Alguien con una o ninguna voluntad, o sea con poca, que se camufla entre la masa —el rebaño— y que sigue las pautas que le marcan sin rechistar es calificado como un borrego. Es decir, alguien sin personalidad. Ahora bien, ¿de verdad las ovejas resultan tan insustanciales? ¿Tienen tan pocas luces como les atribuye la cultura popular?
De entrada, parece que capacidad para aprender tienen, y bastante más certera y precisa que otros animales de laboratorio. Un grupo de científicos, para comprender su inteligencia, sometieron a un rebaño de ellas a una serie de pruebas. Básicamente, consisitían en saber si eran capaces de reconocer dónde se encontraba una recompensa (comida) escondida en unos cubos de determinado color. Tanta habilidad demostraron en distinguir los cubos premiados que los investigadores cambiaron de táctica. Pusieron la recompensa en dos cubos iguales y a su lado situaron unos conos con los colores que antes mostraban el premio. Ver artículo completo »





