Un ligero repaso de la historia revela que los prejuicios —sin base real alguna— han condicionado funestamente el destino de la humanidad. Una absurda ofuscación religiosa mandó a la muerte, la tortura y el ostracismo a las mejores mentes de su tiempo, a manos de una Inquisición que defendía una Tierra plana en el centro del Universo. Los prejuicios sobre las razas llevaron al Holocausto de los nazis o la cruel limpieza étnica en la Europa contemporánea…
La ciencia es la herramienta más poderosa de que disponemos para conseguir el conocimiento. Pero la clave de la ciencia consiste en hacer experimentos rigurosos que permitan rechazar las hipótesis erróneas. Y no siempre puede hacerse esto. Ver artículo completo »




