Estatua de Giordano Bruno

“La Iglesiafue mucho más fiel a la razón que el propio Galileo. El proceso contra Galileo fue razonable y justo”, son palabras del entonces cardenal Ratzinger, ahora Benedicto XVI. Y, aunque pueda parecer inquietante, el bueno de Benedicto lo único que hace es aplicar el dogma, perdón, la razón cristiana (la certeza en una verdad absoluta conseguida directamente a través de la revelación divina). Una razón convertida en filosofía de pensamiento único que durante más de un milenio oscuro predominó en Europa.

Cuando nos acercamos al 450 aniversario del nacimiento de Galileo, es hora de preguntarse si el delito del astrónomo y de otros tantos precursores de la ciencia fue precisamente cuestionar el dogma. En su caso, aquel que solo reconocía la existencia de un mundo único e inmutable donde todos los astros del Universo giraban en torno a una Tierra estática colocada en su centro por Dios todopoderoso.

O el de Giordano Bruno, cuyo crimen fue algo aparentemente tan inocuo como defender la posibilidad de que existiera más de un sistema solar. Hoy día sabemos que hay al menos 70.000 trillones.  Ver artículo completo »