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Tres cuartas partes del agua de la superficie del planeta procede de los océanos y, por lo tanto, no es apta para el consumo humano. Hasta ahora, los procesos de potabilización se basan en técnicas (destilación y ósmosis) que resultan caras en términos energéticos: se necesitan entre tres y diez kilovatios por hora por cada metro cúbico de agua dulce que se obtiene. Aunque la situación podría cambiar a corto plazo.

Investigadores del Instituto de Tecnología (KIT) de Karlshure aseguran haber desarrollado una nueva técnica que puede suponer una solución barata y al alcance de los cerca de 700 millones de personas que no pueden acceder a fuentes de agua.

Basta con utilizar un filtro de polímeros que permite separar la sal del agua (un método similar al que se aplica en la fabricación de pañales que retienen la orina de bebés y personas enfermas). Manfred Wilhem y Johannes Höpfner, investigadores del Instituto de Técnica Química y Química de Polímeros del KIT, aseguran que este hidrogel puede reducir el contenido de sal en el agua en más de un tercio.  Ver artículo completo »

La glucosa es la gasolina de nuestro cuerpo, de todo nuestro cuerpo. Y, curiosamente, el órgano que más consume es el cerebro: a mayor inteligencia, mayor gasto energético. Los humanos destinamos el 20% de la energía que necesitamos a esta parte de nuestra anatomía.

Cuando descienden los niveles necesarios para un correcto funcionamiento, el organismo comienza a sufrir transtornos que van desde sentir debilidad o temblores hasta razonar más lentamente o padecer desmayos (hipoglucemia).

Estamos ante el hidrato de carbono más simple y uno de los objetivos de la supervivencia (o lo que es lo mismo de la existencia de vida) es garantizar su abastecimiento. Los humanos obtenemos glucosa básicamente de los cereales, las legumbres, algún producto hortícola y la fruta. Ver artículo completo »

Eran tiempos de cambio: finalizaba el Franquismo y empezabala Transición hacia la democracia. Y entre las muchas novedades que revolucionaban la vida cotidiana, llegaron dos nuevos coches: el Volkswagen Polo (1975) y el Ford Fiesta (1976). Sucesivos modelos de los mismos se han mantenido en el mercado durante los últimos 35 años. Pero han cambiado. Y mucho.

Al margen de las considerables modificaciones de forma y estética (y los indudables avances tecnológicos), sin duda el mayor cambio es la evolución de su tamaño: el primer Fiesta medía tres metros y medio de largo y pesaba 720 kilos, mientras que el actual mide cuatro metros y pesa 1.041 kilos. Con el Polo ocurrió otro tanto.

No pasó de golpe. Ocurrió progresivamente. Cada nuevo modelo resultó ser un poco mayor que su antecesor.  Ver artículo completo »

Se abre paso en la conciencia de los países ricos la necesidad de hacer compatible progreso y mantenimiento del planeta. Hasta ahora ha sido posible un mundo en el que el desarrollo se ha venido basando, de manera básica, en un consumo masivo de combustibles fósiles para obtener energía.

El modelo ha dado frutos positivos innegables, pero hemos de asumir que hace ya tiempo que es un modelo cada vez menos sostenible, aunque nos empeñemos en mantenerlo por inercia, por comodidad, por economía, por inconsciencia incluso…

Que no sea sostenible quiere decir que no podrá ser extendido a toda la humanidad porque entraña unos impactos ambientales -en forma de contaminación, de agotamiento de recursos no renovables, de extensión del hambre y la miseria, de injustas distribuciones de suelo y agua- incompatibles con la propia vida.  Ver artículo completo »

Mientras la comunidad científica intenta descifrar todo lo que aun se desconoce sobre el cambio climático, lo indiscutible, incluso lo obvio, es que cualquier postura racional en el estudio del medio ambiente terrestre debe considerar la reducción de los gases emitidos a la atmósfera por el hombre —especialmente los tóxicos y contaminantes, cosa que el CO2 no es— como un comportamiento irrenunciable, como una exigencia social a los Gobiernos.

La mayoría de los expertos opinan que la política preventiva (en forma de reducción) respecto a las emisiones, entre otros gases, de los de efecto invernadero no puede esperar a que pasen los dos o tres decenios que quizá necesitemos para resolver algunos de los aspectos científicos y técnicos aun por desvelar. Máxime cuando esas emisiones se deben en gran parte a un notable desperdicio en nuestros consumos y transformaciones industriales o domésticas.

A veces, bastaría con ahorrar y ser más eficientes para reducir de forma notabilísima nuestras emisiones; pero conseguir eso en el mundo dominado por la economía liberal de mercado y el consumismo desaforado no parece nada fácil.  Ver artículo completo »

Superalimentos

Las sustancias que se añaden a los lácteos solo funcionan si van en las dosis adecuadas

El cuidado del cuerpo no se logra solamente asistiendo a sesiones maratonianas de gimnasio o de footing, además hay que tener una mentalidad racional a la hora de cuidar la alimentación. Tal vez por ello las empresas alimentarias se hayan puesto a pensar en implementar sus productos con sustancias que, de algún modo, permitan solucionar o mejorar algunos de los problemas que tenemos en nuestro cuerpo.

Este es el motivo de que existan numerosos lácteos que contienen ácidos grasos omega 3, esteroles vegetales o microorganismos con propiedades maravillosas. El nuevo panorama de productos cotidianos aderezados con sustancias de propiedades excepcionales hace complicado, en algunos casos, encontrar leche que solo sea leche o yogures con los que lo único de lo que haya que preocuparse sea de escoger el sabor.

Hay tantas y tantas cosas que van a ayudar a mi colesterol, a mis huesos o a digerir mejor que me surge una duda: si se le añade algo a un producto natural y ese elemento extra tiene propiedades terapéuticas, ¿no debería dejar de ser considerado un alimento y pasar a ser tratado como un fármaco?  Ver artículo completo »

Aroma de palomitas

El aroma artificial de las palomitas es perjudicial para la salud de quienes las procesan

Seguramente hay pocos aromas tan evocadores de la infancia, las tardes de cine y esas inolvidables charlas entrecruzadas como el de las palomitas de maíz. Quien no tenga un recuerdo relacionado con él es que ha vivido en otro planeta una buena temporada.

Pero la realidad es con frecuencia más prosaica y ensombrecedora. Por eso mucha gente se resiste a conocer la verdad de las cosas, y cuando lo sabe hace como si no se hubiera enterado…

El aroma de palomitas de maíz es en parte sintético. Lo produce el diacetilo, que es responsable del aroma a mantequilla y que tiene un origen natural en este producto, pero que también se puede sintetizar en el laboratorio y producir industrialmente.  Ver artículo completo »

La contaminación alimentaria provocada por el consumo de dioxinas detectada en varias granjas en Alemania vuelve a poner sobre el tapete la falta de control y el fracaso que ejercen las Administraciones Públicas sobre la cadena de producción que termina en los paladares de los ciudadanos. Y que la manida trazabilidad de los alimentos como garantía de consumo que se exhibe en la Unión Europea no resulta tal.

El uso de piensos contaminados, bien en su generación —es decir, por un fraude calculado a la hora de producirlos, utilizando grasas de origen industrial— o bien a través de un deficiente proceso de transporte que contamina el producto —como ocurrió recientemente en España con la crisis del aceite de girasol procedente de países del este, que era trasladado para su envasado en camiones cisterna no debidamente acondicionados—, puede provocar una alarma alimentaria de graves consecuencias tanto para la salud como para los productores agrícolas; sobre todo cuando hablamos de productos como huevos o cerdo, que se incorporan a la dieta de manera frecuente.  Ver artículo completo »

La naturaleza es sabia y, como venganza, hace que nos comamos nuestra propia basura. Solo en el Mediterráneo, cuatro de cada cinco objetos que contiene el mar son trozos de plástico (17 veces el total del pescado y marisco capturado por la flota española). A menudo, las redes de los arrastreros suben más plástico que pescado.

Pero eso no es lo más grave. Buena parte de este residuo se encuentra en el interior del cuerpo de los animales marinos, desde las ballenas hasta los diminutos organismos zooplanctónicos.

Se ha encontrado en las vísceras de la mitad de las especies marinas. 80 especies de cetáceos (ballenas y delfines) tienen plástico en su interior. También abunda en las aves (un examen a 3.000 fulmares mostró que el 95% de ellos tenía alrededor de 20 gramos de plástico en el estómago). Aparece en  el 35% de los peces. Incluso en las medusas y el pláncton. Ver artículo completo »