Vivir del aire todavía no es posible, aunque algunos atellier de cocina moderna se empeñen cada día en obsequiarnos con creaciones más etéreas —en todo menos en la minuta—. Aun así, ciertamente, con los avances tecnológicos, sobre todo en el campo de las telecomunicaciones, el humano moderno depende cada vez más de lo que sucede en la atmósfera.
Las redes eléctricas y las ondas a través de las cuales se difunde numerosa información —de la telefonía móvil, pasando por los aparatos de navegación aéreos o al transporte de datos— no resultan inmunes a las tormentas geomagnéticas que periódicamente se producen. A finales de enero, la NASA alertó de una erupción solar que se traduce en el lanzamiento de miles de millones de partículas a una velocidad superior a los 600 kilómetros por segundo. Ver artículo completo »









