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Si forma parte de esa legión de adoradores del color oscuro (moreno) en la piel durante el verano, pero también ha ingresado en el club de los que les preocupa que un exceso de exposición a los rayos de sol le acabe provocando un melanoma en su piel (cáncer), añada las fresas a su equipaje (dieta) plagado de zanahorias.

Huelga hablar a estas alturas de la película que ponernos morenos no es otra cosa que un mecanismo de defensa del organismo y que la zanahoria es un alimento rico en carotenos, que contribuye a producir en su organismo la melanina, una sustancia producida por unas células llamadas melanocitas. Es el pigmento que nos pone morenos y a cubierto de los efectos del sol. Su ingesta, pues, nos prepara para las inclemencias de Lorenzo.

Así que nos detendremos unas líneas en hablar de las propiedades de las fresas como factor de defensa, o mejor dicho del extracto de fresa. La clave está en unas moléculas, las antocianinas, que son los responsables de otorgar el color rojo a hojas, flores y frutos y que están presentes en abundancia en las fresas.  Ver artículo completo »

“El cambio de la dieta del hombre de las cavernas —consistente en grasa, proteína, algunos vegetales, raíces, semillas, unas pocas frutas y, rara vez, otras fuentes de carbohidratos— hacia una nutrición dominada por los carbohidratos, provenientes principalmente de granos, habría ocurrido en un periodo demasiado corto como para permitir que sucedan las adaptaciones genéticas necesarias que modificarían nuestro metabolismo”.

Esta es una de las descripciones, bajo mi punto de vista, más sencillas para explicar lo que nos está pasado como especie. Pertenece a un estudio que revisa las evidencias existentes sobre los probados beneficios de reducir la ingesta de carbohidratos para prevenir el cáncer, así como herramienta terapéutica contra él. Se centran en los factores de crecimiento relacionados con la insulina (IGF-1) y aportan más información sobre la alimentación para dichos casos.

Que las células tumorales consumen mucha más azúcar y a más velocidad se sabe desde hace más de 80 años. En 1921, A. Braunstein publicó un trabajo al respecto. Además de la predilección por el azúcar de las células tumorales, estas llevan a cabo la glucólisis de forma anaeróbica (sin necesidad de oxígeno), produciendo grandes cantidades de ácido láctico.  Ver artículo completo »

Quizás ningún otro ser humano tuvo la clarividencia de Leo Szilard: empleando una sofisticada aproximación matemática, predijo con muchísima antelación el comienzo —y las consecuencias— de la Primera Guerra Mundial, el auge del nazismo (cuando Hitler apenas empezaba su lucha para capitanear un infame grupúsculo de delincuentes), la posibilidades de construir un reactor nuclear (U.S. Patent 2708656) y una bomba atómica, e incluso que las mutaciones ocurren al azar (y no en respuesta a un agente selectivo). La lista de predicciones acertadas de Szilard es impresionante.

Escapó a los nazis anticipándose en infinidad de ocasiones a sus movimientos… y envió una carta al presidente Roosevelt explicando que los nazis podrían (bajo la dirección de Werner Heisenberg) fabricar un arma termonuclear con la que ganar la guerra. Acertó en las consecuencias previstas en su carta: el proyecto Manhattan y las tres primeras bombas atómicas de la humanidad (Trinity, que explotó el 16 de julio de 1945 en el desierto de Alamogordo; Little Boy, soltada sobre Hiroshima el lunes1 6 de agosto de 1945; y Fat Man, que explotó el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki).  Ver artículo completo »

Pocos materiales han resultado tan útiles al hombre como el amianto. Se utilizó masivamente en fibrocemento, recubrimientos —por ejemplo, uralita—, baldosas, embragues, frenos, materiales ferroviarios, en construcción naval, como aislante en el sector eléctrico —centrales térmicas y nucleares—, en materiales textiles, etc. Y pocos han sido, al mismo tiempo, tan dañinos.

Sus efectos adversos se conocen desde la antigüedad. En la Roma clásica, Plinio el Viejo advirtió contra los nefastos efectos sobre la salud, describiendo con precisión la enfermedad que padecían los esclavos que tejían amianto. Desde 1906, en que se describió en Inglaterra la fibrosis pulmonar producida por este producto, se han publicado centenares de trabajos científicos que inequívocamente señalan su exposición como causa del cáncer de pulmón, el mesotelioma de pleura y la asbestosis.

Sin embargo, en la España de la autarquía franquista —y posteriormente en la del desarrollismo— se permitió utilizar amianto sin apenas control: tan solo limitando el tiempo de exposición de los trabajadores. Una regulación perversa que impedía a los afectados darse cuenta de que el amianto era la causa de sus padecimientos pulmorares. Y es que a cualquier persona le resulta muy difícil ligar la exposición al amianto con la mala salud, porque las enfermedades producidas por él tardan décadas en manifestarse.  Ver artículo completo »

La alimentación y otros aspectos relativos a la nutrición están en continua revisión. Periódicamente se publican trabajos que ofrecen nuevas pautas y nos invitan a dejar atrás prácticas que, aunque tengan un buen fundamento, son mejorables. Por ejemplo, aspectos como la suplementación con ácido fólico (vitamina B9) en la mujer durante el embarazo. Se ha podido demostrar que hay más beneficios cuando el ácido fólico va acompañado de una fórmula múltiple de calidad, en lugar de la administración aislada de dicha vitamina.

De lo que no hay duda, y existen evidencias que así lo indican, es de la influencia tan importante que ejercemos en la salud de nuestra siguiente generación. Los grupos de alimentos, la calidad de la dieta, el tamaño y la cantidad de las ingestas en casa determinan dichos parámetros en nuestros descendientes. Lo dicta el sentido común, pero de cuando en cuando nuestra frágil memoria precisa que nos lo recuerden desde los estamentos científico-médicos para tomarlo en serio.

Desde esta perspectiva, no resulta demasiado desencaminado culpar al entorno familiar de los malos hábitos de algunos jóvenes. Desgraciadamente, esta influencia —mala o buena— se extiende a otros ámbitos de la esfera de la educación en el hogar. Existen numerosos estudios que demuestran que una estimulación temprana a nivel psico-social capacita a la persona para el futuro (edad adulta).  Ver artículo completo »

Reciben cariñosamente el apelativo del mejor amigo del hombre y desde que fueron domesticados han dado numerosas pruebas de ello. Compañeros fieles, los perros han compartido con los humanos numerosos trabajos, ya sea ayudando en las tareas de pastoreo o protegiendo haciendas o cercados. También, de manera habitual, han participado en las labores de ocio/caza.

Más recientemente y gracias a su olfato y a su gran capacidad de adiestramiento, como finos rastreadores su concurso resulta vital para la búsqueda de personas desaparecidas -sea de manera fortuita o en desastres naturales, obviamos su avieso entrenamiento para cazar a fugitivos- o como detectores de alijos de droga o de explosivos.

Del mismo modo, nadie pone en duda su labor terapéutica como animales de compañía para ayudar a salir de una depresión, a combatir la soledad de los mayores o sacarlos del aislamiento y obligarlos a realizar un poco de ejercicio, así como su papel en la socialización y asunción de responsabilidades de los más pequeños.  Ver artículo completo »

Una de las paradojas del llamado progreso es que se ha triplicado la esperanza de vida de los humanos, al tiempo que los ha expuesto más a la acción de mutágenos que producen cáncer. No es que antes no los hubiese: los cereales de la antigüedad, cultivados sin pesticidas y almacenados sin conservantes, tenían elevadas dosis de aflatoxinas (un potente cancerígeno producido por los hongos que crecían sobre el cereal).

Pero claro, si uno se muere joven de tifus o peste, por ejemplo, difícilmente puede desarrollar un cáncer. O bien, si se desarrollaba esta enfermedad antes de que los avances de la medicina hubieran sido capaz de diagnosticarla, sencillamente uno se moría pero sin conocer el porqué.

Hubo que esperar a principios de los 70 del siglo pasado para que Bruce Ames y su equipo de la Universidad de California en Berkeley desarrollaran un test, utilizando bacterias, para evaluar la capacidad mutagénica de cualquier sustancia en tan solo 48 horas. Y como el cáncer se debe a mutaciones en el ADN, el test de Ames también sirve como una prueba muy rápida de estimar el potencial cancerígeno de un compuesto. Las pruebas convencionales de carcinogenicidad hechas mediante estudios epidemiológicos o con modelos animales necesitan años para finalizarse.  Ver artículo completo »

Hace un año aproximadamente se publicaba en un diario que en España se detectan 44 casos de cáncer de mama diariamente. La estadística registraba más de 5.000 muertes anuales debido a este tipo de tumor. Las cifras a escala planetaria son escalofriantes cuando miramos el mapa mundial del cáncer de mama.

En relación a la etiología (causas), como el cáncer en general, es variada, pero el estilo de vida y los hábitos nutricionales tienen un peso importante en la terrorífica ecuación que lleva a una mujer a desarrollar este tipo de cáncer. En este sentido, son varios los trabajos que coinciden en la influencia de la alimentación en la génesis del cáncer de mama.

Un estudio habla de medidas preventivas tan sugerentes como eliminar el alcohol, la carne y la grasa animal. En materia de factores de riesgo, la génesis del cáncer es un poco un suma y sigue, por lo que hasta el más mínimo factor es importante.  Ver artículo completo »

Nunca está de más seguir explorando las causas de la incidencia y número de muertes causadas por el cáncer. Hoy supone la segunda causa de muerte en el mundo, con el 12% de todas las defunciones. Nadie duda de la influencia de la ingesta energética y los macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas) sobre el riesgo de padecer cáncer. Existe y nadie la cuestiona. El quid del asunto es estudiar qué alimentos, cantidades, tipos de cocinado, entre otros asuntos, son los que más riesgo suponen para nuestra salud.

Una flora intestinal sana y equilibrada genera compuestos con tremendo poder anticancerígeno, como el butirato, el folato o la biotina, que ejercen efectos de control antiproliferativo en las células del colon. Esta relación fue descrita de manera simple y clara por O’Keefe et al. (2009). En su estudio observan cómo dietas ricas en proteína animal producen una flora intestinal que genera menos cantidad de dichos compuestos protectores, aumentando así el riesgo de contraer cáncer.  Ver artículo completo »

Es muy probable que la gente de la cuenca mediterránea seamos de las sociedades que más y mejor se ha adaptado a vivir y disfrutar de la vida hasta altas horas de la noche, y ya saben que trasnochar es sinónimo de divertimento.

La luz y la oscuridad son elementos de los que no nos podemos escapar y que de una manera profunda ha influenciado muchos procesos biológicos y fisiológicos a lo largo de la evolución. La oscuridad está relacionada con el sueño,  que tan relevante es para realizar reparaciones en nuestro cuerpo y para reiniciar otras funciones corporales.

Pero, ¿cómo es posible que el cuerpo sepa que tiene que comenzar a realizar ciertos procesos que sólo ocurren cuando dormimos? La respuesta está en la luz. De noche, su ausencia ocasiona la producción de una molécula sorprendente: la melatonina. Ver artículo completo »