No crean que la hemos tomado con la Dirección General de Tráfico, ni que pertenecemos a ese grupo de “los locos de Canonball”, ni tan siquiera que acumulamos en los archivos de Más que Ciencia una colección de multas impagadas por infringir las normas de circulación de manera continuada o que aspiramos a un nombramiento en ese departamento. Sencillamente, entendemos que la gobernanza de cualquier país debe de regirse por el rigor y si esos asuntos entienden de temas tan delicados como este, ha de extremarse al máximo y que, ante la duda, siempre será mejor que campe a sus anchas un delincuente a que vaya a la cárcel un inocente.
Desde estas páginas hemos puesto en solfa los criterios de la instauración del carnet por puntos y más recientemente las verdades a medias sobre los supuestos beneficios de llevar abrochado el cinturón de seguridad (tal y como está diseñado y salen los autos de la fábrica en España y Europa), pero las campañas que la citada Dirección General lleva a cabo nos obligan a ello.
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