La vida nos pone por delante pruebas muy duras de las que no siempre salimos bien parados. ¿Quién no ha tenido que enfrentarse alguna vez a tener que llevar de una barra de bar o de la cocina una bandeja repleta de recipientes con bebidas, frías o calientes, y por más que lo hayas intentado ha acabado derramando parte del contenido? Hemos quedado mal delante de nuestros jefes, nuestros futuros suegros o simplemente como patosos delante de los amigos. Nuestra reputación ha quedado por los suelos.

El asunto es de tal calado que ha merecido una investigación por parte de un reputado ingeniero mecánico y su ayudante. Los dos científicos se toparon con numerosas dificultades al comprobar que no era un asunto de resolución sencilla. En su estudio de campo determinaron que intervenían numerosos factores. Por una parte, la edad, el estado de salud y el género del portador de la bandeja. Por otra, el grado de atención del aficionado camarero y, lógicamente, la velocidad del desplazamiento, tamaño de la taza, cantidad del líquido que porta, etc. Ver artículo completo »