Tag Archive: investigación


nariz 

La verdad es que nos lo temíamos. El tamaño de la nariz, de las fosas nasales, está en relación con el clima. Se trata de un mecanismo de adaptación que nuestra especie ha logrado desarrollar para sobrevivir mejor a las diferentes temperaturas que tienen los parajes donde hemos decidido poner nuestra tienda de campaña. O si lo prefieren, es el precio que hemos tenido que pagar por ser una especie andarina, que no se conformó con quedarse en África y prefirió explorar tierras lejanas buscando vaya usted a saber qué.

Así, las narices finas y alargadas están mejor preparadas para los climas fríos, mientras que las chatas y aplastadas resultan más útiles para los cálidos. La confirmación científica ha sido realizada por un equipo norteamericano y pone como responsable a los senos maxilares. Y vayamos por partes.

Además de albergar el sentido del olfato, por cierto el sentido más antiguo pero el menos desarrollado en nosotros, la nariz cumple un papel fundamental en la respiración. Sigue leyendo

telepatia 

Los experimentos de telepatía no dejan de ser curiosos juegos de salón que hacen las delicias del respetable, que provocan la admiración ante los poderes del mago y que siembran la duda sobre el poder de la mente para intercomunicarse con otra. Ahora bien, el desarrollo informático ha abierto un nuevo campo de posibilidades que pueden hacer viable esta conexión sin cables de cerebro a cerebro.

Al fin y al cabo, sabiendo que el funcionamiento neuronal no es otra cosa que un biocircuito electrónico y que el software es capaz de convertirse en impulsos eléctricos, parece que la solución está al alcance de nuestras manos. Ya hemos comentado que ya existe ese cable que puede conectar el cerebro a un terminal de ordenador e intercambiar entre cerebro-máquina información. Así que, si es posible esta conexión, por qué no hacerlo con otro cerebro. Sigue leyendo

cotorrillas 

Algunos se atreven a llamarlas cotorras, tampoco es para tanto, pero si juntamos en una habitación a un hombre y a una mujer, con casi total seguridad la conversación acabará monopolizada por ella. ¿Agilidad mental? Seguro que sí. No me sean mal pensados, que esto no va de guerra de sexos ni de nada que se le parezca.

Sigamos: los estadounidenses, que, ya saben, son muy aficionados a hacer recuentos y a la estadística, ya dijeron que ellas pronuncian, de media, unas 20.000 palabras de media frente a las escasas 7.000 que acostumbran a salir de los labios de ellos. Casi una tercera parte más.

Algunos, norteamericanos también, andaban con la mosca tras la oreja intentado descubrir los motivos de esa mayor locuacidad femenina y acaban de publicar su solución en el Journal de Neurosciencie: la responsable es una proteína, la FOXP2 —que vaya nombre tan onomatopéyico para una proteína que se la podría haber bautizado con un simple proteína del lenguaje—.  Sigue leyendo

ratones deportistas

Subiendo la cuesta de febrero —más dura si cabe que la de enero— y en plena secuela del escándalo Armstrong por su confesión de dopaje, más de uno se afana en eliminar en el gimnasio los estragos provocados por estas fiestas pasadas. Corriendo en la cinta estática y sudando de lo lindo nos preguntamos por qué la naturaleza no nos ha dotado con ese placer que muestran algunos al practicar ejercicio físico.

Es cuestión de voluntad, nos repetimos machaconamente para animarnos mientras caen los kilómetros uno a uno en el contador de la cinta. Pero parece que más que de la voluntad, esa facilidad para el ejercicio podría depender del tamaño del cerebro. Sí, como lo están leyendo, el tamaño de la masa cerebral tiene una relación directa con las facultades para practicar deporte. Sigue leyendo

coqueteo

—¿Qué haces? ¿Coqueteas con esa chica (o con ese chico)?

—La verdad es que no, estoy siguiendo mi dieta de adelgazamiento.

A lo mejor como diálogo de una sitcom puede resultar válido, pero… y si resulta que es verdad, ¿cómo se quedan? En la locura que hemos entrado por tener un peso acorde a determinados cánones y eliminar los superfluo —las lorzas— de nuestra anatomía, nos pasamos el día buscando actividades que aumenten nuestra capacidad para quemar grasas.

Lo último que he leído al respecto afirmaba con cierta vehemencia que coquetear adelgaza, que en ese ejercicio de conquista se consumen 11 kilocalorías por minuto (vamos, que en 120 segundos consumes el equivalente a esas tortas de arroz con las que engañamos al estómago sustituyendo el pan de las comidas) y que, además, en el caso de los varones, aumenta su producción de testosterona en la sangre (no podría ser de otro modo). El citado artículo hace referencia a un estudio realizado por biólogos en la Universidad de Bogotá (Colombia). Sigue leyendo

cementerio

El suicidio es, sin duda, una de las facetas del comportamiento humano que más nos inquieta y nos sorprende. Esa capacidad voluntaria de quitarnos de en medio, de poner fin a nuestra existencia que se adopta en situaciones límites y de la que rara vez hallamos parangón en el reino animal.

La hoja de ruta de los suicidas es compleja y complicada y obedece a factores de todo tipo y a situaciones endógenas y exógenas, pero parece tener también su origen en un componente químico: el glutamato. De confirmarse esta teoría, se abre un interesante y, por qué no, esperanzador campo de investigación para el tratamiento de enfermedades psiquiátricas que, desgraciadamente, acaban en esa decisión final. Nos estamos refiriendo a las denominadas depresiones severas. Sigue leyendo

 

maze

A veces uno no es consciente de lo que pueden complicarse las cosas. Me refiero a que es habitual que queriendo arreglar una cosa fastidiemos otra. Me ha venido a la memoria uno de estos desaguisados monumentales, ocurrido hace no demasiado tiempo.

Existe un herbicida, es decir una sustancia para evitar que crezcan las malas hierbas, llamada atrazina que, además de llevar a cabo su papel, hace cosas que no debería hacer. Me explico. Este herbicida produce una castración química de ranas macho. Mal asunto, pero es que además una de cada diez ranas machos se convierten en hembras. Tela marinera. Sigue leyendo

vozdemando

Seguro que si les proponemos que se imaginen a un líder, entre otras categorías estaría adornado por un tono de voz grave, o bajo. O dándole la vuelta a la propuesta, ¿cuántas veces se han preguntado cómo personajillos como Hitlet o Franco, con esas voces atipladas y aflautadas, pudieron convertirse en líderes de masas, cuando al escucharles lo que sugieren es una imagen un tanto ridícula?

Nada menos envolvente o atractivo que una voz de pito. ¿Cierto?

De hecho, en los test que habitualmente se realizan sobre este asunto, las personas con una voz grave son califican como atractivas, físicamente más fuertes o resultan socialmente dominantes. Es decir, que consideramos, ya sean hombres o mujeres, el tono grave como un símbolo de liderazgo social. Sigue leyendo

taza

¿Seguro que usted no es de los que come por los ojos? No hace mucho, seguro que ha tenido la ocasión de comprobar cómo las mesas se han engalando y, si lo piensa, es posible que caiga en la cuenta que las viandas adornadas… como que saben mejor.

Más allá de que el maridaje —palabra muy común entre los gourmets— entre los aromas y sabores del vino y los alimentos, unas combinaciones que potencian el sabor de los mismos y que estimulan nuestro paladar, también es conocido que la forma, volumen o color donde se sirven también contribuye a potenciar esos efectos.

Y aunque no existe una regla fija tras la que se pueda afirmar que un sabor o aroma se realza con un color en particular, ya que va a depender mucho del alimento del que se trate, la última prueba realizada en un laboratorio apunta a que el chocolate caliente, si lo tomamos en una taza de color naranja o de color crema, nos sabrá mejor.  Sigue leyendo

justicia de monos 

Nueva oleada de publicaciones científicas y nuevos datos que nos quitan de las posiciones de privilegio en el reino animal. O mejor dicho, que nos ponen poco a poco en nuestro sitio. Ni a la derecha ni a la izquierda del Padre ni en el centro de la creación, ni tan siquiera en solitario en la cúspide de la montaña. Ahora resulta que los chimpancés poseen un sentido de la justicia distributiva similar a la de los humanos —siempre y cuando no sean ultraneocon, que estos, de ese sentido, lo justito—.

Y como no podía ser de otro modo, el experimento ha tenido como base un juego experimental de economía, Ultimátum, y un grupo de chimpancés (de los de verdad). El objetivo: determinar si eran sensibles a la distribución de recompensas entre dos individuos. Y la respuesta es que sí, que los primates poseen un sentido del reparto equitativo. Sigue leyendo

%d personas les gusta esto: