Todavía hay personas que llaman a sus mascotas Laika. El nombre es corto, sonoro y le va bien a nuestras mejores amigas. Quizás pocos recuerdan que Laika fue la primera cosmonauta de la historia y que su viaje al espacio abrió la puerta a las posteriores misiones espaciales tanto rusas como norteamericanas. A bordo del Sputnik-2, Laika fue puesta en órbita el 3 de noviembre de 1957.
Fue un viaje sin retorno, no estaba previsto que la nave volviera a la Tierra. Con ella se abría una vía de investigación para comprobar cómo la ausencia de gravedad y las condiciones especiales en el espacio afectaban a los seres vivos.
La conquista del espacio en su sentido más preciso había comenzado. Tras otros experimentos con canes, el primero de ida y vuelta fue en 1960, los cerebros de la URSS y EE UU iban completando la tripulación de sus naves con otros animales. El Sputnik-5 contó con dos perras, Belka y Strelka, y cuatro ratas blancas, 40 ratones blancos y negros, insectos, hongos, plantas, granos de trigo, maíz y guisantes. Ver artículo completo »





