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Estaba viendo un documental en la televisión y en el programa realizaron un experimento colocando a dos personas en una especie de burbuja que contenía numerosos mosquitos. La idea era ver si los insectos tenían preferencias sobre alguno de los dos individuos sometidos a esta situación tan particular.

El hecho es que se cebaron con ambas personas, aunque uno de ellos recibió mas picotazos que el otro.

Este tema, el de por qué unos mosquitos pican más a unos que a otros, es un asunto sujeto a muchos comentarios, sugerencias, leyendas urbanas y, afortunadamente, ciencia. Lo primero llamativo es que solamente las hembras del mosquito pueden picar. Este hecho se debe a su probóscide, su trompa picadora es lo suficientemente fuerte y sólida para poder atravesar la piel, cosa que no le ocurre al mosquito macho. Así que ya lo sabemos, esos zumbidos desagradables que pasan cerca de nuestros oídos son, probablemente, debidos a las señoras mosquitoVer artículo completo »

Inflar globos. Una ‘profesión de riesgo’. Quién no conoce el caso de alguna persona que haya sufrido una crisis respiratoria tras soplar muchos, muchos globos. Eso de llenar y vaciar los pulmones de aire de manera continuada y rápida no es una práctica para la que hemos nacido los seres humanos.

Afortunadamente, y a falta de la bombona de helio que nos haga el trabajo, el ‘séptimo de caballería’ de la química acude en nuestra ayuda. Podemos hacer algo tan sencillo como crear dióxido de carbono de manera natural que llenen esos recipientes de goma. Ver artículo completo »

El coral puede desaparecer a causa del cambio climático

 

Hasta que los portugueses doblaron el cabo Bojador, pocos años antes de que se inaugurara la era de los grandes descubrimientos del siglo XVI, los humanos creían firmemente en teorías tan extravagantes como que más allá de este punto la temperatura de las aguas derretía los navíos y la vida submarina resultaba imposible.

Las viejas leyendas se hacen realidad y asistimos con pasividad a la subida de las temperaturas de los océanos, otra perversa consecuencia del cambio climático. Se asume erróneamente que la fortaleza del ecosistema marino cuenta con un grado de invulnerabilidad y un margen de maniobra que permiten a la vida desarrollarse sin problema alguno entre la frialdad de la corriente Antártica y la calidez de las aguas del Caribe.

Se asume que el océano es capaz de diluir cualquier alteración térmica y que suba uno o dos grados su temperatura no entraña peligro. Pero los efectos del calentamiento global sobre el océano desmienten esta imagen. Relativamente pronto se podrían alcanzar temperaturas no experimentadas desde hace un millón de años. Ver artículo completo »

Cuando hablamos de cambio climático, pocos dirigen su mirada hacia el mar, al daño irreparable que está produciendo en el océano el incremento de las emisiones de dióxido  de carbono y sus consecuencias para el equilibrio de la vida en el planeta.

La mitad de la fotosíntesis que se produce tiene lugar bajo la superficie marina y gracias a ella la vida es posible: por una parte, se libera oxígeno y por otra, captura CO2. Es decir, el mar modula el cambio climático a través de la captura y distribución de una buena parte del calor absorbido por la superficie del planeta y mediante el secuestro del exceso de CO2 atmosférico.

Esta trampa biológica, mediante la cual el CO2 queda atrapado en materia orgánica liberándose oxígeno, condiciona la productividad de los sistemas marinos, su biodiversidad y su riqueza natural. Y las condiciones en que se realiza este proceso se están alterando.

Hasta mediados de los cincuenta, se atribuía el efecto invernadero exclusivamente a la presencia de vapor de agua en la atmósfera. Se creía que cualquier exceso de emisiones de CO2 sería absorbido por procesos naturales. Ver artículo completo »