Cuando intentamos buscar soluciones a algunos problemas de tipo físico o patológico, visto que las alternativas convencionales a veces no funcionan, es bastante frecuente acudir a otras terapias, entre las cuales destacan las de origen oriental. Más allá del efecto real o no de estas terapias orientales, es frecuente oír hablar de “energías”, de “zonas”, de “puntos”, llamémosles estratégicos, en donde por presión, calor, electricidad o agujas, el mal tiende a remitir e incluso a desaparecer.
Para una persona con mentalidad crítica, eso de las energías o los puntos resulta algo más mágico que médico o científico. Sin embargo, la gente, por ejemplo tras unas sesiones de acupuntura, mejora sustancialmente. ¿Hay, pues algo de científico en estas técnicas orientales?
Hasta la fecha, no demasiados estudios serios soportaban el funcionamiento de las terapias orientales; sin embargo, parece ser que, en el caso de la acupuntura, esta técnica deje de ser mágica para ser algo científicamente demostrable. Ver artículo completo »



