Hablaremos en esta ocasión del tesón. Si miramos a nuestro alrededor, sin duda una de las mejores pruebas de esta virtud la encontramos en un tipo de escarabajos, el conocido como pelotero. Paciente y constante, a modo de Sísifo animal, empuja su bola de estiércol sorteando pendientes y cualquier otro tipo de obstáculo que se interponga en su camino.
Hasta ahora, los naturalistas habían comprobado que con esta curiosa manera de comportarse, haciendo engordar su bola y trasladándola consigo, este insecto conseguía alejar su botín de cualquier otro tipo de competidor, ya sea de la propia especie o de otra carroñera (el estiércol no sólo le aporta nutrientes, sino también un lugar para depositar sus huevos). Una bola que en ocasiones puede superar hasta en 50 veces su peso. Quizás sea la más importante, pero no la única. Además actúa como un termostato para el animal. Ver artículo completo »




