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La naturaleza no entiende de política y creo que esto es un alivio, porque evita muchos problemas. Sin embargo, sí tiene predilección por la izquierda y la derecha; unas veces por una y otras por la otra. Pero ojo, no cambia. Si la naturaleza ha decidido que algo sea de o, mejor dicho, a derechas, ya será siempre así y lo mismo si es de o a izquierdas.

Pero también hace sus particulares saltos mortales sin red. Por ejemplo, resulta interesante destacar que las moléculas importantes para la vida, como por ejemplo los aminoácidos que forman las proteínas o los monosacáridos que forman los azúcares, son quirales. Que una molécula sea quiral significa que puede existir en dos formas. Esas formas son como la imagen de una molécula y su imagen en el espejo. A esta pareja de moléculas se les llama enantiómeros. Las dos moléculas son en todo idénticas, o casi. Prácticamente funcionan igual, pero si las iluminamos con una luz especial, llamada luz polarizada, una de las dos la desvía hacia la derecha y la otra a la izquierda. Ver artículo completo »

El mundo de la noche está en continua evolución. Las modas cambian los ritmos que suenan, los locales adonde acudir, la manera de vestir y hasta los tragos que tomar. Ahí está por ejemplo el universo desconocido que se abrió para los gin-tonics o para el vodka, por ejemplo. En cambio, lo que parece estancado desde el mundo de los guateques son bebidas que combinan con el alcohol.

Desde que la tónica se consolidó una vez que “aprendimos a amarla”, apenas han surgido nuevos brebajes para los combinados. Tan solo las llamadas bebidas energizantes tienen éxito en un grupo reducido, y todo basado en su composición.

Entre todos sus ingredientes, si ha tenido la curiosidad entre flirteo y ligue de leer su etiqueta, comprobará que además de la cafeína, contiene taurina. Y no tiene nada que ver con que te dé alas; recibe este sonoro y patrio nombre porque este compuesto se aisló por primera vez de la bilis del toro. Corre el rumor que le pone a uno a tono (con N) para aguantar la larga noche. ¿Se lo creen?  Ver artículo completo »

Después del revuelo montado con la biotina y el champú de caballo como gran remedio para dar volumen y evitar la caída capilar —montado dicho sea de paso por una celebrity y el efecto llamada provocado en el mundo fan— y demostrado que, cuando menos, es inocuo y por lo tanto allá cada cual con sus pelos y su cuidado, los laboratorios cosméticos vuelven a la carga.

El turno, ahora, para la arginina, un aminoácido esencial que se utiliza para fabricar las proteínas. El ser humano no la produce y, por lo tanto, debe de ser incorporada al organismo a través del exterior (dieta), ya que tiene una función básica en las glándulas endocrinas. La L-arginina se encuentra en la carne roja, la de las aves, en los productos lácteos y se puede hacer también en el laboratorio.

Se sabe que estimula la función inmunológica, al hacer aumentar el número de leucocitos, y que juega un papel clave para estimular la hormona del crecimiento, reducir los niveles de grasa corporal y ayudar a los músculos tras realizar un gran esfuerzo ya que, entre otros asuntos, elimina amoníaco de los tejidos y los convierte en urea. Toda una serie de funciones que bien le valen el calificativo de esencial.  Ver artículo completo »

La palabra knock-out (KO), es bastante conocida en el mundo deportivo. Es como se denomina habitualmente al momento en el que un púgil cae sobre la lona del ring, o aquella situación en la que el árbitro para el combate por la apabullante paliza que esta recibiendo uno de los contendientes.

Este término ya universal, pero de origen anglosajón, significa fuera de combate y describe muy bien la situación en la que se queda uno de los boxeadores. Sin embargo, también tiene una acepción científica.

Es cierto que muchos científicos nos sentimos KO cuando no nos dan la financiación que pedimos para investigar o nos rechazan ese artículo en el que teníamos puesta tanta ilusión… Pero no, no me refiero a eso, sino a los animales de experimentación. Ver artículo completo »

Gertrude B. Elion ha pasado a la historia como una de las científicas más importantes de la historia en el campo de la Medicina. Sus investigaciones en diversas disciplinas obtuvieron resultados impresionantes: sintetizó el primer tratamiento contra la leucemia y el primer inmunodepresor para realizar trasplantes, y su trabajo sirvió de base para desarrollar el AZT, un fármaco para combatir el virus del sida. Como muchas otras mujeres de ciencia, lo logró en un mundo masculino, en el que el papel de ellas era habitualmente menospreciado. El tiempo pondría las cosas en su sitio, cuando Elion fue galardonada con el Premio Nobel.

Nacida en Nueva York en 1918, de padres emigrantes (él era un dentista lituano; ella procedía de lo que hoy es Polonia), Gertrude B. Elion pudo realizar estudios superiores gracias a sus buenas calificaciones en secundaria, por las que fue admitida en el Hunter College, una escuela pública. El crack financiero de 1929 había afectado de modo considerable a la situación económica de la familia, que no podía permitirse pagar para que su hija estudiase en la universidad.

Ella pronto destacó en una facultad femenina en la que la gran mayoría de las alumnas solo pretendía finalizar los estudios para trabajar de profesoras. Ella, sin embargo, quería investigar. Se había matriculado en Química con la intención de encontrar algún día un remedio contra el cáncer. La muerte de su abuelo por esta enfermedad fue el catalizador de su decisión.  Ver artículo completo »

Gerty y Carl Cori, trabajando en su laboratorio

Gerty Cori tiene muchas cosas en común con el resto de científicas que estamos dando a conocer en esta publicación: una pasión irrefrenable por la ciencia, un dedicación exhaustiva a la investigación para mejorar la calidad de vida del ser humano, una capacidad de lucha sin límite contra las adversidades y un Premio Nobel. Por supuesto, también tuvo que enfrentarse al ninguneo del sector masculino académico, con la excepción de su marido, Carl, con quien siempre formó equipo y quien siempre la apoyó en el trabajo.

Nacida en Praga en 1896, de padre químico de formación y de madre amiga del genial escritor Franz Kafka, desde pequeña tuvo claro que de mayor quería ser médico. Con 24 años, ya era doctora en Medicina. Dos años más tarde, emigraba a Estados Unidos con su marido, huyendo de la miseria provocada por la Primera Guerra Mundial. No llegaron a la vez a su destino: a ella le costó conseguir el permiso de trabajo necesario para entrar en el país del que luego adoptaría la nacionalidad.  Ver artículo completo »

Permanecer el mayor tiempo en el planeta en óptimas condiciones físicas y mentales es una aspiración que todos tenemos. Poetas, filósofos, teólogos, nigromantes…. dedican numerosas escritos a la vejez, a las virtudes de la sabiduría que atesoran las canas y cómo acceder a este venerable estadio en esas condiciones que nos permitan afirmar que estamos vivos.

Si forma o quiere formar parte de ese club por la permanencia, cuidarse es una buena estrategia para llegar a viejo. Sin embargo, parece que además de hacer ejercicio y alimentarse bien, debe haber algún componente genético que permita a determinadas personas ser más longevas que otras.

La búsqueda de ese componente ha puesto en marcha a un grupo de trabajo de científicos españoles. Juan Martínez, Jesús Pintor y Eduardo Costas (un médico, un bioquímico y un genetista) se han propuesto comenzar a conocer por qué las personas de edad muy avanzada, en concreto personas de 100 años o más, son tan longevas.  Ver artículo completo »

El amor

Foto de clarita

Un reciente artículo de Scientific American revisa lo que los neurocientíficos saben sobre el amor. Las regiones de la corteza cerebral implicadas, los neurotransmisores elevados y deprimidos, las respuestas conductuales y las previsibles reacciones bioquímicas y fisiológicas que lo acompañan.

Los neurólogos ya distinguen lo que los ciudadanos corrientes saben a la perfección, que hay un amor apasionado y otras formas de amor, y que sus correspondientes áreas cerebrales no tienen nada en común.

La dopamina, la oxitocina y el cortisol se encuentran elevados en esas áreas de evocadores nombres, como la ínsula o la circunvolución angular…

Por el contrario la serotonina baja, y de ahí quizá la labilidad emocional y la tendencia al llanto de los enamorados. Disminuye el miedo y la sensación de dolor y aumenta la impulsividad, por eso en ese estado se puede llegar a hacer cualquier cosa, incluso lo que nunca se creyó posible.  Ver artículo completo »

Arroyo Minero, en la Patagonia argentina. Foto de Más que Ciencia

A lo largo de la historia los humanos nos hemos enfrentado en numerosas ocasiones a monstruos, tanto en forma de horrendas malformaciones de nuestros congéneres como en la de repulsivos engendros de animales domésticos. Los extravagantes bestiarios esculpidos en las catedrales medievales son buena prueba de la enorme impresión que causaron estos anómalos prodigios.

En pleno Renacimiento, Ambroise Paré enumeró hasta 13 causas capaces de producir monstruos (y como novena causa se refirió a las enfermedades hereditarias), anticipando la importancia que el estudio de los monstruos tuvo en el nacimiento y desarrollo de la Genética como ciencia.

Mientras Paré reflexionaba sobre los monstruos, el arroyo Minero fluía tranquilamente por la provincia de Río Negro, en la Patagonia argentina. En sus aguas proliferaron numerosas especies de algas microscópicas: billones de individuos durante miles de generaciones.  Ver artículo completo »

A pesar de sus méritos, Paul Zamecnik nunca recibió el Premio Nobel

Un científico que descubre los ARN de transferencia (tRNA), la activación de los tRNA con los correspondientes aminoácidos y los oligonucleótidos antisentido se diría que merece el galardón de los galardones, el Premio Nobel. Aun así, Paul Charles Zamecnik, fallecido el año pasado a los 96 años, nunca lo recibió.

Zamecnik nació en Cleveland, Ohio, en 1912. Estudió Química y Biología en la Universidad de Dartmouth, donde se graduó en 1933. Su interés por la Biología le animó a entrar en Harvard, en la facultad de Medicina, para graduarse en 1936. Realizó su residencia en hospitales universitarios de Cleveland hasta 1939. Como se sentía atraído por la ciencia básica, contactó con el Dr. Bergmann, que investigaba la síntesis de proteínas en el Instituto Rockefeller. Sin embargo, este no le quiso, por ser un médico y no un investigador básico.

Zamecnik no se rindió y consiguió una beca en el laboratorio Carlsberg de Dinamarca, bajo la dirección de Kaj Linderstróm-Lang. Este hombre, líder en química de proteínas, proporcionó a Zamecnik la suficiente capacitación y experiencia para que Bergmann le contratara tras su regreso a Estados Unidos, en 1940. Ver artículo completo »