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La vida tal y como la conocemos es en parte el legado de unos microorganismos llamados cianobacterias. Su contribución fue esencial —hacen la fotosíntesis— para oxigenar la atmósfera a lo largo de miles de años y crear las condiciones para permitir el posterior desarrollo de otras especies de animales y plantas.

Llevan con nosotros, o mejor dicho, nosotros llevamos con ellas desde hace unos 3.000 millones de años. Acostumbran a colonizar todo tipo de ecosistemas, ya sean terrestre o acuáticos, aunque es en este último medio donde se encuentran más a gusto, dando lugar a grandes poblaciones en aguas ricas en nutrientes (particularmente fosfatos, nitratos y amoníaco) y a temperaturas más bien altas (entre 15 y 30 grados centígrados).

Sabemos que, gracias a su metabolismo, son capaces de sintetizar un gran número de compuestos orgánicos. De hecho, la metabolización de la geosmina y el 2-metil-sioborneol hace que las aguas tengan un sabor desagradable o, por otra parte, son las responsables de grandes mortandades de peces, ganado y humanos por las toxinas que pueden llegar a almacenar.  Ver artículo completo »

El biodiésel está de moda. Esperamos que nos permita seguir con nuestro actual estilo de vida basado en el petróleo de forma más sostenible y sin apenas contaminar. Y a un coste económico asumible: tan solo un moderado encarecimiento de algunas materias primas agrícolas. Las grandes empresas energéticas (incluidas las españolas Iberdrola o Repsol) están financiando programas de investigación en este combustible.

Y si se obtiene de microalgas, mejor que mejor. Este microorganismo no compite por el suelo agrícola, crece más rápido que las plantas y no forma parte de la dieta de los humanos. Hasta Craig Venter, el gurú de la secuenciación del genoma humano, está en el camino de conseguir una microalga por ingeniería genética (combinando genomas de varias de ellas en una sola) que sea altamente eficiente en la producción de biodiésel. A fin de cuentas, el petróleo está formado mayoritariamente por los restos de las microalgas que proliferaron en tiempos remotos.

Si hacemos un rápido repaso a como funciona la Tierra como máquina térmica, debemos saber que la energía que llega del Sol es captada por cianobacterias, microalgas y plantas (los fotosintetizadotes) y almacenada en forma de moléculas orgánicas complejas.  Ver artículo completo »

Cambio climático, presión urbanística, vertidos incontrolados son algunos de los elementos que alteran la calidad de las aguas y de paso los embalses. Estos cambios obligan a la realización de controles periódicos de la misma. Al fin y al cabo, parte de su destino final es el consumo humano.

Una de las últimas ‘plagas’ a la que se enfrentan los responsables de estos controles es la proliferación de las toxinas que contienen determinadas microalgas, un veneno que en el mejor de los casos pueden provocar fiebres o problemas intestinales y en el caso más extremo podría acabar con la vida.

La depuración de las aguas básicamente consiste en aplicar de manera combinada dos tipos de tratamientos para lograr las mejores condiciones de potabilización: mediante productos químicos (el cloro principalmente) y a través de filtros que eliminan las impurezas. Ver artículo completo »

Pingüinos de Magallanes. Foto de http://www.fmorales.cl

La conducta del ser humano es peculiar y caprichosa, pero no deja indiferente a nada ni a nadie. Cualquier decisión que adopte puede determinar el desarrollo de los ecosistemas, tanto para generarlos, modificarlos o destruirlos.

Afortunadamente, no es la única especie capaz de provocar cambios y de crear vida a su alrededor. Los pingüinos de Magallanes o pingüinos de la Patagonia (austral) son un buen ejemplo de ello y quizás un modelo a seguir. Los pingüinos y su principal fuente de alimento, un calamar que prolifera por aquellas inhóspitas latitudes.

Animales marinos -sus nutrientes los obtienen bajo la superficie de los oceános-, los pingüinos acuden a la Patagonia a comienzos del verano (de allá) para completar su ciclo reproductivo. El invierno (también de allá) les sorprenderá en las aguas cálidas de Brasil.

Viven en multitudinarias colonias que pueden alcanzar el medio millón de ejemplares -casi a la japonesa- donde anidan, desovan y cuidan a su prole. Es decir, precisan de un trozo de costa donde perpetuarse.  Ver artículo completo »

Río Limia

En tiempos de la romanización de nuestra Península, Galicia se mantuvo bastante aislada durante mucho tiempo. Sin duda ser el fin del mundo ayudó. Galicia está lejos  y la comunicación no es fácil.

Pero hay otra causa que también ayudó lo suyo: el río Limia. Según una leyenda, quien lo atravesase perdería la memoria. Sin duda, conquistar Galicia teniendo que atravesar el río del olvido no era tarea fácil.

Pese a todo, Décimo Junio Bruto, Cónsul Romano encargado de la conquista del noroeste de la Península Ibérica, alcanzó la orilladle río Limia el año135 a.C. Los historiadores Estrabón, Tito Livio y Apiano cuentan que Bruto atravesó las aguas del Limia alcanzando la otra orilla sano y salvo. Desde allí, voceó los nombres de sus centuriones uno a uno, para demostrar que no había perdido la memoria. El resto fue pan comido… Pero, ¿puede haber algo de verdad en el río del olvido?  Ver artículo completo »

La historia de la investigación en España tiene que ver más con la voluntad de los abnegados y bisoños científicos que con los medios que tienen a su disposición. Así, a mediados de los ochenta del pasado siglo, se utilizaban medios muy rudimentarios que dieron pie a innumerables anécdotas.

Para controlar las cianobacterias (unos microbios capaces de producir potentes toxinas) de los embalses de Madrid había que desplazarse hasta el lugar de muestreo en un automóvil cargado con infinidad de material científico bastante pesado. Luego se trasladaba a una barca a remolque.

De los tres investigadores encargados del muestreo, yo era, con mucho, el más ligero (y pesaba 80 Kg). El coche utilizado era un venerable Renault 4L —en continua queja cuando abordaba los puertos—, la carga era abundante y había que trasladarse a recónditos parajes en la Sierra Norte de Madrid.  Ver artículo completo »

Sin Sol no habría vida en la Tierra. La luz captada por las plantas es una franja estrecha de toda la radiación que llega del Sol: la misma gama de colores que hay en el arcoíris. Las plantas son verdes porque absorben los fotones (partículas de luz) de todos los colores, menos los de color verde, que son reflejados. La luz captada (rica en los colores azul y rojo) se invierte en la creación de materia orgánica a partir de compuestos relativamente simples (CO2 y H2O): la fotosíntesis.

La luz es captada por pigmentos fotosintéticos; la clorofila a está presente en todas las plantas terrestres, las algas y en las cianobacterias. Hay otros pigmentos, denominados accesorios, que completan las antenas recolectoras de luz. La dotación de pigmentos es la responsable de la gama cromática de los organismos fotosintéticos. No obstante, ningún de estos presenta la capacidad de absorber los fotones de todo el espectro útil (la gama de colores del arcoíris).

Si la captación de la luz para la fotosíntesis hubiese sido crítica en la evolución, con toda probabilidad las plantas serían negras, y tendrían una dotación de pigmentos que absorbiese todo el espectro. Una hipotética planta negra captaría todos los fotones que llegan del Sol, y no desaprovecharía nada. Por lo tanto, cabe sospechar que las plantas no pasan hambre de luzVer artículo completo »

Foto de Oliver Burston, Wellcome Images

Los relojes, un invento del diablo ideado por los hombres para atrapar el tiempo, han protagonizado numerosas paradojas en la historia. La primera, la división del día en 24 horas, fruto de los relojes solares de los egipcios. Pero la medición de un reloj de sol solo es perfecta en el Ecuador. Si se encuentra en otra latitud, solo funciona en marzo y en septiembre. Hubo que esperar al desarrollo de los relojes mecánicos, en el siglo XIV, para poder medir los días de 24 horas con exactitud.

A medida que han avanzando los ingenios de medición, se ha demostrado que los cálculos anteriores estaban mal hechos, por lo que se han tenido que modificar. Hace 30 años se afirmaba que un segundo es 1/86.400 parte del día solar medio. Pues no, es falso: ¡la infalible rotación de la Tierra es un mal reloj que atrasa algo más de 1/500.000 de segundo por año!

Por el contrario, el Universo sigue su camino y la traslación de la Tierra alrededor del Sol constituye un calendario casi perfecto, que apenas ha variado desde hace millones de años. Algo que notan los viejos de algunas aldeas, que afirman sin rubor que la Luna es ahora más pequeña que cuando ellos eran jóvenes. Y no les falta razón. La Luna retrocede y se sitúa cada año cuatro metros más lejos de la TierraVer artículo completo »

Arroyo Minero, en la Patagonia argentina. Foto de Más que Ciencia

A lo largo de la historia los humanos nos hemos enfrentado en numerosas ocasiones a monstruos, tanto en forma de horrendas malformaciones de nuestros congéneres como en la de repulsivos engendros de animales domésticos. Los extravagantes bestiarios esculpidos en las catedrales medievales son buena prueba de la enorme impresión que causaron estos anómalos prodigios.

En pleno Renacimiento, Ambroise Paré enumeró hasta 13 causas capaces de producir monstruos (y como novena causa se refirió a las enfermedades hereditarias), anticipando la importancia que el estudio de los monstruos tuvo en el nacimiento y desarrollo de la Genética como ciencia.

Mientras Paré reflexionaba sobre los monstruos, el arroyo Minero fluía tranquilamente por la provincia de Río Negro, en la Patagonia argentina. En sus aguas proliferaron numerosas especies de algas microscópicas: billones de individuos durante miles de generaciones.  Ver artículo completo »

Petróleo fluyendo en el arroyo Minero, en la Patagonia. Foto de Más que Ciencia

En nuestro imaginario colectivo, las imágenes de desolación y muerte asociadas a las mareas negras producidas por derrames de petróleo crudo representan la imagen de la catástrofe ecológica por excelencia. Resulta difícil olvidar los vertidos del Exxon Valdez arrasando las costas de Alaska o los titánicos esfuerzos para remediar el vertido del Prestige. Pese al bienintencionado Nunca Mais, mientras se use el petróleo, seguirá habiendo mareas negras, como recuerda cotidianamente el vertido incontrolado de BP en el Golfo de México.

El petróleo crudo es una sustancia muy compleja, constituida por una mezcla de mas de 10.000 hidrocarburos diferentes, lo que supone una multitud de efectos sobre los ecosistemas. Ya se conocen bien los que producen sobre las comunidades de organismos más grandes (aves, peces, marisco, etc). Sin embargo, apenas se empiezan a conocer las consecuencias fatales que tienen sobre las comunidades microbianas (la maquinaria fundamental para el funcionamiento de toda la vida sobre la Tierra).

Se sabe que una gran parte de los microorganismos sucumbe a los efectos de algunos de los componentes del crudo, como los hidrocarburos poli-cíclicos aromáticos (PHAs). Y entre ellos, las microalgas (responsables de la mitad de la fotosíntesis del planeta: sosteniendo la vida marina y produciendo la mitad del oxígeno que respiramos) resultan particularmente sensibles.  Ver artículo completo »