De cuando en cuando, desde estas páginas nos dejamos caer por el mundo de los materiales. Las investigaciones aplicadas no solo se fijan en modelos animales —en soluciones biológicas— para reproducir sistemas más resistentes. Se sigue experimentando con nuevos materiales o se buscan nuevas aplicaciones a los antiguos.
Hoy en día, cuando la mayoría de los gadgets tecnológicos que usamos son autónomos, una de las líneas de investigación que libran una batalla contra el reloj es la que se dedica a las baterías. Encontrar materiales que sean cada vez menos pesados, que abulten menos y, sobre todo, que duren más —a ser posible eternos, para dejar de estar buscando un enchufe continuamente— es el objetivo marcado. Ver artículo completo »






