Tag Archive: molécula


cancer mama

Si hablamos de Medicina y avances médicos, seguro que la mayoría pronuncia la palabra cáncer. Y lo hacemos tanto para subrayar los avances que se han producido en la última década para combatirla como para hacer lo propio para erradicarla definitivamente de la lista de las enfermedades de los humanos.

Ciertamente, ya no es sinónimo de muerte a corto plazo, pero sigue golpeando con fuerza en nuestro subconsciente. Así que noticias como la que ahora comentamos son de las recibidas de buen grado: el cáncer de mama y la metástasis de pulmón podrían tener punto y final en breve. Sigue leyendo

Hate written out in red beads 

El odio, o si lo prefieren la sed de venganza, es uno de los motores que mueve la historia. Estamos ante unos sentimientos tan primarios y primitivos como los mismos seres humanos y que han sido el detonante de algunas de las tragedias más infames de la humanidad en forma de holocaustos y otros comportamientos que para algunos son inherentes a nuestra condición. En alguna ocasión hemos comentado que la línea que separa el odio del amor es muy delgada y que los caminos cerebrales —neuronales— entre ambos sentimientos son bastante comunes y discurren en paralelo.

Ahora, un nuevo estudio aporta nuevos datos a esta aseveración: que podemos sentir placer o bienestar cuando vemos sufrir a los que odiamos. Eso asegura un grupo de investigadores, quienes han comprobado cómo los mecanismos cerebrales de recompensa, los que nos reconfortan o nos dan placer al ejecutar una acción se activan cuando contemplamos el padecimiento de quienes nos causan el mal.

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Quemaduras solares

skin

El Sol… fuente sin duda de vida y de salud, pero también si te descuidas de estropicios en la piel que pueden acabar derivando en cáncer. Pero no se apuren, que no vamos a hablar de los baños de sol y de sus efectos perjudiciales en la epidermis, sino más bien de todo lo contrario.

Todos, salvo los habitantes de la noche, hemos comprobado en nosotros mismos cómo el proceso de lucir un bonito bronceado pasa, siempre y cuando no se aplique el recomendado protector solar en forma de crema o aerosol, por un molesto y doloroso color rojizo que nos impide apoyar la parte quemada sobre las sábanas.

La industria del ramo lleva años aplicada a buscar remedios y soluciones a esas dolorosas quemaduras, pero poco se había estudiado sobre los responsables de ellas. Hasta ahora.  Sigue leyendo

pergamino 

Una de las sensaciones físicas más agradables de quienes disfrutan de largos momentos de lectura se produce cuando se entra en una librería de esas que se llaman de viejo. Entre los anaqueles repletos de vetustos ejemplares se percibe un olor característico que aumenta cuando acercamos la nariz al libro mientras se hojea. Un aroma a pergamino que te invade por completo y que te sumerge en ese mundo a caballo entre la imaginación y la realidad que evoca el acto de leer y que produce un viraje de la vista al amarillo.

Desde hace mucho tiempo se conoce que ese olor y ese color amarillento que los libros adquieren con paso del tiempo se debe al proceso de oxidación que sufre la celulosa, el material principal con el que se fabrica el papel y que permite, por otra parte, que en el laboratorio se pueda provocar o acelerar ese efecto envejecimiento.

La celulosa es la materia orgánica más abundante en las plantas, y como tal, esta sujeta a un proceso de degradación natural una vez convertida en pasta de papel; es decir, al estar en contacto con el aire el aire (óxido). Eso sin contar que durante el proceso de fabricación se puedan adherir a la pasta algunas bacterias y otro tipo de impurezas presentes en el agua y que, en su posterior oxidación, generen manchas. Del mismo modo, el papel, durante su vida útil, puede almacenarse en unas condiciones de exceso de humedad o donde exista un exceso de iluminación y, con ellas, proliferen los micoorganismos que aceleren ese envejecimiento.  Sigue leyendo

OLYMPUS DIGITAL CAMERA 

Nos admira, ya sea en nosotros mismos o en los demás, esa capacidad para seguir trabajando en demoledoras jornadas de muchas horas a pesar de acumular cansancio por pasar mucho tiempo sin dormir. Lo llamamos fuerza de voluntad o tesón, pero en el fondo nos estamos refieriendo a un interruptor que se enciende o apaga en nuestro cerebro y que da la orden de continuar con el esfuerzo o parar y descansar.

De hecho, podemos comprobar que hay días en que somos capaces de pasar toda una noche sin mayor problema embelasados con algo que tenemos que terminar, mientras que otros días, con la misma tarea por delante, apenas cae el sol nuestro pensamiento se dirige solamente a la cama y al sueño y nos dejamos vencer.

Todo tiene que ver con los mecanismos de recompensa (de obtención de un premio o un beneficio) que operan en nuestra mente. A través del diagnóstico de neuroimagen y de resonancias magnéticas, un grupo de investigadores franceses ha comprobado que esa febril actividad —fuerza de voluntad— tiene que ver con la activación de la parte del cerebro que regula ese mecanismo. Es decir, que esa biocomputadora que está en la azotea máximiza las actividades que representan la obtención de un premio mientras que se pone en posición de descanso cuando no es así.  Sigue leyendo

La evolución de los organismos vivos depara grandes paradojas. Sobre todo si la miramos desde nuestro punto de vista. Por una parte, nos coloca en la cúspide (o muy cerca de ella, si nos dejamos llevar por los instintos más bajos) de los animales más inteligentes que moran la Tierra, pero por otra nos ha llenado de imperfecciones (taras de fábrica) que podrían hacernos desaparecer. Pero a pesar de esas deficiencias, aquí seguimos dando la lata.

Desenredemos el trabalenguas. Somos de los pocos mamíferos (apenas otras dos especies más y algún ave) que no somos capaces de producir vitamina C o ácido ascórbico por nosotros mismos y, por lo tanto, tenemos que incorporarla a través de la ingesta de alimentos que sí la poseen. Una vitamina que resulta vital para evitar el envejecimiento prematuro, facilita la absorción de otras vitaminas y minerales, es antioxidante y previene ante enfermedades degenerativas (como el alzehimer, el cáncer o la arterioesclerosis) o cardíacas.

Es decir, que sin ella seríamos incapaces de producir colágeno, las venas y demás vasos sanguíneos se romperían, dejaría de funcionar los tejidos conectivos (los que nos mantienen con la estructura que tenemos; son los que unen músculos con huesos, por ejemplo) o se nos caerían los dientes.  Sigue leyendo

Llega el otoño y, con él, el verde se vira al ocre en bosques. Y no está de más recordar por qué ese característico verde de las hojas de los árboles se torna en un glosario de tonos que van del marrón al naranja, pasando por toda una gama de colores intermedios, cuando se aproximan los tiempos más fríos. La fotosíntesis, ese proceso de almacenamiento o transformación de la energía solar en energía química que realizan los organismos con clorofila, o su ausencia mejor dicho, es la responsable.

Las hojas actúan a modo de fábricas de alimentos. Crean glucosa, el principal nutriente de las plantas, con el agua que es recogida por las raíces, el dióxido de carbono que filtran del aire y la luz que capturan del sol a través de la acción de una molécula que se llama clorofila. Sigue leyendo

La naturaleza no entiende de política y creo que esto es un alivio, porque evita muchos problemas. Sin embargo, sí tiene predilección por la izquierda y la derecha; unas veces por una y otras por la otra. Pero ojo, no cambia. Si la naturaleza ha decidido que algo sea de o, mejor dicho, a derechas, ya será siempre así y lo mismo si es de o a izquierdas.

Pero también hace sus particulares saltos mortales sin red. Por ejemplo, resulta interesante destacar que las moléculas importantes para la vida, como por ejemplo los aminoácidos que forman las proteínas o los monosacáridos que forman los azúcares, son quirales. Que una molécula sea quiral significa que puede existir en dos formas. Esas formas son como la imagen de una molécula y su imagen en el espejo. A esta pareja de moléculas se les llama enantiómeros. Las dos moléculas son en todo idénticas, o casi. Prácticamente funcionan igual, pero si las iluminamos con una luz especial, llamada luz polarizada, una de las dos la desvía hacia la derecha y la otra a la izquierda. Sigue leyendo

Hace unos días tuve la oportunidad de pasarme por Pontevedra y pude volver a comprobar lo desagradable que es el olor que produce la fábrica de celulosa. El olor es extraño, no irritante, pero muy persistente y obviamente maloliente. Si uno le pregunta a un pontevedrés por el olor de la celulosa nos dirá, con buen criterio, que no la huele. Y es cierto, porque al cabo de un rato de estar en ese entorno, la percepción de ese olor desagradable desaparece.

Es curioso lo que sucede con el olfato o con el sonido (y los ruidos), al cabo de un rato ya no percibimos el aroma de la colonia o el perfume o por suerte dejamos de oler algún que otro efluvio desagradable como comentaba. Sigue leyendo

Afortunadamente, los científicos ampliamos nuestro conocimiento a través de nuestros colegas, y no necesariamente porque nos aporten puntos de vista novedosos sobre nuestras investigaciones. También aprendemos de otros campos. Hace unos días tuve la oportunidad de escuchar a un colega que trabaja para la empresa farmacéutica Abbot. Este investigador, norteamericano y un buen amigo por cierto, nos deleitó hablando de dos aspectos muy relevantes actualmente en el panorama científico: el dolor y la inflamación.

Su charla me resultó altamente interesante porque planteaba a un nivel molecular por qué se producen estos dos fenómenos y, sobre todo, de qué manera se pueden abordar; es decir, cómo podemos mejorar las sustancias antiinflamatorias y las analgésicas. Sigue leyendo

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