Tres cuartas partes del agua de la superficie del planeta procede de los océanos y, por lo tanto, no es apta para el consumo humano. Hasta ahora, los procesos de potabilización se basan en técnicas (destilación y ósmosis) que resultan caras en términos energéticos: se necesitan entre tres y diez kilovatios por hora por cada metro cúbico de agua dulce que se obtiene. Aunque la situación podría cambiar a corto plazo.
Investigadores del Instituto de Tecnología (KIT) de Karlshure aseguran haber desarrollado una nueva técnica que puede suponer una solución barata y al alcance de los cerca de 700 millones de personas que no pueden acceder a fuentes de agua.
Basta con utilizar un filtro de polímeros que permite separar la sal del agua (un método similar al que se aplica en la fabricación de pañales que retienen la orina de bebés y personas enfermas). Manfred Wilhem y Johannes Höpfner, investigadores del Instituto de Técnica Química y Química de Polímeros del KIT, aseguran que este hidrogel puede reducir el contenido de sal en el agua en más de un tercio. Ver artículo completo »












