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Simbiosis

cockroach 

Si hablamos de animales, a la mayoría, seguro, le asaltaran imágenes de mamíferos adorables, ya sean salvajes, como osos y koalas, o domésticos, como gatos y perros. En general, tenemos una imagen de ellos adorables, por su aspecto o por sus cualidades como animales de compañía. Ahora bien, si mencionamos la palabra insectos… la cosa cambia.

Quitando a las mariposas o a las mariquitas de siete puntos, suelen, en el mejor de los casos, ofrecernos sensaciones amenazantes —su aspecto desde luego no les acompaña— cuando no de repugnancia, como es el caso de las cucarachas, desgraciadamente tan familiares como rechazadas. Aun así, del mundo de los insectos aprendemos y sus mecanismos de adaptación sacamos provecho continuamente.

Sobre las cuquis existe abundante literatura, alguna basada en hechos comprobados y otra no tanto. Por ejemplo, que pueden ser supervivientes a una guerra nuclear o que pueden vivir una semana sin cabeza (a quién se le habrá ocurrido hacer esto…).  Salvajadas aparte, que un organismo pueda vivir tanto tiempo sin su primitivo cerebro implica que alguien le tendrá que ayudar a sobrevivir en esta circunstancia tan particular, ¿no creen? Adentrémonos en su particular mundo.  Ver artículo completo »

lovers

No crean que soy un obseso, aunque parafraseando al director de cine Woody Allen, seguramente es mi segundo órgano favorito, pero el sexo es un tema tan atractivo como recurrente. En estas líneas me gustaría dejar unas notas sobre la atracción entre varones y hembras.

En otro momento, ya descartamos las recetas milagrosas que proceden de los presuntos afrodisíacos. Sin embargo, hay que reconocer que existe un determinado tipo de varones que están tocados con una varita mágica, un don que les permite tener a sus pies al personal femenino. ¿Se echarán algún perfume especial? ¿Tendrán un estilo especial a la hora de elegir sus prendas? ¿O simplemente es que son guapos?

Posiblemente, todos estos factores pueden influir sobre el gusto del personal femenino por determinados varones, pero ¿puede haber algo más?  Ver artículo completo »

chocoamor

Ya se que he hablado en repetidas ocasiones de los dos conceptos que definen el titulo de este post, sin embargo no he tratado el tema en su conjunto. Por separado, ambos asuntos son de lo más tentador, pero lo que en realidad es interesante es que probablemente tengan mucho más que ver de lo que en apariencia pueda parecer. Del chocolate se conocen muchas propiedades y cada vez se descubren más.

Lo cierto es que en esto, los británicos, a los que les gustan las estadísticas un poco marcianas, han podido reportar que el 52% de las mujeres de la Rubia Albión prefieren el chocolate al sexo. ¡Tela! Sí, los varones latinos ya sé lo que estarán pensando: que “a falta de pan… buenas son tortas”.

Lo cierto es que algo de relación entre sexo y chocolate debería haber. En principio, si el chocolate tiene algo de excitante ha de ser por sus componentes. Por ejemplo, tiene teobromina, que es una metilxantina como los excitantes del té (teofilina) o del café (cafeína). Tiene además triptófano, que da lugar a la serotonina, un neurotransmisor que tiene que ver con la con la sensaciones gratificantes. Si a esto le unimos que tiene feniletilamina, que es la sustancia que se produce en momentos de amor y enamoramiento, más anandamida, que sensibiliza aquellas regiones del cerebro que ponen alerta las terminales nerviosas sensitivas, no es de extrañar que ese coctel de transmisores cerebrales genere sensaciones de alta calidad.  Ver artículo completo »

El mundo de la noche está en continua evolución. Las modas cambian los ritmos que suenan, los locales adonde acudir, la manera de vestir y hasta los tragos que tomar. Ahí está por ejemplo el universo desconocido que se abrió para los gin-tonics o para el vodka, por ejemplo. En cambio, lo que parece estancado desde el mundo de los guateques son bebidas que combinan con el alcohol.

Desde que la tónica se consolidó una vez que “aprendimos a amarla”, apenas han surgido nuevos brebajes para los combinados. Tan solo las llamadas bebidas energizantes tienen éxito en un grupo reducido, y todo basado en su composición.

Entre todos sus ingredientes, si ha tenido la curiosidad entre flirteo y ligue de leer su etiqueta, comprobará que además de la cafeína, contiene taurina. Y no tiene nada que ver con que te dé alas; recibe este sonoro y patrio nombre porque este compuesto se aisló por primera vez de la bilis del toro. Corre el rumor que le pone a uno a tono (con N) para aguantar la larga noche. ¿Se lo creen?  Ver artículo completo »


Que el alcohol es malo habría que discutirlo. El alcohol de 96º es esencial para cuidar las heridas, como todos sabemos… pero ojo que pica… Claro que cuando hablamos de beber, la cosa es distinta.

El vino tiene alcohol, sí, aunque normalmente no suele superar el 14 %. Sin embargo, tiene otros elementos valiosos para nuestra salud; por ejemplo, los taninos como el resveratrol o moléculas con propiedades antioxidantes como la melatonina.

Lo que no sabe la gente es que para que el resveratrol haga su papel anticancerígeno, beneficioso para el corazón y la longevidad (y muchos otros), necesitaríamos entre 3 y 5 gramos y eso en términos de vino significaría beber muchísima cantidad, pues cada litro tiene como mucho 3 miligramos (es decir, que tenemos que bebernos unos 1.000 litros para tener una dosis eficaz).

Tal vez por eso estén las bodegas tratando de enriquecer los vinos con esta molécula; si no, siempre quedará la posibilidad de tomarlo en pastillas. Pero no quería hablar ni del resveratrol ni de la melatonina, quiero hablar del alcohol y de que a veces no es tan malo como lo pintan.  Ver artículo completo »

Hace no mucho tiempo, tuve una discusión con una persona ortodoxa en sus convicciones morales y religiosas sobre si determinadas situaciones y sensaciones eran producidas por la química de nuestro cerebro o eran algo que trascendía más allá de las células y de las reacciones para convertirse en algo más espiritual.

En el calor de la charla, creo que comprendí claramente que sensaciones como el amor, el miedo o la pasión tienen sentido desde la racionalidad de nuestro propio ser, pero no pude desligar esa racionalidad de la química de nuestro cuerpo, o en concreto de la actividad cerebral.

Las sensaciones, lo queramos o no, son la consecuencia de la acción de algunas sustancias en nuestro cerebro debidamente combinadas. Quiero decir que el miedo, el amor y muchas otras cosas se pueden explicar, por lo menos parcialmente, en base a la presencia o no de determinadas sustancias.  Ver artículo completo »

Foto de Dennis Wong

De entre los cinco sentidos, es probable que el olfato esté considerado por la mayoría de la gente como secundario. Le prestamos atención en momentos concretos: cuando algo huele muy bien o, por el contrario, de forma desagradable. Pero la mayoría del tiempo no estamos pendientes de él. No ocurre como con la vista, el oído e incluso el tacto, de los que somos plenamente conscientes todo el tiempo. Y si uno falla, enseguida nos alarmamos. Con el olfato no sucede lo mismo.

Es posible que por este motivo, se haya tardado tanto tiempo en conocer el funcionamiento del olfato. Cómo está estructurado el proceso que lleva al cerebro a interpretar un determinado olor. La descubridora de este mapa del proceso olfativo fue Linda Buck, cuyo trabajo de investigación que llevó a la identificación de los receptores olfativos sirvió para que ganase el Premio Nobel de Medicina en 2004. Buck había desentrañado los secretos de este sentido tan solo 13 años antes, en 1991.  Ver artículo completo »


No hay nada más delicioso que un buen vaso de zumo de naranja natural. Creo que está en boca de todos lo beneficioso, refrescante y agradable que es esta bebida, sobre todo cuando se elabora con naranjas de nuestro país.

Creo, sin temor a equivocarme, que casi todo el mundo lo elogia por su contenido en vitamina C  y por las propiedades que presenta esta molécula. Pero hay productos naturales cuyo contenido en esta vitamina supera a los cítricos: el kiwi, el tomate o los pimientos rojos, preferentemente maduros. Ver artículo completo »

Foto de Ambernectar 13

Que comer es uno de los placeres de la vida es indudable, al menos para mí, aunque he de reconocer que no todo el mundo piensa lo mismo. Es más, puedo añadir que paso por temporadas en las que el apetito desaparece y, por consiguiente, requiero de voluntad más que de deseo para sentarme a la mesa.

El apetito por la comida —del otro podemos hablar en otro momento— es un fenómeno fisiológico regulado por una serie de moléculas que circulan por nuestro organismo. Sin embargo, aunque estas sustancias regulan los hábitos alimenticios, siempre hay indicios que  ponen de manifiesto nuestras ganas de comer. Sirva como ejemplo el conocido ruido de tripas o el agujero en el estómago. El primero siempre nos ha jugado alguna mala pasada en momentos importantes, y no solo porque tengamos hambre, ya que los nervios y la ansiedad también los producen.

Estos ruidos se llaman técnicamente borborigmos y se deben al desplazamiento de los gases de nuestro intestino y estómago, pero cuando lo hacen de manera coordinada. Cuando tenemos hambre, una señal nerviosa va preparando al estómago para recibir comida aumentando sus contracciones (peristaltismo) y la producción de jugos gástricos. No hay que olvidar que el estómago está únicamente lleno de aire y, al contraerse con los jugos y evacuar el gas, se produce el ruido característico.  Ver artículo completo »

Existen numerosos libros en los que se da explicación a milagros de todo tipo utilizando conceptos lógicos y científicos. De hecho, la propia Iglesia Católica es muy crítica a la hora de validar los tres milagros necesarios para canonizar a una persona. Algunas de las catalogadas como santos o santas se han caracterizado por sufrir una serie de procesos físicos y psíquicos que les convierten en muy especiales. Además de la aparición de estigmas y de obrar lo que se conoce con el nombre de milagros, los santos han podido experimentar bilocaciones y momentos de evasión a los que denominamos éxtasis.

Una de estas personas fue Santa Teresa de Jesús, una monja carmelita nacida en Ávila en 1515. Santa Teresa fue una persona apasionada y de una gran imaginación. Fue una religiosa que pasó por momentos de duda en su fe y buscó el reencuentro con esta. En parte, su regreso a la oración y devoción ocurrió a partir del momento en el que comenzó a experimentar visiones. Fue a partir de 1558 cuando empezó a sufrir estos estados alterados de conciencia. Las visiones fueron tanto del infierno como de Jesucristo crucificado. Dada su calidad como escritora, ha sido posible estudiar sus obras, en donde se evidencian dichos éxtasis. En la línea de lo que comentaba al comienzo de este post, estos estados contemplativos y de meditación que le llevaron a tener visiones pueden tener un origen no místico, sino totalmente mundano.  Ver artículo completo »