A punto de terminar febrero, es un buen momento para repasar si ha sido capaz de alcanzar los buenos propósitos que se planteó al inicar el año. Y seguro que en la lista se encontraba ajustar sus pautas alimentarias a un patrón de dieta equilibrada.
Somos lo que comemos o, más exactamente, nos comportamos en función de lo que ingerimos, ya que los alimentos aportan a nuestro organismo la energía suficiente para que nos podamos mover, se regeneren los tejidos, se mantenga estable la temperatura corporal… Es decir, para mantenernos en condiciones óptimas para seguir con vida. Y si no hay equilibrio, surgen los problemas y las enfermedades.
Alcanzar este equilibrio es una capacidad innata en todos los animales —las claves de la supervivencia es algo instintivo— y así lo ha demostrado un reciente estudio publicado sobre la alimentación de un tipo de escarabajo. Ver artículo completo »





