En medio de una crisis de valores generalizada en nuestra sociedad (casos Urdangarín, Gürtel, Bankia, Dívar y un larguísimo etc.), la peor noticia posible alcanza al mundo científico: en una institución española que presume de ser de primer nivel, la Estación Biológica de Doñana (EBD) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, se han detectado indicios de que se han falseado resultados de investigación.

Algunas de las acusaciones han llegado a los medios de comunicación generalistas (El País, El Mundo, Diario de Sevilla…) y, por supuesto, a los medios más especializados. No se trata de un caso baladí. Ni siquiera aunque solo estuviéramos hablando de la publicación de un solo artículo científico falso. La ciencia se basa en el rigor: un científico que falsea, pongamos por ejemplo el 5% de sus artículos, no es fiable ¿Cómo podemos saber cuáles de sus datos son los verdaderos?

El tema es sin duda muy grave. Por ejemplo, al buscar en Google “fraudes científicos Doñana”, el 1 de Julio de 2012 aparecían nada menos que 42.400 resultados (la cosa empeora al buscar fraudes científicos en el CSIC). A tenor de los resultados de este buscador, al menos podría haber varios tipos de fraudes en la EBD: el más célebre de ellos, asociado a los datos obtenidos por un investigador llamado Jesús Ángel Lemus. Pero también hay sospechas en los datos asociados al oso pardo y a estudios con majuelos…  Ver artículo completo »