El biodiésel está de moda. Esperamos que nos permita seguir con nuestro actual estilo de vida basado en el petróleo de forma más sostenible y sin apenas contaminar. Y a un coste económico asumible: tan solo un moderado encarecimiento de algunas materias primas agrícolas. Las grandes empresas energéticas (incluidas las españolas Iberdrola o Repsol) están financiando programas de investigación en este combustible.

Y si se obtiene de microalgas, mejor que mejor. Este microorganismo no compite por el suelo agrícola, crece más rápido que las plantas y no forma parte de la dieta de los humanos. Hasta Craig Venter, el gurú de la secuenciación del genoma humano, está en el camino de conseguir una microalga por ingeniería genética (combinando genomas de varias de ellas en una sola) que sea altamente eficiente en la producción de biodiésel. A fin de cuentas, el petróleo está formado mayoritariamente por los restos de las microalgas que proliferaron en tiempos remotos.

Si hacemos un rápido repaso a como funciona la Tierra como máquina térmica, debemos saber que la energía que llega del Sol es captada por cianobacterias, microalgas y plantas (los fotosintetizadotes) y almacenada en forma de moléculas orgánicas complejas.  Ver artículo completo »