La naturaleza parece caprichosa adornando las pieles de los gatos. Los encontramos de varios colores: blancos, pardos, naranjas (pelirrojos) y negros. Y dentro de ellos los hay de un solo tono, con una combinación de dos o incluso de tres.
No le busquen los tres pies con explicaciones del tipo de que de la mezcla de un gato blanco y uno negro saldrá uno mulato. El fenómeno es algo más complejo. Hay que adentrase en el mundo de las células y del número de cromosomas que tengan.
Lo normal es que las células de los organismos tengan el mismo número de cromosomas, pero no siempre. En algunos existen poblaciones donde son diferentes, es decir, cuentan con células con características distintas, por ejemplo, unas con 46 cromosomas y otras con 47. Cuando esto ocurre nos topamos con el concepto de quimera o de mosaico. Ambos términos no son exactamente lo mismo. En estas líneas me detendré en el segundo. Ver artículo completo »




