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¿Seguro que usted no es de los que come por los ojos? No hace mucho, seguro que ha tenido la ocasión de comprobar cómo las mesas se han engalando y, si lo piensa, es posible que caiga en la cuenta que las viandas adornadas… como que saben mejor.

Más allá de que el maridaje —palabra muy común entre los gourmets— entre los aromas y sabores del vino y los alimentos, unas combinaciones que potencian el sabor de los mismos y que estimulan nuestro paladar, también es conocido que la forma, volumen o color donde se sirven también contribuye a potenciar esos efectos.

Y aunque no existe una regla fija tras la que se pueda afirmar que un sabor o aroma se realza con un color en particular, ya que va a depender mucho del alimento del que se trate, la última prueba realizada en un laboratorio apunta a que el chocolate caliente, si lo tomamos en una taza de color naranja o de color crema, nos sabrá mejor.  Ver artículo completo »

Somos la única especie (conocida) que cocina. Para algunos, el descubrimiento del fuego y sus ventajas a la hora de preparar los alimentos significó un punto crucial en el camino de la evolución. La comida cocinada marcó un punto evolutivo en nuestra especie que nos pudo incluso a llevar a desarrollar la inteligencia de la que hacemos gala en la actualidad. Ya saben, somos lo que comemos o, rizando el rizo, cómo lo comemos.

Consideramos que el incorporar la carne a una dieta basada en raíces, frutos, insectos y hojas, realizada por el Homo erectus, allá por entre 1,9 millones de años atrás, propició cambios en su anatomía, especialmente en su cavidad craneal. Aunque no todos los investigadores piensan lo mismo e introducen un elemento para la discusión: fue el uso del fuego lo que marcó el camino hacia la humanización.

Rastrear cuándo las cocinas se instalaron en las cavernas es algo realmente complicado, porque no resulta nada fácil encontrar cenizas con pruebas de haber sido manipuladas por un ser humano. De hecho, la datación más antigua es de hace 750.000 años en un yacimiento en Israel.  Ver artículo completo »

Después de años haciendo investigación sobre microorganismos, nunca pensé que habría tantas aplicaciones para los reactivos y medios que se usan en el laboratorio.

Cada día se encuentran nuevas aplicaciones para materiales. La semana pasada, por ejemplo, un cocinero me explicó que para obtener diferentes texturas en la pasta, ahora se utiliza agar para hacer espaguetis.

Cualquiera que haya tenido alguna vez alguna relación profesional con la biología o con las bacterias sabrá que el agar es el medio de cultivo, es decir, la comida preferida de las bacterias. ¿Y ahora vienen y nos dicen que con ese suculento banquete de bichos vamos a hacer espaguetis? Pues sí, señores.  Ver artículo completo »

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En estas fiestas en las que se sucede una comida tras otra, no paramos de preguntarnos cómo puede cabernos tanto alimento en el estómago. Mientras disfrutamos de un abanico de sabores y texturas, algunos frikis nos preguntamos cómo se crean estas texturas o de dónde salen estos sabores que tanto nos gustan.

Es sorprendente cómo hay algunos agentes químicos que pueden servir para hacer los platos de cocina más novedosos o congelar una fuga de agua en una estructura de un puente para que se pueda reparar.

Un ejemplo de estas maravillosas sustancias es el nitrógeno líquido. Y en primer lugar tenemos que preguntarnos algunas cosas como, ¿hay otro tipo de nitrógeno que no sea líquido? La respuesta es sí, por supuesto que sí. Como con casi todas las sustancias, hay nitrógeno en varios estados de agregación. El más común es el gas. Constituye, junto con el oxígeno, el aire que respiramos.  Ver artículo completo »

En estas fechas tan señaladas, me llena de orgullo y de satisfacción…

Señaladas seguro, pero no precisamente por cuestiones agradables, o eso piensan algunos. Hay personas a las que no les gusta la Navidad, porque no sienten su implicación religiosa, porque no les gusta ver a la gente feliz, porque son unas festividades abocadas al consumismo o porque no tienen ganas de cenar con sus suegros (que todavía quedan muchos días de reencuentros familiares).

Por otro lado, pueden suponer una buena oportunidad para acabar con las personas que no te agradan, poniéndole al besugo o al pavo unas gotitas de un producto, que como los perfumes, se presenta en frascos pequeños.

Los venenos, lo digo así de claro por si no os habíais dado cuenta aún de lo que estaba hablando, son elementos que los organismos producen para protegerse, para cazar o simplemente para hacerse respetar. Envenenar a unos parientes en Navidad (o en otras fechas) no está nada bien, no.  Ver artículo completo »

Nunca está de más seguir explorando las causas de la incidencia y número de muertes causadas por el cáncer. Hoy supone la segunda causa de muerte en el mundo, con el 12% de todas las defunciones. Nadie duda de la influencia de la ingesta energética y los macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas) sobre el riesgo de padecer cáncer. Existe y nadie la cuestiona. El quid del asunto es estudiar qué alimentos, cantidades, tipos de cocinado, entre otros asuntos, son los que más riesgo suponen para nuestra salud.

Una flora intestinal sana y equilibrada genera compuestos con tremendo poder anticancerígeno, como el butirato, el folato o la biotina, que ejercen efectos de control antiproliferativo en las células del colon. Esta relación fue descrita de manera simple y clara por O’Keefe et al. (2009). En su estudio observan cómo dietas ricas en proteína animal producen una flora intestinal que genera menos cantidad de dichos compuestos protectores, aumentando así el riesgo de contraer cáncer.  Ver artículo completo »

De manera global, la palabra mito se asocia a relatos donde sus protagonistas -personas, animales o cosas- poseen cualidades especiales que les hacen destacar sobre la mayoría. Son verdades en tanto en cuanto hay alguien que cree en ellas, pero no tienen fundamento científico alguno. En relación a la alimentación, los mitos existen desde el albor de la humanidad.

La excesiva preocupación por el cuerpo, a veces encaminada a defender nuestro paladar y, otras, su equilibrio saludable, ha generado en esta sociedad del conocimiento una serie de afirmaciones erróneas respecto a las funciones y propiedades de los alimentos en el mantenimiento de la salud o el tratamiento de enfermedades. Leyendas urbanas que se difunden con la misma rapidez que los rumores y que acaban convirtiéndose en auténticos mitos nutricionales. La mayoría de estas fantasías tienen como protagonistas y antagonistas la salud y la obesidad.

¿Quién no ha escuchado frases como que los productos integrales o lights no engordan, que el alcohol fija las grasas, que quien deja de fumar engorda o que tomando líquido fuera de las comidas se engorda menos?  Ver artículo completo »