Llega la primavera y la vista inconscientemente se dirige a los picos nevados de los montes. Comienza el deshielo y con él otro ciclo de la vida. Pero no siempre es así, a veces sus consecuencias pueden resultar fatales, tanto para el destino de la humanidad como para otras especies. Concretamente, la disminución de la capa de hielo en el Ártico no es una buena noticia.
En términos económicos, tal y como se entiende hoy en día la economía dominante, la apertura de una segunda ruta navegable por el Ártico confirmada por la NASA el pasado septiembre (que es cuando se realiza la medición de la capa de hielo) supone un nuevo atajo en la navegación entre Europa y Asia.
Y ya sabemos que para el capitalismo un atajo se traduce en ahorro de costes en el transporte —en el gasto de energía— y, por lo tanto, en mayores beneficios. Aunque a medio plazo se puede augurar un conflicto entre países por reclamaciones de soberanía (bussiness are bussiness). Ver artículo completo »



