Quien tiene una idea tiene un tesoro. Esta frase adaptada a las empresas tecnológicas, fundamentalmente las de informática y las de telefonía movil, se puede traducir en: quien tiene una patente  tiene un tesoro. Y la posesión de una patente —que es un papel que certifica que alguien  posee el derecho sobre el uso y comercialización de determinado aparato o tecnología— ha desatado una guerra sin cuartel entre las empresas del ramo, como hemos podido leer hacer poco en la prensa.

Patentar algo no impide a la competencia utilizar este producto, tan sólo señala que para usarlo se debe pagar por su uso al inventor. Esta situación hace que las empresas tecnológicas que descubren cosas nuevas traten de protegerlas con las correspondientes patentes, para que si la competencia las necesita pasen por caja. Ver artículo completo »