia de la supremacía técnica y moral de la gestión privada. De nada ha servido la evidencia reciente sobre la codicia desmedida de los especuladores inmobiliarios unidos a la gran banca. Tampoco cuenta la desastrosa experiencia de los gobiernos conservadores del Reino Unido que, desmantelando sus servicios públicos al externalizarlos hacia terceras manos, no consiguieron mejorar la eficiencia sino, al contrario, empobrecerlos y perjudicar los intereses de los usuarios, al deteriorarse claramente los servicios prestados.

La falacia de la supremacía de la gestión privada se sustenta en varios a priori, todos ellos falsos y profundamente malintencionados. Uno de ellos es la supuesta falta de afición al trabajo productivo de los funcionarios o personal fijo al servicio de las administraciones. Otro es el de la incapacidad personal de los gestores de la cosa pública, simples funcionarios recrecidos sin ninguna formación. Y por último está la supuesta atadura legal que implica la norma pública, a la cabeza de todas ellas, la Ley de Contratos del Estado. Ver artículo completo »

Foto de Ivan Rumata

Hace justo un año, abríamos al público esta revista online con la intención de ayudar a difundir el conocimiento científico entre el público general, sin rebajar el rigor ni la calidad de los textos e imágenes. Los primeros lectores que entraron en Más que Ciencia se encontraron con un artículo por sección, fechados desde el día 5 del mismo mes: era nuestra manera de arrancar con una pequeña muestra de todo lo que pretendíamos ofrecer en adelante. Creemos que no nos ha salido mal del todo, aunque el veredicto final es cosa vuestra, de los que nos seguís a diario o esporádicamente.

Más que Ciencia nacía con cinco secciones que abordaban la ciencia desde distintos ángulos. Purasangres y Cerdos, donde va incluido nuestro primer artículo, era y es el espacio para explicar la genética y la evolución con un punto de vista en ocasiones particular. Una muestra de esto son los dos posts más leídos a día de hoy dentro de la sección: Las leyes de la atracción y El error genético del Tea Party.

Como publicación comprometida con nuestro planeta y con el ser humano, era necesario mantener un espacio para escribir sobre medio ambiente y cambio global. Aunque Tiempos de Cambio ha tenido una frecuencia de actualización variable, artículos como la primera parte dedicada a contar la maldición de los humanos y el final de la serie sobre el poder destructor del agua también aparecen entre los textos que más han llamado la atención.  Ver artículo completo »

Mariano (el de Forges) no es feliz. Tiene cara de miedo, un rictus como de bofetada inminente, de la que se me viene encima… Con sus gafitas y su bigotillo, se ve en él un hombre débil, temeroso de su santa, una señora corpulenta y temperamental, armada con un rodillo de amasar.

Mariano (el de Forges) tiene probablemente el miedo comprensible a perder casa e hijos, un miedo común a muchos maridos, por cierto. Pero imaginen que Mariano (el de Forges) lejos de un miedo entendible y humano, tuviera solo el mezquino temor de perder su poltrona. Sí, la butaca donde fuma un habano frente al televisor, esa misma. Ver artículo completo »

Foto de Jordi Vila

Una de las enfermedades más devastadoras e incapacitantes que se conocen y además de las más frecuentes es la enfermedad de Alzheimer. De comienzo lento, es la forma de demencia más común en los ancianos. Las personas afectadas comienzan a olvidar sucesos recientes o el nombre de personas cercanas y luego, progresivamente, dejan de reconocer objetos de la vida cotidiana y olvidan el modo de realizar tareas sencillas como vestirse o comer. Al final, el deterioro cognitivo y físico acaba en encamamiento y la muerte sobreviene por alguna complicación generalmente infecciosa, como una neumonía.

Un reciente estudio ha revisado la información al respecto de qué podemos hacer para prevenir la enfermedad de Alzheimer. Y, sorprendentemente, aunque no sabemos aun muy bien a qué se debe esta dolencia, existen modos de prevenirla.  Ver artículo completo »

La vida está llena de encuentros y despedidas. En general, las personas recordamos selectivamente los buenos encuentros y somos incapaces de olvidar las despedidas indeseadas. Esto último es solo por el deseo consciente o inconsciente de que se cierre de nuevo el bucle y se repita el añorado encuentro.

En salud pública, las cosas son diametralmente opuestas. Recordamos con orgullo la desaparición de una enfermedad y su reemergencia es un desastre, hasta el punto de que practicamos toda clase de intentos de eludir enfrentar el problema con determinación, inventando incluso neologismos para no decir su verdadero nombre… Tal es el temor que despiertan.

En la crisis sanitaria por E. coli en Alemania, sus autoridades se empeñaban en no pronunciar la palabra epidemia y se inventaron un nombre como “aumento de incidencia” y cosas así, ante la mayor epidemia de disentería por E. coli de la que haya noticia.  Ver artículo completo »

Un médico español en el exilio, en Moscú, fue interpelado por su colega soviético: “Es insensato ir, al menos mientras viva Franco”. El español respondió: “Sensato, insensato, eso no es importante cuando se trata del afecto”.

El médico quería volver a España para ver a su madre, quizá por última vez. Y, efectivamente, sorteó todas las dificultades y volvió varias veces, en plena dictadura.

Las personas nos debatimos entre la obligación, la devoción y el temor constantemente. Lo que queremos y lo que debemos hacer no siempre van juntos. Y además es imposible elegir lo que se quiere.

La excepción suele ser la de los profesionales universitarios, como los médicos. En ellos coincide la obligación con la devoción: hacemos lo que nos gusta, porque es nuestro deber pero también porque es nuestra pasión. Igual le sucede al investigador y, con mucha frecuencia, al docente.  Ver artículo completo »