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A Joe, mi alter ego

Podemos estar preparados para asumir nuestra propia muerte. Al fin y al cabo se trata de un diálogo con uno mismo para racionalizar que nuestro paso por este territorio es transitorio. Lo que resulta más complicado es asumir la desaparición de alguien a quien queremos y está a nuestro lado —sea de nuestra especie o pertenezca al universo de las llamadas mascotas—.

Por mucho que ese final esté anunciado por el desarrollo de una enfermedad o porque ocurra de manera imprevista, todos tenemos un componente emocional que se desborda en esos momentos y que se amplifica con la súbita aparición en nuestra mente de momentos vividos junto a ese ser querido. Ver artículo completo »

La crisis, sin duda, añade un punto de presión y estrés a la ya complicada vida moderna. Aunque no he tenido tiempo de echar un vistazo a las estadísticas, parece de Perogrullo que los problemas piscológicos y físicos —los psicosomáticos— hayan aumentado entre nosotros. Ahora bien, como ocurre con otro tipo de hechos —por ejemplo la del número de delitos— es bastante posible que jamás sepamos el alcance real, ya que con tanto ajuste acabamos recortando el dinero destinado a acudir al médico o al fisio para eliminar tensiones y, por consiguiente, no habrá aumento en los datos oficiales que recogen estas manifestaciones del estrés.

La representación gráfica del estrés podría ser una máquina funcionando a pleno rendimiento, a tope de revoluciones, pero el cerebro no es un órgano que se esté quieto, toma decisiones continuamente. Unas, como los latidos del corazón o el ritmo respiratorio, se producen de manera automática y otras son voluntarias, es decir, dependen de un buen procesamiento y funcionamiento de determinadas áreas de su estructura.

Los científicos que se ocupan de estudiar, descubrir y diseccionar cómo funciona han puesto su punto de mira en una región llamada habénula como responsable de la toma de decisiones en momentos o situaciones como la que atravesamos. O sea, de estrés añadido.  Ver artículo completo »

Afortunadamente, los científicos ampliamos nuestro conocimiento a través de nuestros colegas, y no necesariamente porque nos aporten puntos de vista novedosos sobre nuestras investigaciones. También aprendemos de otros campos. Hace unos días tuve la oportunidad de escuchar a un colega que trabaja para la empresa farmacéutica Abbot. Este investigador, norteamericano y un buen amigo por cierto, nos deleitó hablando de dos aspectos muy relevantes actualmente en el panorama científico: el dolor y la inflamación.

Su charla me resultó altamente interesante porque planteaba a un nivel molecular por qué se producen estos dos fenómenos y, sobre todo, de qué manera se pueden abordar; es decir, cómo podemos mejorar las sustancias antiinflamatorias y las analgésicas. Ver artículo completo »

“Unos pican y otros no”, seguro que el final de esa coletilla aplicada a determinado tipo de pimientos les sonará a muchos. A bote pronto, la primera explicación que se podría dar es que se trata de variedades distintas de una misma especie, unas con picante y otras sin él, que se mezclan en los cultivos, se recolectan a la vez y se cocinan en un mismo proceso.

A partir de ahí, el azar hace el resto: que nos abrasemos el paladar al comer uno o que degustemos un sabor que no nos haga beber rápidamente o comen pan para evitar la picazón.

Pero no es así, todos son hermanos y, por lo tanto, son genéticamente iguales. No queda otro remedio que aplicar nuestros conocimientos de química y estudiarlos por dentro para destripar la verdadera razón por la cual, tratándose de una misma especie, presentan esas reacciones particulares. Ver artículo completo »

Erguirse sobre las cuatro extremidades para apoyarse solo en dos representa uno de los grandes saltos en la evolución. Para algunos es una señal de la supremacía de los mamíferos llamados humanos sobre el resto (de los mamíferos, se entiende, ya que las aves y algún que otro saurio lo hicieron antes). Eso, y el desarrollo cerebral.

Ahora bien, en términos ergonómicos y de diseño, el negocio ha resultado una ruina total. Vamos, una chapuza poco pensada o una decisión precipitada, a pesar de su presunta mayor inteligencia. Existen en nuestra anatomía pruebas del error que aun arrastramos. Ver artículo completo »

Resulta intrigante la destreza del conde Drácula a la hora de avalanzarse sobre sus víctimas. Sus colmillos, certeros, siempre apuntan al cuello, a la yugular, a ese punto donde las venas se convierten en manantial de rica sangre.

Ni fue médico en sus largos años de vida nocturna ni tampoco posee unos conocimientos especiales de anatomía humana. Su comportamiento (novelesco) no forma parte de su esencia mitad hombre, sino de su mitad animal. Los murciélagos vampiros son igual de precisos. Cuando atacan a sus presas van directamente al punto exacto donde su mordedura va a resultar más eficaz. Ver artículo completo »

Foto de ggvic on Flickr

Cuando intentamos buscar soluciones a algunos problemas de tipo físico o patológico, visto que las alternativas convencionales a veces no funcionan, es bastante frecuente acudir a otras terapias, entre las cuales destacan las de origen oriental. Más allá del efecto real o no de estas terapias orientales, es frecuente oír hablar de “energías”, de “zonas”, de “puntos”, llamémosles estratégicos, en donde por presión, calor, electricidad o agujas, el mal tiende a remitir e incluso a desaparecer.

Para una persona con mentalidad crítica, eso de las energías o los puntos resulta algo más mágico que médico o científico. Sin embargo, la gente, por ejemplo tras unas sesiones de acupuntura, mejora sustancialmente. ¿Hay, pues algo de científico en estas técnicas orientales?

Hasta la fecha, no demasiados estudios serios soportaban el funcionamiento de las terapias orientales; sin embargo, parece ser que, en el caso de la acupuntura, esta técnica deje de ser mágica para ser algo científicamente demostrable.  Ver artículo completo »

Éxtasis

Sorprende de forma extraordinaria el nivel de alteración que sufren algunas personas, normalmente discretas y piadosas, cuando hace acto de presencia el Papa en uno de sus viajes oficiales. Personas que suelen ser esquivas a llamar la atención aparecen en las entrevistas de los telediarios con una luz y una euforia que sorprende a más de uno. Parece como si la venida del Santo Padre abriese una cajita que todos llevasen en su interior, de la cual, como si fuera la de Pandora, fluyen sensaciones y manifestaciones que se salen de lo normal.

La euforia ante acontecimientos como este es una reacción que le sucede a todo el mundo: al estudiante cuando la nota del examen es excelente, al trabajador cuando le ascienden o al empresario cuando los números le son beneficiosos.  Ver artículo completo »

La sensación de dolor comienza en la terminación de las células, en la membrana de las terminaciones periféricas de un tipo de neuronas (las que captan las sensaciones llamadas nociceptores). Allí se ubican unas conexiones (TRP) que son las encargadas de abrir los canales por los que se transmite la información (en forma de impulso eléctrico) al cerebro.

Además, en estas terminaciones existen otras conexiones, como los SA (strech activated channels) o los ASIC (asic sensing ion channels, que median la activación de los nociceptores en respuesta a la disminución del pH, es decir, a la acidez). Todos ellos son los encargados de la transducción de los estímulos en señales eléctricas que evocarán las sensaciones.

Ahora bien, a cada estímulo doloroso le corresponde la existencia de un canal. Así, los canales TRPV1, TRPM8 y TRPA1 median la respuesta al calor, al frío y a las sustancias pungentes (picantes), respectivamente. Los TRPM8, necesarios para detectar el frío, también contribuyen al dolor provocado por frío intenso, a la hipersensibilidad al frío y a la analgesia por frío.  Ver artículo completo »

Aliviar el dolor o, sencillamente, mitigarlo mediante el uso de analgésicos que provocan bienestar son dos conceptos que no tienen por qué entrar en colisión. Ahí está el llamado Bálsamo de Tigre (que no del Tigre, pues su nomenclatura se debe a su descubridor y no al animal) para demostrarlo.

Desde hace más de 5.000 años, esta pomada de la farmacología natural china, hecha a base de alcanfor, mentol y aceites esenciales de cajeput, mental, clavo y canela, está demostrando sus propiedades curativas. Así como el negro es la ausencia de color, analizando los efectos del bálsamo se puede afirmar que el bienestar es la ausencia de dolor. Su eficacia se prueba adentrándonos en el mundo de las neuronas y las proteínas que ejercen como canales transmisores del dolor al cerebro.

El origen de las sensaciones que percibimos se llama sensibilidad somática. Es sensible a multitud de estímulos (un roce sobre la piel, el nivel de distensión de la vejiga o los cambios de temperatura) y genera sensaciones en función del estímulo del receptor sensorial activado (los mecanoceptores de la piel, los termoceptores de frío o de calor, los propioceptores musculares).  Ver artículo completo »