Los experimentos de telepatía no dejan de ser curiosos juegos de salón que hacen las delicias del respetable, que provocan la admiración ante los poderes del mago y que siembran la duda sobre el poder de la mente para intercomunicarse con otra. Ahora bien, el desarrollo informático ha abierto un nuevo campo de posibilidades que pueden hacer viable esta conexión sin cables de cerebro a cerebro.
Al fin y al cabo, sabiendo que el funcionamiento neuronal no es otra cosa que un biocircuito electrónico y que el software es capaz de convertirse en impulsos eléctricos, parece que la solución está al alcance de nuestras manos. Ya hemos comentado que ya existe ese cable que puede conectar el cerebro a un terminal de ordenador e intercambiar entre cerebro-máquina información. Así que, si es posible esta conexión, por qué no hacerlo con otro cerebro. Ver artículo completo »











