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menta 

En varias ocasiones hemos hablado aquí de la importancia del olfato. Los olores nos acompañan a lo largo de nuestra vida y a través de esos aromas somos capaces de reducir el esqueleto de un entorno a sensaciones primarias de placer y tranquilidad o de inquietud o de terror.

Proliferan los estudios que demuestran que este sentido se va educando desde que nacemos y que cada uno de nosotros vamos desarrollando un ramillete de fragancias que van a actuar como algo más que un efecto placebo y que nos facultan para relacionarnos con nuestro hábitat. De hecho, la aromaterapia es un arte milenario que intenta reeducar nuestro equilibrio.

Inhalamos aromas nos ayudan a mantener la sensación de paz o que por el contrario excitan nuestros placeres más bajos. De eso saben mucho los creadores de perfumes, que desde antaño vienen señalando a determinados aromas como afrodisíacos o de frescor, por ejemplo.  Ver artículo completo »

frigo y comida 

No sé a ustedes, pero cuando estoy en casa solo sin nada que hacer me pongo morado a comer. Parece que la inactividad me desata el hambre, una voracidad que me hace ir continuamente camino a la nevera y acabar con cuanta vianda encuentro a mi paso. Bueno, con todas no, que mi paladar se decanta por aquellas que resultan menos saludables. Y claro, con tanto trajín acabo en la cama tumbado cual boa digiriendo tan suculento menú calórico.Y lo peor de todo es que se alimenta a lo largo del día la mala conciencia por realizar tanto exceso.

No tiene sentido que esos momentos de inactividad alteren al alza las necesidades de ingesta calórica. Comemos para reponer energías y si nos movemos menos, gastaremos menos y, en consecuencia, nuestro organismo, en lugar de reclamarnos más comida, debiera pedirnos menos. Así que esta motivación no puede estar basada en ningún tipo de necesidad fisica o fisiológica. Aunque esta afirmación es categórica, también es cierto que cuando comemos, además de llenar el tanque de combustible, lo procuramos hacer ingiriendo cierto tipo de alimentos que nos producen placer al paladar. Es decir que establecemos una serie de conexiones cerebrales entre el acto de comer y la sensación de placer. Estos enlaces neuronales estás determinados por la segregación de diferentes hormonas: serotonina —alivia nuestro estado de ánimo—, dopamina —produce placer y aumenta su nivel en sangre cuando comemos—, endorfinas —solo con el chocolate o el dulce— y leptina —la encargada de indicarnos que estamos saciados y también la que determina nuestra preferencia por un tipo u otro de alimentos—. Ver artículo completo »

Que si sus ondas pueden provocar algún tipo de cáncer, que no los guardemos en el bolsillo delantero del pantalón ya que su contacto con la genitalidad masculina acaba derivando en impotencia, que su uso abusivo puede convertirse en un trastorno obsesivo compulsivo u otros tipos de enfermedades mentales… Pues si les parecen muchos los trastornos que parecen acompañar el manejo de los teléfonos móviles, añádanle uno más: que si nos acompañan en la cama, pueden acarrearnos una depresión.

En esta ocasión, la teoría se basa en las patologías que causa la contaminación lumínica. Ya hemos comentado en otros artículos que los humanos estamos concebidos como animales de vida diurna y que alterar el ciclo circadiano del descanso es un tema como para tomárselo en serio. Y dentro de estas alteraciones, la luz artificial juega un papel fundamental.

Pues esa luz brillante en forma de destello que sale de nuestros teléfonos puede ser el origen de alteraciones en el estado de ánimo que nos llevaría a estar bajos de tono —y en situaciones extremas, a la depresión— y dificultar nuestra capacidad de aprender cosas nuevas al día siguiente.  Ver artículo completo »

La crisis, sin duda, añade un punto de presión y estrés a la ya complicada vida moderna. Aunque no he tenido tiempo de echar un vistazo a las estadísticas, parece de Perogrullo que los problemas piscológicos y físicos —los psicosomáticos— hayan aumentado entre nosotros. Ahora bien, como ocurre con otro tipo de hechos —por ejemplo la del número de delitos— es bastante posible que jamás sepamos el alcance real, ya que con tanto ajuste acabamos recortando el dinero destinado a acudir al médico o al fisio para eliminar tensiones y, por consiguiente, no habrá aumento en los datos oficiales que recogen estas manifestaciones del estrés.

La representación gráfica del estrés podría ser una máquina funcionando a pleno rendimiento, a tope de revoluciones, pero el cerebro no es un órgano que se esté quieto, toma decisiones continuamente. Unas, como los latidos del corazón o el ritmo respiratorio, se producen de manera automática y otras son voluntarias, es decir, dependen de un buen procesamiento y funcionamiento de determinadas áreas de su estructura.

Los científicos que se ocupan de estudiar, descubrir y diseccionar cómo funciona han puesto su punto de mira en una región llamada habénula como responsable de la toma de decisiones en momentos o situaciones como la que atravesamos. O sea, de estrés añadido.  Ver artículo completo »

Casi dos décadas contándonos las ventajas de ser un metrosexual, de la necesidad de cuidar más el aspecto fisico externo para pasar de ser uno más del montón a engrosar la lista de los narcisos y ahora va y resulta que los narcisistas están sometidos a mayores niveles de estrés, y con éste a padecer a medio plazo problemas cardiovasculares e hipertensión.

Y ciertamente, fijándonos en las contrarias, la necesidades de estar siempre a la última, perfectamente ataviadas para la ocasión e ideales y monísimas de la muerte les añade un punto de presión a la ya de por sí estresante vida moderna. Ver artículo completo »

En mi ingenuidad, me resisto a pensar que la química manda y que como organismo vivo gran parte de las respuestas —al entorno siempre hostil— están condicionadas por ella. Como especie compartimos una serie de características comunes, pero gracias a la inteligencia y con ella el desarrollo emocional, cada especimen de Homo sapiens cuenta con características propias que le diferencian del resto.

Esta particularidad, eso creía yo, nos había permitido liberarnos de determinados yugos, como el de la elección de los mejores individuos para la continuidad de la especie, y nos había dotado de una cierta libertad para gozar del amor y de la sexualidad. Ver artículo completo »

Ahora que estamos de vacaciones (es un decir) y que por enésima vez hacemos un examen de conciencia con propósito de enmienda sobre adoptar nuevos hábitos de vida (por ejemplo, comer más equilibrado o hacer algo más de ejercicio físico), tampoco vendría mal, sobre todo a aquellos que viven en grandes ciudades, meter en esa lista el tomarnos la vida con un poco más de calma, liberarnos del estrés cotidiano.

El estrés es uno de los grandes males del mal entendido progreso. En síntesis no es otra cosa que una reacción de defensa de nuestro organismo para afrontar una situación que se precibe como amenazante. Es decir, que estamos ante una respuesta natural para la supervivencia como especie.

Y como nadie puede vivir en defensa permanente, surgen los problemas de salud: unos propios a él y otros asociados, como las enfermedades cardiovasculares o cambios hormonales. Sobre los primeros, esta sobrecarga de tensión frecuentemente deriva en pérdidas de memoria, alteraciones de ámino, nerviosismo y los conocidos transtornos o crisis de ansiedad.  Ver artículo completo »

Foto de Click

El estrés crónico provocado por eventos desagradables en la vida de las personas mayores provoca una reducción significativa de la actividad de los neutrófilos, con lo que se desarrollan más infecciones y otros problemas de salud. Estas son las conclusiones de un interesante estudio sobre la salud de las personas mayores y el impacto de nuestro actual estilo de vida caracterizado por un estrés crónico.

Dicen que no hay mayor satisfacción que la que reporta ver el desarrollo de tu descendencia y, a tenor de la alegría que exudan las personas mayores que se convierten en abuelos y abuelas, ver crecer a tus nietos. Sin embargo, en un país como España, donde cada vez hay más personas mayores, además de alegría de disfrutar de la familia, observamos una lista terrible de preocupaciones y experiencias dañinas.

Por ejemplo, ver a tus hijos intentarlo y volver a chocarse contra el muro del desempleo; ver que tu salud, por la que has pagado con tu trabajo durante muchos años, pende de un hilo y encima ahora empiezan a cobrarte extra; o revivir recuerdos de épocas oscuras del paso que temes ver repetirse en el presente… En definitiva, hay mucho estrés.  Ver artículo completo »

La ingesta de un yogur al día, aunque no tenga entre sus ingredientes esos bífidus que la publicidad machaca -con famoso de turno de activo promotor- como remedio natural a los problemas de tracto intestinal, es un hábito alimenticio saludable porque contribuye a regenerar la flora bacteriana intestinal, tan necesaria para su buen funcionamiento.

Está formada por bacterias que, por una parte, ayudan a digerir los alimentos y por otra se encargan de defender al intestino de posibles infecciones. Una mala alimentación o tomar un exceso de antibióticos contribuyen a su desequilibrio ocasionando problemas para la salud que nos vuelven más vulnerables. Surgen, entonces, las diarreas, los problemas estomacales o una sensación de debilitamiento general.

Mantener la flora en su sitio es relativamente sencillo. Basta con consumir alimentos ricos en fibra —la gama es bastante amplia– y lácteos. Estos últimos contienen lactobacilos, un tipo de bacteria que se adhiere a las paredes del intestino y forman una barrera natural que evita que otras bacterias más dañinas se asienten en él. La fibra mejora la asimilación de los lactobacilos.  Ver artículo completo »

Me he quedado perplejo al escuchar en las noticias que esto de la crisis (económica) nos está afectando más de la cuenta. Me refiero a que además de la Prima de Riesgo  -por cierto, que Riesgo nos podría presentar ya a su prima de una vez-, el paro y los constantes ajustes del cinturón, la población española masculina está sufriendo problemas un poquito más abajo de su cinturón…

Sí, pensad mal y acertaréis, porque a lo que me estoy refiriendo es al aumento de pacientes que reportan lo que se denomina disfunción eréctil. Vamos, que si antes tener un gatillazo era un problema de algunos, ahora hasta el 20%  (uno de cada cinco) de la población masculina se ve afectada por este problema.

Esto podría explicar por qué la tasa de relaciones sexuales en las parejas españolas es menor que en muchos países de la Unión Europea. Claro, nosotros estamos en franca desventaja, es decir que ganas no nos faltan lo que pasa es que…  Ver artículo completo »