En varias ocasiones hemos hablado aquí de la importancia del olfato. Los olores nos acompañan a lo largo de nuestra vida y a través de esos aromas somos capaces de reducir el esqueleto de un entorno a sensaciones primarias de placer y tranquilidad o de inquietud o de terror.
Proliferan los estudios que demuestran que este sentido se va educando desde que nacemos y que cada uno de nosotros vamos desarrollando un ramillete de fragancias que van a actuar como algo más que un efecto placebo y que nos facultan para relacionarnos con nuestro hábitat. De hecho, la aromaterapia es un arte milenario que intenta reeducar nuestro equilibrio.
Inhalamos aromas nos ayudan a mantener la sensación de paz o que por el contrario excitan nuestros placeres más bajos. De eso saben mucho los creadores de perfumes, que desde antaño vienen señalando a determinados aromas como afrodisíacos o de frescor, por ejemplo. Ver artículo completo »












