El maestro de historia económica Carlo Cipolla defendió con ahínco (tras muchas décadas de estudio) que “una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir, porque el estúpido es mucho más peligroso que el malvado”. Sin tan sesudos conocimientos, el castizo refranero asegura que “es mejor un malvado que un tonto, porque un tonto quema un pueblo”. Pero si el tonto además es malvado y cae en manos de un pícaro (o de una población de pícaros), el cóctel puede resultar explosivo.
Valga como botón de muestra la siguiente historia que tiene como protagonistas al todopoderoso lugarteniente de Hitler, Adolf Himmler, y los habitantes de las Nuevas Poblaciones en Sierra Morena.
Recién acabada la Guerra Civil, en 1940, en la España de la hambruna, aterrizaron en tropel los camisas pardas vestidos con batas de científicos, enviados por el propio Reischfürher, en la provincia de Jaén. Ver artículo completo »



