Pocas superficies sólidas pueden resultar tan frágiles como las capas de nieve. Agua en estado sólido, los copos de nieve se depositan sobre el terreno formando un manto blanco por donde se puede andar o deslizarse. Ahora bien, una fuerte presión ejercida sobre este inestable suelo puede provocar uno de los desastres naturales más devastadores.
Los movimientos más importantes se localizan en el Himalaya, los Andes y en las montañas de Alaska, aunque las avalanchas más peligrosas, lógicamente, se producen en aquellas zonas donde existe una mayor densidad de población. Es decir, en los Alpes.
La masa de nieve en movimiento todo lo arrasa. Llegan a alcanzar los 300 kilométros por hora y en su estela pueden abarcar una longitud de hasta tres kilómetros. Dependerá del terreno y del clima. En su desplazamiento ladera abajo, las avalanchas o aludes pueden incorporar parte del sustrato y de la masa vegetal que tenga la pendiente, lo que multiplica su poder de destrucción. Ver artículo completo »







