Nunca está de más seguir explorando las causas de la incidencia y número de muertes causadas por el cáncer. Hoy supone la segunda causa de muerte en el mundo, con el 12% de todas las defunciones. Nadie duda de la influencia de la ingesta energética y los macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas) sobre el riesgo de padecer cáncer. Existe y nadie la cuestiona. El quid del asunto es estudiar qué alimentos, cantidades, tipos de cocinado, entre otros asuntos, son los que más riesgo suponen para nuestra salud.
Una flora intestinal sana y equilibrada genera compuestos con tremendo poder anticancerígeno, como el butirato, el folato o la biotina, que ejercen efectos de control antiproliferativo en las células del colon. Esta relación fue descrita de manera simple y clara por O’Keefe et al. (2009). En su estudio observan cómo dietas ricas en proteína animal producen una flora intestinal que genera menos cantidad de dichos compuestos protectores, aumentando así el riesgo de contraer cáncer. Ver artículo completo »




