Es difícil imaginar una idea mas estimulante, más hermosa, más motivante y creativa para la Humanidad que el ascensor espacial. Una estación orbital geostacionaria, situada a unos 36.000 Km. de altura, estaría conectada por un increíble puente metálico, un cable, que actuaría como riel por el cual podrían subir y bajar cabinas con materiales y personas. Semejante obra de ingeniería, que ocuparía a una generación, da sin duda para una vida entera de ilusión por un trabajo colectivo que cambiaría el mundo.
La idea, inicialmente concebida por el astrónomo ruso Konstantin Tsiolkovsky hace más de 100 años, ha sido ampliamente desarrollada por la NASA, universidades americanas, el MIT y por Japón, y ya no parece una cuestión de ciencia ficción, sino de mera ingeniería y de obtención de recursos públicos y privados para su financiación. El propio cable actuaría como contrapeso, de modo que el centro de masas estaría justamente en el punto de equilibrio geostacionario. Los materiales para este asombroso cable aun no existen pero quizá se basen en el grafeno, un nuevo compuesto del carbono más resistente que cualquier otro material conocido. Ver artículo completo »






