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Alguien con una o ninguna voluntad, o sea con poca, que se camufla entre la masa —el rebaño— y que sigue las pautas que le marcan sin rechistar es calificado como un borrego. Es decir, alguien sin personalidad. Ahora bien, ¿de verdad las ovejas resultan tan insustanciales? ¿Tienen tan pocas luces como les atribuye la cultura popular?

De entrada, parece que capacidad para aprender tienen, y bastante más certera y precisa que otros animales de laboratorio. Un grupo de científicos, para comprender su inteligencia, sometieron a un rebaño de ellas a una serie de pruebas. Básicamente, consisitían en saber si eran capaces de reconocer dónde se encontraba una recompensa (comida) escondida en unos cubos de determinado color. Tanta habilidad demostraron en distinguir los cubos premiados que los investigadores cambiaron de táctica. Pusieron la recompensa en dos cubos iguales y a su lado situaron unos conos con los colores que antes mostraban el premio. Ver artículo completo »

Subir la tarima de los profesores, dotarlos de mayor autoridad, segregar a los alumnos por sexos, subir las tasas universitarias —o sea, hacerla más cara para quienes menos tienen—, recortar los gastos en investigación —volver al ¡que inventen ellos!— son frases del presente pero que también tienen un tufillo a pasado. Pero, eso sí, pronunciadas ahora en aras de alcanzar la excelencia.

A los nostálgicos del “cualquier tiempo pasado fue mejor” conviene recordarles que el pretérito está preñado de imágenes y de anécdotas tan poco gratificantes como nada estimulantes. En uno de los pocos momentos de asueto que me permite mi carrera de docente a tiempo parcial con la de investigador universitario, escribidor de artículos científicos, promotor y coordinador de ideas para que la bicicleta del grupo de trabajo no se detenga, negociador a la baja con proveedores, que por cierto cobran tarde y mal, y mendicante de cuanta ventanilla, suponga, ande sobrada de algunos eurillos que rascar (evito la letanía referente al tiempo perdido en la maraña burocrática inherente a la administración universitaria o el dedicado al permanente reciclaje), hice un viaje en el tiempo compartiendo mesa, mantel y anécdotas con unos amigos. Ver artículo completo »