Lo prometido es deuda, turno para las quimeras. Una mujer es fecundada, engendra y da a luz a un niño, pero resulta que genéticamente no es suyo. No hay rastros de la trasmisión de los genes de la madre al crío. No se trata de ciencia ficción, es algo más común de lo que podemos pensar.
Cuando hablamos de quimeras pensamos en algo irrealizable o imposible de conseguir, como le pasaba al bueno de Chaplin en La Quimera del Oro, o pueden pensar los aficionados a la mitología en un ser con la cabeza de un león, cuerpo de cabra y cola de serpiente. Pero existe también otra acepción que hace referencia a la biología y a los cromosomas.
El quimerismo es un proceso que se da durante la fecundación, de manera que dos zigotos, en vez de dar lugar a sendos gemelos, se combinan para producir un solo individuo. Este individuo, mezcla de dos, se desarrolla y crece con total normalidad. Este hecho no es óbice para que tenga dos tipos de células, cada una de las cuales tiene cromosomas distintos. Ver artículo completo »










