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Tormentas solares

Tormenta Solar 2012 copyright Nasa

Tormenta Solar 2012 copyright Nasa

Vivir del aire todavía no es posible, aunque algunos atellier de cocina moderna se empeñen cada día en obsequiarnos con creaciones  más etéreas —en todo menos en la minuta—. Aun así, ciertamente, con los avances tecnológicos, sobre todo en el campo de las telecomunicaciones, el humano moderno depende cada vez más de lo que sucede en la atmósfera.

Las redes eléctricas y las ondas a través de las cuales se difunde numerosa información —de la telefonía móvil, pasando por los aparatos de navegación aéreos o al transporte de datos— no resultan inmunes a las tormentas geomagnéticas que periódicamente se producen. A finales de enero, la NASA alertó de una erupción solar que se traduce en el lanzamiento de miles de millones de partículas a una velocidad superior a los 600 kilómetros por segundo. Ver artículo completo »

Hace año y medio, cuando apenas llevábamos un mes de vida, publicamos un artículo sobre las bacterias que habían sobrevivido en la Luna durante tres años, entre dos expediciones de la NASA. Lo llamamos El Turista Accidental. Ahora tiene versión en vídeo de dibujos, realizado con pocos medios pero con mucha dedicación. Esperamos que os guste la idea y, más adelante, continuar con ella.

Este primer vídeo de Más que Ciencia se estrenó para la presentación del libro Purasangres y Cerdos, que recopila (ampliados) una  colección de artículos publicados aquí. Agradecemos a las personas que se desplazaron para este evento,  a los que nos acompañaron a la charla de María Teresa Miras, presidenta de la Real Academia de Farmacia, y el posterior coloquio entre tres de los autores, los catedráticos Eduardo Costas, Jesús Pintor y Victoria López Rodas. La intención es seguir presentando el libro en distintas localidades, así que permanece atento a futuros avisos, que lo mismo aparecemos por tu ciudad. Mientras tanto, “dentro vídeo”:

Tránsito de Venus. Imagen Nasa

Imágenes de la NASA

Sobran las palabras, una foto o una imagen en movimiento. Algunos lo han podido ver en directo bien saliendo con su cámara bien a través de la retransmisión que ha realizado la NASA. Para los que no, basta una imagen o un montaje de vídeo.

Foto forosdelmisterio.net

Todavía hay personas que llaman a sus mascotas Laika. El nombre es corto, sonoro y le va bien a nuestras mejores amigas. Quizás pocos recuerdan que Laika fue la primera cosmonauta de la historia y que su viaje al espacio abrió la puerta a las posteriores misiones espaciales tanto rusas como norteamericanas. A bordo del Sputnik-2, Laika fue puesta en órbita el 3 de noviembre de 1957.

Fue un viaje sin retorno, no estaba previsto que la nave volviera a la Tierra. Con ella se abría una vía de investigación para comprobar cómo la ausencia de gravedad y las condiciones especiales en el espacio afectaban a los seres vivos.

La conquista del espacio en su sentido más preciso había comenzado. Tras otros experimentos con canes, el primero de ida y vuelta fue en 1960, los cerebros de la URSS y EE UU iban completando la tripulación de sus naves con otros animales. El Sputnik-5 contó con dos perras, Belka y Strelka, y cuatro ratas blancas, 40 ratones blancos y negros, insectos, hongos, plantas, granos de trigo, maíz y guisantes.  Ver artículo completo »

Mantener la supremacía espacial y andar por ahí con la tijera de recortar gastos es un círculo complejo de cuadrar. Sobre todo si tenemos en cuenta que la carrera espacial supone algo más que llegar el primero a la Luna o a Marte. Y ya sabemos que lo barato puede acabar resultando caro.

La carrera por conquistar el Universo es uno de los motores impulsores del I+D. No en vano, elementos tan cotidianos como el teflón, los zumos de fruta envasados en bote o el GPS, entre multitud de objetos que nos son tan naturales como el respirar, son producto de los esfuerzos por colocar a un hombre en órbita.

Así que los periodos de crisis económica se pueden convertir, a corto plazo, en momentos de oportunidades. De momento, el National Research Council (NCR), un organismo que asesora a la NASA, ha concluido en su último informe (publicado por Science) que es necesario aumentar en un 25% el cuerpo de astronautas en activo en el instituto espacial. Ver artículo completo »

Transbordador espacial Atlantis, antes del último despegue. Foto de NASA HQ Photo

A media mañana del 8 de julio de 2011 despega el transbordador espacial Atlantis en su último vuelo, esta vez solo con cuatro astronautas a bordo. Es el final de una época: la de la carrera espacial, probablemente el mayor logro científico-técnico de la humanidad, que condicionó la vida de mucha de la gente que hoy tenemos más de 50 años. Buena parte de mis colegas aseguran que las misiones de los Mercury, Gemini y Apolo son la principal causa de su dedicación a la ciencia.

La conquista del espacio que enfrentó a estadounidenses y soviéticos fue un acicate tecnológico del que surgieron multitud de aplicaciones que son de uso común en nuestra vida (desde los zumos de frutas de bote hasta el GPS). Pero sobre todo abrió la mente del ser humano a nuevas ideas, que han cambiado la percepción de quiénes somos y qué lugar ocupamos en el cosmos. Era la base de un modelo de desarrollo económico y, por qué no, también filosófico.

La famosa foto de Bill Anders tomada en el Apolo VIII donde se ve a la Tierra salir en el horizonte lunar se ha convertido en un icono: nos hizo ver que nuestro planeta es pequeño, limitado y finito. Nuestro único hogar.  Ver artículo completo »

Es difícil imaginar una idea mas estimulante, más hermosa, más motivante y creativa para la Humanidad que el ascensor espacial. Una estación orbital geostacionaria, situada a unos 36.000 Km. de altura, estaría conectada por un increíble puente metálico, un cable, que actuaría como riel por el cual podrían subir y bajar cabinas con materiales y personas. Semejante obra de ingeniería, que ocuparía a una generación, da sin duda para una vida entera de ilusión por un trabajo colectivo que cambiaría el mundo.

La idea, inicialmente concebida por el astrónomo ruso Konstantin Tsiolkovsky hace más de 100 años, ha sido ampliamente desarrollada por la NASA, universidades americanas, el MIT y por Japón, y ya no parece una cuestión de ciencia ficción, sino de mera ingeniería y de obtención de recursos públicos y privados para su financiación. El propio cable actuaría como contrapeso, de modo que el centro de masas estaría justamente en el punto de equilibrio geostacionario. Los materiales para este asombroso cable aun no existen pero quizá se basen en el grafeno, un nuevo compuesto del carbono más resistente que cualquier otro material conocido.  Ver artículo completo »

La primera década del nuevo siglo termina con una pésima noticia para el futuro del desarrollo científico-tecnológico: el final —sin un claro sustituto— del programa de las lanzaderas espaciales norteamericanas. Y con él el aplazamiento sine díe —y en el peor de los casos— del  más ambicioso proyecto de la historia de la humanidad: la conquista de otros planetas.

El sueño comenzó a finales de los setenta, tras los éxitos de los programas Mercury, Gemini y Apolo. Un futuro condensado en una novela que dio pie a una película de culto: 2001 Una odisea en el espacio (1968). Arthur G. Clarke, observador de la NASA y comentarista de las misiones Apolo para la CBS, expresó en su novela esa ilusión global de poblar otros mundos. Apenas 40 años después de que Neil Armstrong pisase la Luna, hoy nadie puede mandar de nuevo un ser humano a la Luna.  Ver artículo completo »