No siempre que te crezcan los enanos es una mala noticia, sobre todo si la noticia surge del propio colectivo de Más que Ciencia. La acondroplasia es una enfermedad de esas que se denominan raras, un triste eufemismo para subrayar que como afecta a un número no relevante de personas, se destina poco tiempo y dinero para investigar en tratamientos. Comúnmente se la llama enanismo, aunque es una de las cinco patologías que afectan al crecimiento, la más común de ellas.
Además de afectar al crecimiento, se caracteriza porque quienes la padecen presentan signos de macrocefalia (una cabeza algo más grande de lo normal), frente prominente, nariz plana, abdomen y nalgas prominentes y manos cortas.
Jesús Pintor lleva investigando sobre ella desde hace varios años en su laboratorio y está a punto con dar con el nudo gordiano de este mal —un estigma a lo largo de toda nuestra civilización—. Un tratamiento a base de un derivado de la vitamina B6 (el PPADS, en su nombre abreviado) ha podido detener el proceso de formación de los huesos y, por lo tanto, consigue que sigan creciendo. Ver artículo completo »






