Durante la Edad Media nadie dudaba de la existencia de dragones. La creencia perduró durante cientos de años incluso en las mentes de los más cultos. Apenas 20 años antes del siglo de la Razón, el erudito jesuita Atanasio Kircher, contemporáneo de Galileo, publicó un libro en el que además de una teoría sobre el origen de los dragones, describía con un elegante dibujo una cría de dragón: el Draco volans.

La primera noticia fiable que se tiene de un draco volans se debe a don Deodato de Gozon, un esforzado soldado de origen Gascón. El militar relató en 1345 que mató a un dragón en combate singular delante de una cueva de la isla de Rodas. Por esta hazaña ganó el título de Caballero de Rodas.

Ver artículo completo »