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envejecer 

Uno de los sueños que se acariciaron tras descifrar el genoma humano era dar con las claves de la vida eterna. A priori, algo tan sencillo como localizar los genes que hacen que las células se mueran y revertir el proceso. O por lo menos, detener este proceso y evitar el proceso degenerativo que conlleva en la mayoría de los casos el envejecimiento celular.

Eso ya se ha conseguido en ratones. La responsable es una proteína, denominada SIRT3, perteneciente al grupo de las sirtuinas. Se inoculó en células madre de sangre de ratones viejos y se consiguió que crecieran otras nuevas; es decir, se frenó el proceso degenerativo de estas células.

Las células tienen una vida útil. Cuando no presentan las condiciones óptimas para la supervivencia, se dice que sufren de estrés. El estrés oxidativo ocurre cuando se generan los tan denostados radicales libres, que resultan fatales para la estructura celular. Pues bien, sin adentrarnos en más profundaciones, las sirtuinas juegan un papel determinante para que puedan resistir a este tipo de estrés.  Ver artículo completo »

Por mucho que nos empeñemos los vampiros, los ciclos de luz y oscuridad tienen mucho que ver en la vida tal y como la conocemos. Algo que nos recuerdan y de lo que se quejan periódicamente astrónomos y biólogos. Aun así, desde hace poco más de un siglo invertimos tiempo, ingenio y dinero en engalanar la noche con luces y neones para construir una arquitectura ficticia de nuestras ciudades.

Sin dejar caer en el olvido las reivindicaciones de los primeros, resulta imposible observar el cielo con nitidez con tanta contaminación lumínica (resulta fácil confundir un fenómeno astronómico con el resplandor de una farola), y eso que la Unesco ha calificado el derecho a un cielo puro como un patrimonio que hay que legar en su Declaración Universal de los Derechos de las Generaciones Futuras de 1997. Pero centrémonos en las de los segundos: la luz artificial impide cumplir el ciclo vital de los animales que habitan en la oscuridad. Y también es la génesis de numerosos problemas de salud para nosotros. Ver artículo completo »

¡Infección!

Cultivo de bacteria E.colli

Como ocurre en la vida en pareja, todo depende de la compatibilidad. Cuántas veces habremos dicho eso de que no se me va esta u otra enfermedad porque me ha cogido cariño. O más académicamente, se pregunta por qué unas bacterias pueden afectar a unos animales y a otros no o por qué hay personas más susceptibles que otras de contraer enfermedades infecciosas. Amor de célula, seguro.

La compatibilidad de dos células y, por lo tanto, la capacidad de formar una unión estable depende de su parte externa, de su membrana celular. La membrana tiene lípidos, proteínas y azúcares y la interacción se produce a través de estos últimos gracias a unas proteínas que se llaman lectinas. Si una bacteria posee una lectina en la que encajan unos azúcares que tiene una célula humana, esa bacteria podrá infectar a la célula humana. Es más, muchas veces no se necesita que la bacteria entre, simplemente con que la toxina causante de la enfermedad, que es una proteína, reconozca los azúcares, podrá entrar en la célula y causar la enfermedad. Ver artículo completo »

De los sentidos que poseemos para percibir cómo es nuestro entorno, la visión es probablemente el que más empleamos, a diferencia de otros animales en los que, por ejemplo, el olfato es el más importante.

Ver resulta esencial para los humanos. Podemos elegir si nos gusta la ropa, una persona o dónde podemos sentarnos con echar un vistazo. Creo que está muy claro que es fácil, empleando la visión, tomar la decisión más adecuada en algunos momentos.

Pero si hacemos una mirada interior, ¿cómo se comportan las células? Me fascina y siempre me ha intrigado el mecanismo que tienen las células para saber dónde están. O mejor dicho, ¿cómo saben las células, en el desarrollo de un embrión, cuándo han llegado al lugar donde tienen que estar? No tienen ojos, pero algo sin duda habrán desarrollado, algún mecanismo, para orientarse y saber dónde están.  Ver artículo completo »

Quimerismo

Lo prometido es deuda, turno para las quimeras. Una mujer es fecundada, engendra y da a luz a un niño, pero resulta que genéticamente no es suyo. No hay rastros de la trasmisión de los genes de la madre al crío. No se trata de ciencia ficción, es algo más común de lo que podemos pensar.

Cuando hablamos de quimeras pensamos en algo irrealizable o imposible de conseguir, como le pasaba al bueno de Chaplin en La Quimera del Oro, o pueden pensar los aficionados a la mitología en un ser con la cabeza de un león, cuerpo de cabra y cola de serpiente. Pero existe también otra acepción que hace referencia a la biología y a los cromosomas.

El quimerismo es un proceso que se da durante la fecundación, de manera que dos zigotos, en vez de dar lugar a sendos gemelos, se combinan para producir un solo individuo. Este individuo, mezcla de dos, se desarrolla y crece con total normalidad. Este hecho no es óbice para que tenga dos tipos de células, cada una de las cuales tiene cromosomas distintos.  Ver artículo completo »

Resulta intrigante la destreza del conde Drácula a la hora de avalanzarse sobre sus víctimas. Sus colmillos, certeros, siempre apuntan al cuello, a la yugular, a ese punto donde las venas se convierten en manantial de rica sangre.

Ni fue médico en sus largos años de vida nocturna ni tampoco posee unos conocimientos especiales de anatomía humana. Su comportamiento (novelesco) no forma parte de su esencia mitad hombre, sino de su mitad animal. Los murciélagos vampiros son igual de precisos. Cuando atacan a sus presas van directamente al punto exacto donde su mordedura va a resultar más eficaz. Ver artículo completo »