Nos fascinan y pensar que convivimos con ellos durante unos diez mil años, lo que implica la seria posibilidad de que ambas especies se relacionaran y se mezclaran, los hace todavía más interesentates a nuestros ojos. Hablamos de los Neanderthales, los verdaderos europeos que acabaron siendo desplazados —lo que les llevó a su extinción— por los Homo sapiens.
Los numerosos restos fósiles que se van descubriendo en las últimas décadas nos ofrecen incontables pistas de cómo se organizaban, como vivían y cómo eran realmente. Y una de las conclusiones que se evidencian estudio tras estudio es que, aunque tenían un cerebro similar al nuestro —en cuanto tamaño—, tenían una estructura cerebral diferente. Contaban con otras habilidades que, a la postre, les acabaron resultando poco útiles. Y una de las últimas diferencias constatadas es el campo visual. Ver artículo completo »












