No es un juego de palabras ni una trampa del lenguaje. La corteza terrestre alberga en su seno numerosos depósitos de donde brota el agua. Manantiales que se ocultan en el subsuelo y que alimentan a los ríos y lagos que conocemos actualmente.
Noticias con el titular “Se encuentra un río subterráneo bajo las aguas del oceáno” aparecen cada cierto tiempo en los medios de comunicación de masas. Y debiera dejar de sorprendernos, porque lo que hoy es un desierto (como el Sáhara) hace miles de años era un paisaje de corte tropical. Los restos de fósiles de animales marinos hallados en parajes no habituales así lo atestiguan.
El movimiento de las placas téctonicas y los procesos de glaciación provocan cambios en la configuración del mundo. Los cinco continentes en que se divide hoy el planeta eran solo uno, Pangea, a fines del periodo Pérmico (hace unos 300 millones de años). Tenía forma de C, se distribuía a través del Ecuador y estaba rodeado por agua. Ver artículo completo »




