Hablar de peste hoy, incluso de peste negra o bubónica, no resulta anacrónico pero tampoco apocalíptico. La plaga bíblica que acabó con la vida de entre 30 y 50 millones de personas (uno de cada tres europeos) en la Edad Media se erradicaría actualmente con la administración de un simple antibiótico, la tetraciclina.
Aun así, sigue afectando a la población. Al año se contabilizan en torno a 2.000 casos, mayormente en zonas rurales, y se puede considerar endémica en algunas zonas de África, América y Asia. El contagio a humanos se produce habitualmente por su contacto con pulgas de roedores.
Un estudio publicado en Nature ha conseguido la secuenciación completa del ADN de esta enfermedad cuando se mostró más virulenta. Para realizarlo se tomaron muestras de víctimas que murieron en torno a 1350, básicamente de algunas piezas dentales donde se encontraban restos de sangre deshidratados. Ver artículo completo »





