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Que la energía es necesaria para que funcione la vida en el planeta y especialmente nuestro modo de vida en el mismo parece que nadie lo pone en duda ni entra en la agenda de discusión de ningún Gobierno del mundo. Ahora bien, si comentamos que para enfriar un minuto una central de producción eléctrica son necesarios más de 500.000 metros cúbicos de agua (tres veces más de la que cae cada minuto por las cataratas del Niágara), seguro que nos parece una barbaridad o un desperdicio.

Si a este dato de cómo dilapidamos un recurso tan escaso como es el agua, añadimos que entre un 30 y un 50% del agua que se lleva a las ciudades se pierde por el camino y que nos cuesta prácticamente el 20% de la cantidad de energía que se produce, sin duda estamos dibujando una caricatura de un nuevo rico encendiendo puros con billetes de 500 euros.

Esta contradicción del progreso se denomina colisión agua-energía y debiera obligarnos a un replanteamiento a fondo de un sistema que, nunca mejor dicho, hace aguas por bastantes sitios.  Ver artículo completo »

vampiros energeticos

Los aficionados a los relatos y filmes de ciencia ficción —aunque sean de lo más gore o de serie b— seguro que en seguida se reconocerán en las siguientes líneas y que una sonrisa de “ya lo sabía yo” los ilumina. Surge, quién sabe de dónde, una especie de mutante, bicho o alienígena que posa su mano sobre otro mortal y lo deja seco, sin gota de energía.

Vampiros energéticos haberlos háilos, y sin necesidad de buscarlos en otras especies. Los tenemos entre nosotros. Al fin y al cabo, la energía, y los humanos la desprendemos, además de transformarse se puede conducir y transportar (y si no, de qué íbamos a tener esos calambrazos de carga electroestática cada cierto tiempo). Ver artículo completo »

Pocas imágenes resultan tan curiosas como las obtenidas tras una exposición a una cámara Kirlian. Exactamente, esa que utilizan algunos para decir que nos están fotografíando el áura. Pero no se apuren, que no vamos a hablar de paraciencia o de ciencias ocultas. Nos quedamos en la superficie, y nunca mejor dicho, en ese efecto corona resultante de nuestro cuerpo cuando aplicamos un campo eléctrico sobre una placa y que no deja de ser una manifestación de que nuestro organismo produce energía.

Cualquier materia orgánica la produce y los humanos no íbamos a ser menos. Y lo hacemos básicamente con el movimiento y el calor que provocamos al ejecutar cualquier acción. Ahora bien, lo hacemos en cantidades tan pequeñas que hasta ahora se habían despreciado y nadie se había preocupado por su reciclaje.

Pero, será efecto de la crisis económica, bien por una conciencia ecológica extrema o sencillamente por dar el uso a una energía que literalmente se pierde, desde hace algunos años algunos laboratorios trabajan en darle una utilidad.  Ver artículo completo »

Día a día llegan noticias del espacio. Unos, porque siguen buscando rastros de vida allende la Tierra y confían encontrarse con otros moradores estelares que nos hagan compañía en este peregrinar; otros se plantean descubrir el qué y el porqué de la esencia de la materia… Sea como fuere, desde tiempos remotos ese otro gran azul que representa el espacio es un enigma lleno de interrrogantes.

Un planteamiento ético, romántico o aventurero, pero también existen otros argumentos más prosaicos: podemos encontrar fuera elementos de los que carecemos dentro. Dentro de esta categoría se puede enmarcar esta noticia leída no hace muchos días en la prensa internacional: “La Luna nos podría abastecer de energía por 5.000 años”.

Desde luego, es otra visión de la carrera espacial, quizás más pegada al mercado que domina la cultura occidental de las últimas décadas, y que puede alentar a continuar con nuestra labor depredadora en la Tierra o, todo lo contario, fijarnos en otros recursos que explotar y abandonar ese trabajo destructivo.  Ver artículo completo »

No se si es porque ha estado haciendo mucho calor estos días atrás y he dormido mal, porque ha ganado la selección la Eurocopa o simplemente porque llegó el verano, pero creo que estoy trasnochando más de la cuenta. La verdad es que, a estas alturas y con las vacaciones en ciernes, uno esta deseando adelantarlas y, por eso, me da la sensación que trasnochar, aunque pueda resultar cansado, es bueno para desconectar.

Yo siempre digo que nunca han echado a nadie por tener sueño en el trabajo, pero a veces las caras reflejan, aparentemente, que hemos tenido una mala noche. Pero en la mayoría de los casos se trata precisamente de todo lo contrario.

Probablemente a los varones la mala cara nos dé igual, pero a las féminas, que en general se cuidan más que los hombres, no les da lo mismo. La pregunta que surge de manera casi inmediata es ¿por qué cuando salgo por ahí o trasnocho al día siguiente tengo ojeras?  Ver artículo completo »

Secuestrar el conocimiento es una práctica habitual en los regímenes totalitarios y que, desgraciadamente, imponen los mercados más a menudo de lo que sería deseable. La información simboliza una parte del poder y acaparar tecnología para que no la desarrollen los adversarios o rivales ha sido una constante en la historia de la humanidad (la carrera armamentista o la espacial son buenos ejemplos de ello).

El renacer de los mercados de la mano de las políticas denominadas neocon está obligando a la reforma de un sistema donde la tecnología y la investigación pasen por el tamiz de la iniciativa privada en detrimento de la pública. Este es uno de los debates que ha puesto sobre la mesa el nuevo Ejecutivo español, inspirado en lo que ocurre en otras sociedades, bajo el argumento de que hay que acercar las demandas reales de las empresas a la universidad o los centros tradicionales donde se desarrolla la investigación. Ver artículo completo »

El agua será protagonista durante unos días de las noticias. Coincidiendo con la celebración del Foro Mundial del Agua en Marsella se harán públicos informes y se irán desgranando situaciones concretas que tendrán como denominador común su escasez, su mejor aprovechamiento y su redistribución más justa.

En los fondos marinos (con una composición de acidez bastante diferente a la actual) surgió la vida en forma de microorganismos unicelulares y, millones de años más tarde, en combinación con la energía solar, las microalgas desarrollaron la fotosíntesis dando comienzo a un proceso evolutivo que culminó —en una de sus ramas— en el ser humano.

Y del mar puede venir un cambio de tendencia que acabe con el ciclo de Gaia: la capacidad que tiene la Tierra para mantener estable la temperatura mediante un equilibrio entre los gases que componen la atmósfera y la salinidad de sus océanos. Unas condiciones estables que explican la vida tal y como la entendemos a día de hoy.  Ver artículo completo »

El biodiésel está de moda. Esperamos que nos permita seguir con nuestro actual estilo de vida basado en el petróleo de forma más sostenible y sin apenas contaminar. Y a un coste económico asumible: tan solo un moderado encarecimiento de algunas materias primas agrícolas. Las grandes empresas energéticas (incluidas las españolas Iberdrola o Repsol) están financiando programas de investigación en este combustible.

Y si se obtiene de microalgas, mejor que mejor. Este microorganismo no compite por el suelo agrícola, crece más rápido que las plantas y no forma parte de la dieta de los humanos. Hasta Craig Venter, el gurú de la secuenciación del genoma humano, está en el camino de conseguir una microalga por ingeniería genética (combinando genomas de varias de ellas en una sola) que sea altamente eficiente en la producción de biodiésel. A fin de cuentas, el petróleo está formado mayoritariamente por los restos de las microalgas que proliferaron en tiempos remotos.

Si hacemos un rápido repaso a como funciona la Tierra como máquina térmica, debemos saber que la energía que llega del Sol es captada por cianobacterias, microalgas y plantas (los fotosintetizadotes) y almacenada en forma de moléculas orgánicas complejas.  Ver artículo completo »

La vida se puede definir, entre otras muchas maneras, como una loca carrera por ahorrar energía. Cuanto menos energía se consuma, o mejor dicho cuanto menos nos cueste producirla, más placentera (entendiendo el placer en términos de conseguir algo con el menor esfuerzo posible) resultará nuestra existencia.

De ahí que la mayoría de los seres vivos se asienten en zonas donde haya mayores recursos. Los menos afortunados que, por aquello de la mala suerte, acaban ubicados en zonas más inhóspitas –donde hay escasez– estarán obligados a evolucionar, o mutar, sus organismos para adaptarse al ambiente que les rodea.

Además, la inteligencia es un factor que a priori juega en contra de los seres vivos: a mayor desarrollo cerebral, mayor necesidad de consumir energía. El cerebro es uno de los elementos que más gasta para seguir en funcionamiento; una tercera parte de la gasolina que se consume se destina a esta parte de la anatomía.  Ver artículo completo »

Como todos sabemos, ya hace bastantes años que se fabrican biocombustibles, sobre todo para automoción. Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto de los combustibles “bio”? ¿Son realmente una alternativa al petróleo?

Hasta el momento ha habido muchos intentos, desde la 1ª generación de biocombustibles usando biomasa (combustible con una masa de desechos en principio no aprovechable), o plantas de distintas variedades. En un intento de mejorar el rendimiento del proceso de obtención, la 2ª generación se centró en la utilización de nuevas especies vegetales más productivas que sus predecesoras y, en su mayoría, no comestibles.

Una vez encontrada la materia prima que se creyó, en un principio, que era la mejor, la 3ª generación de biocombustibles se centró en mejorar genéticamente las especies previamente seleccionadas, para que el aprovechamiento fuera mayor. Pero aun estaba por remediarse el pequeño problema del tiempo de cultivo, el gasto en fertilizantes y agua y el transporte de estas plantas para su tratamiento posterior y conversión en biocombustibles.  Ver artículo completo »