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By beat0092 

La tierra firme y el mar libran una batalla constante por la conquista de una mayor superficie. Desde el desarrollo de la era industrial y, con él, el aumento de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, la balanza se decanta por la segunda.

Fruto en parte a las mediciones realizadas por los satélites espaciales, se sabe que el mar ganó terrero a razón de entre 10 y 20 centímetros a lo largo del pasado siglo (dependiendo de las zonas y del terreno, ha sido más pronunciada o menos). Aunque no se ha tratado de una constante, la inundación se ha acelerado a casi el doble de velocidad en los últimos veinte años.

Las emisiones de CO2, como decimos, son las responsables de este fenómeno. Estas emisiones hacen que aumente la temperatura del planeta y el mar absorbe la mayoría de estos excendentes de calor, lo que esta provocando una dilatación térmica de las aguas, el deshielo de los glaciares y casquetes polares y la pérdida de hielo de los continentes helados (Groenlandia y la Antártida).  Ver artículo completo »

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Ojos del Guadiana, foto Greenpeace

A los que nos gusta la naturaleza nos suelen impresionar los nacimientos de los ríos. Comprobar cómo un pequeño manantial se acaba convirtiendo en un gran cauce de agua donde florecen numerosos ecosistemas.

Yo, que soy de planes de estudio pretéritos —ahora no sé con exactitud si los estudiantes de secundaria estudian eso— aprendía en esas aulas de geografía que el Guadiana era un río peculiar. Brota en la montaña, en los alrededores de las Lagunas de Navalcudia, trascurre por su cauce y, unos kilómetros más abajo, pasadas las Lagunas de Ruidera, desaparece bajo la tierra para volver a surgir en un punto que, tradicionalmente, se ha denominado los Ojos del Guadiana.

Un fenómeno realmente inusual que dio pie a que el imaginario popular construyera numerosas leyendas y, en España, el dicho “eres como el Guadiana”, haciendo referencia a personas que desaparecen como por arte de magia y vuelven a aparecer. Técnicamente no es que se convierta en un río subterráneo, sino que se filtra en un sistema acuífero a través de las múltiples fisuras en las rocas.  Ver artículo completo »

sapo katmystiry

De cuando en cuando miramos al cielo y comprobamos lo frágil que puede resultar la aventura de vivir en la Tierra. Basta que cualquiera de los millones de objetos que gravitan por ese otro gran azul se pongan en línea con nosotros para que se produzca una colisión que nos lleve directamente a la desaparición. Acudir al enemigo o amenaza exterior es una práctica común de los humanos.

Tendemos a buscar fuera los peligros y nos cuidamos muy poco de comprobar que el mayor peligro lo representamos nosostros mismos. Hace poco tiempo, en términos de evolución, los humanos introdujeron en Australia una especie de sapo, el Rihnella Marina. Esta especie no es natural del continente austral, fue introducida en el país a mediados de la década de los treinta del siglo pasado para combatir una plaga de escabarajos que estaba acabando con las plantaciones de caña de azúcar del estado de Queensland, al noroeste del país. Desde entonces, se fueron multiplicando sin control, llegando a convertirse en una especie invasora de los ecosistemas ya que el veneno que concentra en su piel mata a sus posibles depredadores australianos.  Ver artículo completo »

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Que la energía es necesaria para que funcione la vida en el planeta y especialmente nuestro modo de vida en el mismo parece que nadie lo pone en duda ni entra en la agenda de discusión de ningún Gobierno del mundo. Ahora bien, si comentamos que para enfriar un minuto una central de producción eléctrica son necesarios más de 500.000 metros cúbicos de agua (tres veces más de la que cae cada minuto por las cataratas del Niágara), seguro que nos parece una barbaridad o un desperdicio.

Si a este dato de cómo dilapidamos un recurso tan escaso como es el agua, añadimos que entre un 30 y un 50% del agua que se lleva a las ciudades se pierde por el camino y que nos cuesta prácticamente el 20% de la cantidad de energía que se produce, sin duda estamos dibujando una caricatura de un nuevo rico encendiendo puros con billetes de 500 euros.

Esta contradicción del progreso se denomina colisión agua-energía y debiera obligarnos a un replanteamiento a fondo de un sistema que, nunca mejor dicho, hace aguas por bastantes sitios.  Ver artículo completo »

bonobo

Seguimos quitando una hoja al vestido del ser humano como centro de la vida en el planeta y a esos atributos que hasta ahora solo destinábamos para los de nuestra especie. Hablando de comida y alimentación y, salvando la especial relación entre madres y descendencia, es común afirmar que los animales no tienen amigos en este asunto, que incluso los perros son capaces de morder la mano de su amo y que, al margen de las relaciones de los machos alfa con el resto de la manada, cada individuo va a lo suyo.

Es decir, que eso de compartir no forma parte de sus pautas de comportamiento salvo en nosotros, que somos capaces de desarrollar ese sentimiento denominado altruismo. Un elemento que nos vuelve a hacer especiales y únicos, y que lógicamente nos sitúa de nuevo en la cúspide de la cadena evolutiva.

Un nuevo estudio con primates, los bonobos —esa especie que comparte numerosos rasgos comunes con nosotros— quita la razón a este planteamiento y demuestra que individuos de esta especie comparten voluntariamente sus alimentos —son capaces de renunciar incluso a ellos— con extraños. Tan solo piden a cambio interactuar con ellos. Algo parecido a lo que llamamos búsqueda de una amistad.  Ver artículo completo »

Con el otoño llega el frío a esta parte del equinoccio y los picos más altos empiezan a cubrirse con el manto blanco de la nieve. ¿Blanco? En la mayoría de los lugares sí, pero en algunas zonas de las montañas de Colorado en Estados Unidos y en otras áreas aisladas de la Tierra esas primeras nevadas tienen color rosa.

Un fenómeno que se denomina popularmente nieve de sandía por los lugareños norteamericanos (por el color de la pulpa de esta fruta) y al que la fantasía y mitología le han atribuido un carácter mágico que induce a su ingesta. Las superficies de nieve rosada se conocen desde hace miles de años, el propio Aristóteles en sus tratados sobre la Naturaleza hace referencia a ella, y ha intrigado a exploradores y alpinistas, que suelen incluir en sus relatos fantásticos sobre sus recorridos por tierras vírgenes la descripción de estas alfombras heladas de color rosado. Suelen ser más visibles en el deshielo de la primavera. Ver artículo completo »

Hablaremos en esta ocasión del tesón. Si miramos a nuestro alrededor, sin duda una de las mejores pruebas de esta virtud la encontramos en un tipo de escarabajos, el conocido como pelotero. Paciente y constante, a modo de Sísifo animal, empuja su bola de estiércol sorteando pendientes y cualquier otro tipo de obstáculo que se interponga en su camino.

Hasta ahora, los naturalistas habían comprobado que con esta curiosa manera de comportarse, haciendo engordar su bola y trasladándola consigo, este insecto conseguía alejar su botín de cualquier otro tipo de competidor, ya sea de la propia especie o de otra carroñera (el estiércol no sólo le aporta nutrientes, sino también un lugar para depositar sus huevos). Una bola que en ocasiones puede superar hasta en 50 veces su peso. Quizás sea la más importante, pero no la única. Además actúa como un termostato para el animal. Ver artículo completo »

Foto de Alvimann

Hace ya dos años que salimos a la luz. El 11 de noviembre de 2010, un ilusionado equipo de científicos y periodistas hacíamos público este blog con la intención de difundir historias de ciencia de forma sencilla, sin por ello perder rigor. En el tiempo transcurrido, Más que Ciencia ha ido creciendo, sin prisa pero sin pausa, añadiendo secciones (y las que aun esperan su momento) y haciéndose un modesto nombre (o eso nos gusta creer) entre los medios de difusión científica en castellano.

Así, este sitio sigue creciendo en número de visitas (el mes pasado fue, sin ir más lejos, el que más obtuvo) y ya está asentado en más de 20.o00 mensuales, más del doble que hace un año, cuando celebrábamos nuestro primer aniversario. Asimismo, hemos recibido un premio que nos hizo especial ilusión: el de la categoría de Divulgación en los Premios de la Salud 2012, que concede Caja Rural de Granada. También nos compensa parte del esfuerzo diario comprobar que Más que Ciencia aparece listado en el puesto 18 entre los blogs de ciencia de la plataforma e-Buzzings y que, hace unos días, quedásemos entre los 50 mejores, según los lectores, de los premios Bitácoras (concretamente, en el puesto 39, un par de posiciones mejor que el año pasado: gracias a quienes nos votasteis. El año que viene, a ver si nos lleváis a la final).

Por supuesto, que una editorial como Silente decidiese publicar un libro con lo mejor que hemos publicado aquí (con versiones extendidas de esos artículos) es otro motivo para continuar dedicando parte de nuestro tiempo a este proyecto.  Ver artículo completo »

Volverse invisible. El sueño de los más pequeños para poder escapar de la caza de los depredadores. La cadena trófica, ese organigrama que nos indica cómo se produce la vida en un ecosistema y cómo unos animales sirven de alimento para otros hasta que se llega a la cúspide y se señala al rey del hábitat, representa una lucha desigual entre las especies.

Afortunadamente, la naturaleza y la propia evolución dotan a los elementos más débiles de sus propias armas para poder escapar o, al menos, tener la oportunidad de hacerlo. Los cinco sentidos de los depredadores se emplean a fondo en las tareas de localización, rastreo y captura de su principal fuente de alimentos. Pero siempre existe un atajo para la huida. Nada ocurre de manera casual.

Seguramente a muchos les gustará —a otros les puede chocar— el color plateado de las sardinas y de alguna especie de pececillos. Más allá del capricho, no hace mucho se ha descubierto su sentido: constituye un elemento de defensa fundamental para ellos, porque les confunde con el paisaje y les vuelve invisibles.  Ver artículo completo »

Con la crisis y el cambio climático parece que todo mengua. La falta de oxígeno (metafóricamente) nos ahoga a todos y también esa falta (literalmente) convertirá a los peces en un 20% más pequeños. Y no se piensen que en un futuro tan lejano que no lo verán sus ojos: apenas en 30 años, si no detenemos esta preocupante tendencia a provocar el calentamiento global.

Está claro que el oxígeno resulta imprescindible para la vida (a no ser que sea un organismo extremófilo) y como ya ocurriera hace millones de años con los insectos, las criaturas marinas se enfrentan a la encrucijada de una nueva extinción. Hace 30 años, Daniel Pauly, científico de la British University de Columbia, avanzó que existe una relación entre el tamaño de los peces y el suministro de oxígeno, de modo que cuando este se limita, se alteran los patrones normales de crecimiento de las especies marinas.

Según Pauly, para los peces supone un reto obtener el suficiente aporte de oxígeno a través del agua para crecer, sobre todo para las especies más grandes. Hoy nos alerta con una predicción catastrofista: su tamaño se reducirá en una cuarta parte si no se detiene el aumento de temperatura en el mar. Son los resultados del desarrollo de una aplicación informática sobre el modelo de crecimiento de 600 especies marinas en unas condiciones alteradas por el calentamiento del planeta que publica Nature Climate Change.

Pero si no les parece suficiente, quédense con otro vaticinio: el mundo entrará en bancarrota de agua. 2050 parece un año propio para augurar desgracias. Esta es la principal conclusión del estudio Sciencie-Policy Bridges over Troubled Waters, elaborado por el Instituto del Agua, Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) tras analizar más de 200 grandes proyectos mundiales relacionados con el mundo acuático.

La urbanización sin control, la actividad económica sin proteger el medio ambiente y, de nuevo, el aumento de la temperatura de las aguas que se registra en los océanos en los últimos años son los responsables de esta alarmante situación.

Según el informe, “nos encontramos ante una quiebra del agua en muchas regiones del mundo, con implicaciones para la seguridad alimentaria y energética, la adaptación a la variabilidad y el cambio climáticos, el crecimiento económico y problemas de seguridad humana”. Y concluye: “Ninguna región del mundo vive en actualidad en armonía con sus recursos acuíferos”.

De hecho, el documento subraya que en 2050 se producirá una grave escasez de agua en siete de las 10 principales cuencas fluviales de la Tierra. Estas zonas albergan a una cuarta parte de la población mundial y general en torno al 10% de la riqueza que se genera en el planeta.

Pues ustedes dirán que hacemos: ¿nos quedamos a esperar a ver cómo se nos encojen las probabilidades de seguir vivos?

Enrique Leite