En términos genéticos o cromosómicos, la Y representa un problema… y grave. Y no nos referimos a las incógnitas de una ecuación al uso. Tan solo a las ventajas que poseen las X sobre las Y. Y ya saben, XX es igual a representante del género femenino y XY al club de los varones… menguantes y en peligro de extinción, según una reputada científica australiana.
Pero antes de andar con las presentaciones, vayamos con un poco de teoría. De entrada, poseer dos variantes del mismo cromosoma, en este caso dos veces XX, significa tener una doble oportunidad, ya que si en una fila de las X surgen genes defectuosos, se puede tirar de las segunda hilera, donde no tienen por qué estar averiados… Es decir, que cada gen de un XX cuenta con una pieza de recambio, mientras que los de los XY no tiene repuesto a mano y tienen que tirar con los defectos.
Esto significa a la postre que los defectos de fábrica de los machos se van perpetuando con el paso de las generaciones y que esto se traducen en variaciones que pueden acabar en algún tipo de mutación que convierta a los hombres en vaya a saber usted qué. Es lo que los científicos denominan diseño mudo o accidente evolutivo. Ver artículo completo »













