Cuando nuestros antepasados deambulaban por la Tierra, evolucionando, implementando el uso de herramientas, cazando o evitando ser cazados, etc, no tenían acceso a las ingentes cantidades de carbohidratos que ingerimos actualmente.
La revolución industrial, el advenimiento del consumismo y de la producción en masa han evolucionado a un ritmo totalmente fuera del alcance de nuestra genética. Si bien hemos sido capaces de prolongar la esperanza de vida gracias a los avances en medicina, principalmente por la erradicación de enfermedades infecciosas y el avance en la cirugía, hemos desarrollado un estilo de vida absolutamente patológico.
La actividad física que realizamos (que es insuficiente), la alimentación que practicamos y la exposición a contaminantes que sufrimos están mostrando ser el meteorito susceptible de erradicarnos como especie, al igual que ocurrió con los dinosaurios. Ver artículo completo »




